Síntomas comunes en niños

Hemos visto síntomas comunes en niños que pueden alarmar a los padres, como vómitos, estornudos, tos… que hacen parecer que el neonato está totalmente enfermo y vemos que en algunos casos es cierto pero que en otros no lo es.

Otras situaciones también pueden llevar a pesar que el bebé está enfermo, los llantos, falta de expulsión de aire tras la comida, etc. Y es necesario saber cuando son señal de que algo no marcha bien. Veamos las diferencias.

Descubre los síntomas comunes en niños

El niño está llorando

Los recién nacidos lloran mucho en la gran mayoría de los casos y nunca debe interpretarse en un primer momento como síntoma de enfermedad.

Al no tener la capacidad de comunicación a través del lenguaje, sus sensaciones y sentimientos los expresan obligatoriamente a través del llanto o la risa. Si un bebé está a gusto y feliz, reirá; si algo le llama la atención, abrirá mucho los ojos; y si sucede algo que le disgusta, llorará.

Normalmente, el niño llora cuando tiene hambre (que es especialmente intenso a partir del segundo día tras nacer, debido a que la lactancia materna es bastante escasa y no le sacia), está sucio (cuando ha hecho sus necesidades), no tiene libertad de movimiento en la cuna o simplemente está incómodo.

Lo mejor para ello será que la madre lo acurruque entre sus brazos para que el pequeño pueda oír su corazón y así tranquilizarlo y que le dé de comer siempre que el neonato lo demande.

Para saber si está enfermo de verdad o es simplemente por las causas anteriores, fíjate si son durante periodos largos o cortos y por supuesto, antes que nada descarta cualquiera de los anteriores problemas. Si pese a que no sufre ninguna de las anteriores situaciones el bebé sigue llorando, será hora de visitar al pediatra y despejar las dudas de lo que ocurre.

Mi pequeño no eructa

Aunque parezca algo gracioso y raro, muchos padres se alarman cuando descubren que su pequeño en algún momento no eructa. Pese a lo que todo el mundo cree, un recién nacido no tiene necesariamente que eructar después de comer.

Esto se debe a que el niño no siempre traga aire (aunque si es verdad que en caso de darle el biberón, si que suele ser más habitual que retenga aire). Por ello, dale unos golpecitos en la espalda o un masaje, pero si no lo hace no insistas y no te preocupes porque no pasará nada.

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