Si estás sufriendo de alguna dolencia física, en el alma o en tu espíritu y quieres encontrar la sanación y deseas alejarte de aquello que te aflige; con el rosario de sanación que te presentamos en este artículo, tanto Dios y la Virgen María, podrán darte la ayuda que necesitas.

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Rosario de sanación

Con este rosario de sanación, usando los cinco misterios dolorosos de la iglesia católica y algunas oraciones conocidas (y con mucha fe, desde luego); podrás ser bendecido por la gracia de Dios y ser sanado de aquello que te causa dolor. Este rosario, no solamente se encargará de curar alguna herida física o alguna enfermedad; también podrá ayudarte con algún problema emocional, por el que, estés pasando o si simplemente sientes que ya es hora de fortalecer tu unión con el Espíritu Santo.

Estas hermosas oraciones, puedes aplicarlas hacia ti mismo o incluso, hacia un ser querido que sientas que está pasando por un momento difícil en su vida.

Este servicio cristiano, lo puedes realizar sólo o en santa comunión con familiares, y amigos, y es más recomendable este último, ya que la sanación se transmitirá a todos los presentes, y se estaría llevando a cabo una obra de misericordia, la cual es del agrado de Dios; y el rosario de sanación, sólo deberá hacerlo los martes y jueves, que son los días que corresponden a los misterios dolorosos. Dicho todo esto, comencemos con el servicio de oración.

Plegaria

Lo primero, será elevar una oración a nuestro Dios Padre, en donde invocamos su nombre y su Espíritu; también, pedimos a la Virgen, a los ángeles y a los Santos, que intercedan por nosotros, para que nuestras plegarias en este santo rosario de sanación; lleguen a nuestro Padre y que el Espíritu Santo, logre sanar y purificar nuestra alma, a la par que, nos ayuda a lograr una mayor conexión con Dios.

En esta gran plegaria, pediremos entonces, por todo aquello de lo que queramos sanarnos; todo aquello que nos esté haciendo gran daño físico, emocional y/o espiritual; por nosotros mismos o por un amigo o familiar, que padezca de algún mal.

Agradecemos por todo aquello que tenemos y por todo aquello que tendremos, porque, sabemos que Dios nos escuchará y cumplirá nuestras súplicas; si es su voluntad para con nosotros. Finalmente, finalizamos con «Amén» para así cerrar nuestra oración.

Señal de la Cruz

Luego de realizar nuestra plegaria, procedemos entonces a realizar la Señal de Cruz; en donde haremos la señal divina antes mencionada, tanto en nuestra mente (los pensamientos), nuestra boca (lo que decimos) y nuestro corazón (lo que sentimos); para santificarnos y lograr mayor conexión con Dios.

“Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro”.

“En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.

“Amén”.

Si te pareció interesante este post, te invitamos a leer nuestro artículo sobre: Diga la oración del Arcángel Rafael y obtenga curación para dolencias del cuerpo y del alma.

Confesión de nuestros pecados

Después de la Señal de la Cruz, vamos a realizar la oración de Confiteor, o también Yo Pecador; para aceptar que todos somos pecadores, pero que, estamos dispuestos a arrepentirnos y seguir el camino del bien.

“Yo confieso ante Dios todopoderoso, y ante ustedes hermanos. Que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión”.

“Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa”.

“Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor”.

“Amén”.

Oraciones para perdonar y pedir perdón

Al haber confesado nuestros pecados, ahora toca pedir perdón por todos nuestros actos y también de perdonar a todos aquellos, que en algún momento y de alguna forma, nos han dañado. No podemos ser perdonados, sino perdonamos nosotros también.

Luego de haber realizado esta plegaria, vamos a realizar las siguientes oraciones, para reforzar aún más todo lo que le hemos orado a Dios.

“Ven Espíritu Santo, Ven, Llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor”.

“Envía, Señor, tu Espíritu. Que renueve la faz de la tierra”.

“¡Oh! Dios que has iluminado los corazones de tus hijos, con la luz del Espíritu Santo”.

“Haznos dóciles a sus aspiraciones para gustar siempre del bien y gozar de su consuelo”.

“Por Cristo nuestro señor”.

“Amén”.

Jaculatoria

Por último, para comenzar con los misterios dolorosos, de nuestro rosario de sanación; realizamos la siguiente jaculatoria:

“Señor Jesús, cúbreme con tu preciosísima sangre, escóndeme en tus santas llagas, líbrame de todo peligro y de todo mal”.

“Envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que me acompañen a lo largo del camino”.

“Amén”.

“Por el poder de tus santas llagas, libérame y sáname, señor”.

Amén.

“Santa María, Salud de los Enfermos”.

“Ruega por nosotros y por todos los que sufren”.

“Amén”.

Los 5 misterios dolorosos

Los misterios dolorosos, van a narrar toda la pasión que vivió nuestro Señor Jesucristo; comenzará desde el momento de «La oración en el Huerto», donde comenzó una ferviente oración con su Padre y terminará con la «Crucifixión», pasando por «La flagelación por parte de Pilatos, «La Corona de Espinas» y «La carga de Jesús con la cruz».

Por cada lectura de un misterio, se realiza una plegaria específica, relacionada con ese misterio y se procederá a realizar oraciones de la siguiente forma:

Padre Nuestro

“Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre”.

“Venga a nosotros tu reino”.

“Hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo”.

“Danos hoy nuestro pan de cada día”.

“Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”.

“No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal”.

“Amén”.

10 Ave María

“Dios te salve, María”.

“Llena eres de gracia; el Señor está contigo”.

“Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús”.

“Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte”.

 “Amén”.

Gloria

«Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo».

«Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos».

«Amén».

Y finalizamos con la Jaculatoria que mencionamos en la sección anterior; una vez hecho estas series de oraciones, seguimos con el siguiente misterio y así, hasta finalizar los 5 Misterios Dolorosos. Cuando finalicemos el quinto misterio, realizamos la misma cadena de oraciones y añadimos 3 Ave María y un Salve Reina madre; de manera tal que la Virgen interceda ante nosotros ante Dios nuestro señor.