El sueño del recién nacido

En torno a las ocho-diez semanas, el patrón de sueño está establecido y de ahí que es tan esencial conocer los mecanismos el sueño del recién nacido y crear una buena rutina del sueño desde el primero de los días en que el bebé llega a casa.

Uno de los retos más exigentes a los que se encaran los progenitores de bebés recién nacidos es la privación del sueño.

La manera en que el bebé duerme de noche cambia de un bebé a otro y, si existen algunos que duermen reposadamente desde pequeños, otros pueden tener contrariedades para dormir toda la noche hasta los doce meses de edad o bien más. Para los progenitores, la irregularidad del sueño de su hijo puede transformarse en una pesadilla y la ayuda profesional puede ser un buen aliado.

Cuestiones esenciales sobre el sueño del recién nacido

El sueño del bebé tiene un impacto tan profundo en la vida en familia que múltiples autores estudian su estudio y desarrollan teorías, reglas y estrategias que pretenden asistir al bebé a dormir un sueño sosegado y a los progenitores a atenuar el impacto negativo de la privación del sueño en la familia aun antes que nazca el bebé.

El sueño es un factor determinante de la salud en pequeños y adolescentes. En verdad, la privación del sueño se ha asociado con efectos negativos en múltiples campos, como el desempeño cognitivo y académico, la regulación sensible y del comportamiento, el peligro de caídas eventuales y de obesidad.

Por su parte, los trastornos del sueño de los pequeños pueden repercutir todavía en los periodos de sueño y de vigilia de los progenitores, afectando a su bienestar y a su desempeño en las labores rutinarias.

¿En qué momento estableceremos la rutina del sueño?

Adoptar una higiene del sueño conveniente a las necesidades y carácter del bebé es uno de los puntos de acuerdo.

Lo antes posible el bebé establezca buenas rutinas (nutrición, higiene, sueño, juego), más simple va a ser amoldarse a la vida extra uterina y no va a haber necesidad de mudar hábitos menos afirmativos después (lo que puede resultar realmente difícil).

Cada familia debe adoptar una rutina con la que se sienta cómoda y que se adapte a todos y cada uno de los miembros de la familia. En los primeros años de vida, el pequeño precisa más horas de sueño que el adulto y esta necesidad debe considerarse y también integrarse en la rutina de sus progenitores.

¿Qué aguardar del sueño del recién nacido?

En los primeros días de vida con el bebé el propósito de los progenitores ha de ser animar a su hijo a adquirir habilidades que le asistan a dormir solo, a auto-consolarse y regresar a dormirse solo si se despierta a lo largo de la noche:

  • Poner al bebé en la cuna cuando todavía está despierto.
  • Respetar el ritmo biológico del bebé eludiendo sostenerlo despierto cuando desea dormir (esta cuestión asimismo se plantea más adelante cuando el pequeño precisa acostarse ya antes que sus progenitores, mas las rutinas familiares no lo dejan).
  • No interrumpir su ciclo de sueño (el recién nacido debe despertarse cada tres-cuatro horas en las primeras semanas de vida hasta el momento en que gane un buen peso).
  • Establecer una rutina del sueño que favorezca el reposo y evite el cansancio excesivo del bebé.
  • No crear una asociación entre la lactancia materna y el sueño (la madre puede amamantar al bebé mas otro miembro de la familia puede tumbar al bebé, por servirnos de un ejemplo).
  • Habitúa al bebé a dormir en su sitio de sueño (siestas diurnas y sueño nocturno).
  • El recién nacido no está habituado al esquema noche / día. Desde los tres meses de edad, es esencial promover la distinción entre la noche y el día, lo que asimismo ayuda a conservar el sueño nocturno. La casa ha de estar bien alumbrada y con actividad a lo largo del día y obscura y sosegada de noche.

¿De qué forma reconocer los signos de fatiga del bebé?

Conforme pasan los primeros días, los progenitores aprenden a reconocer y también identificar las necesidades de su bebé.

Ciertos comportamientos pueden comprenderse como signos de que el bebé está sobreestimulado o bien fatigado y precisa estar en un entorno más apacible para calmarse.

Lo idóneo sería advertir estas señales antes que el bebé se canse demasiado y se enfurezca y lo deje reposar:

  1. El bebé no reacciona de la manera frecuente a los estímulos.
  2. Puedes sonreír menos
  3. La mirada se hace distante, semeja mirar al vacío pese a haber fijado al adulto
  4. Puede moverse menos y quedarse más quieto o bien, por otra parte, plañir y ponerse más agitado mostrándose palpablemente irritado
  5. Puede estar tan fatigado que no puede dormir solo.

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