La oración a la virgen de la luz, es una plegaria que se eleva a la Santísima madre, rogándole que nos vea con sus ojos misericordiosos y envuelva con su divina luz.

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Oración a la virgen de la luz

La oración a la virgen de la luz, está dirigida para que nos guarde de peligros, y nos ampare bajo su misericordia bendita, los creyentes y devotos de la virgen debemos hacer súplicas rogándole que nos cubra su sagrado manto de la luz.

Para conectarnos con la presencia de la santísima virgen de la luz, lo realizamos elevando plegarias mediante la meditación con la siguiente oración:

Oración

A continuación, le mostraremos la primera oración a la virgen de la luz, que generalmente es la que más es rezada por los feligreses:

“¡Oh madre santísima de la Luz!, me postro ante tus pies, para rogar de tu bondad, me alcances ante la presencia de tu amado hijo, siento un gran pesar porque soy pecador (a), y a su vez tengo una gran esperanza ante su misericordia, para que perdones y me des la gracia de guardarme en el bien”.

“Ante todo quiero darte mi agradecimiento por todos los beneficios que he recibido de tu mano bondadosa y me has entregado la gracia de Dios nuestro Señor, y te ruego que continúes intercediendo por mí”.

“Virgen de la luz, extiende tu mano protectora sobre aquellos que padecen de dificultades, dolores, penas y necesidades, ven en su auxilio, ampáralos y se su guía protectora, ilumínales su camino con tu luz divina”.

“Te suplico virgen de la luz que sigas tomando con tus sagrada mano a las personas que se encuentran ante peligros del alma o del cuerpo; concédeles paz y una santa muerte los que agonizan; abre las puertas del cielo a las almas del santo purgatorio; coloca en el lugar donde se encuentran los corazones de las almas salvadas, a mis familiares, amigos y especialmente dame a mi alma que siempre se mantenga protegida ante tu corazón amoroso”.

“Expande virgen de la luz tus manos y la radiación de tu luminosidad protectora sobre todas las personas que sufren penas, dolores, necesidades, acude en su auxilio, envuélvelos con tu luz celestial”.

“Especialmente en este momento, te encomendamos a (mencionar la (s) personas) y sus necesidades, coloco en tu corazón santísima virgen de la luz, para que tengas misericordia de ellas, y si es la voluntad de la gloria de Dios y bien de mi alma, me entregues esta gracia de tu amado Jesús”.

“Permite ¡Oh virgen de la Luz! Que todos los cristianos y fieles te conozcamos y te amemos cada día que pasa, para que un día vayamos todos juntos a tu lado a disfrutar de Dios en el cielo por toda la eternidad. Amen”.

Oración corta

Así mismo, como esta gran santa cuenta con una oración principal, esta cuenta con una oración más corta, la cual puedes rezar en cualquier lugar para solicitar la ayuda de la virgen de la luz:

“Oh Madre, Virgen de la Luz, ilumina nuestros corazones, danos entendimiento y comprensión para asimilar todo lo que tú nos estás enseñando.

Que nuestras manos y todo nuestro ser lo podamos dedicar sólo a ti, y a tu amado hijo. Que seamos un solo cuerpo, un solo pensamiento y una sola intención para poder ser dignos representantes de “Las Manos que Ayudan a Jesús”. Amén”.

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Oración Virgen Santísima de la Luz

La siguiente oración a la virgen de la luz, es conocida por su gran fuerza espiritual, que según los feligreses tiene la capacidad de curar el alma de quien la recite:

“Madre Santísima de la Luz, Madre y Señora, tú eres luz, que desvaneces la sombra del engaño; tú eres la dulzura que deleita el corazón y eres la poderosa madre en quien espero y confío.”

“Aparta de mi todo peligro; guárdame Señora, y en estos ocho días recíbeme por tuyo, yo volveré, Señora, a tus santísimos pies, yo daré a mi corazón la dicha de saludarte, y yo renovaré el amor que desde hoy te ofrezco. Ángeles de la patria celestial, alabad por mí a la Madre Santísima de la Luz”.

“Dios y Señor de la majestad y grandeza, pues sólo Vos sabéis lo que es María, ensalzadla y engrandecedla”.

“Y tú, Madre y Señora, acepta mi corazón; las necesidades que tiene Tú lo sabes; remédialas; derrama el bálsamo suavísimo de tu amor; haz que en todas mis acciones te llame Madre de la Luz; alúmbrame, compadécete de mí, y no permitas que sea presa del demonio; tenme con tu santísima mano, y haz que, pues te portas como Madre, yo me porte como tu hijo. Amén”.