Educar en la sinceridad a nuestros hijos

Es una pregunta que muchos progenitores hacen cuando brota un problema: ¿debemos educar en la sinceridad a nuestros hijos?

Un estruendo de fondo. Los padres discuten en la sala, siempre y en toda circunstancia están tristes, nerviosísimos. Su hijo escucha todo desde su habitación mas no sabe de qué se trata ni por qué razón lo hacen.

¿Debemos tener completa sinceridad a nuestros hijos?

Creo que muchos de nosotros hemos pasado por una situación como esta cuando éramos pequeños y recordamos lo mucho que nos inquietaba no saber precisamente lo que pasaba, cuando para nosotros todo iba bien.

Problemas serios dentro de la familia que afectan al sistema familiar. Sea una posible separación, una situación de desempleo o bien la aparición de un problema médico, esto es algo que debe tenerse en cuenta.

¿Le comentamos al pequeño o bien escondemos lo que nos preocupa?

El pequeño sabe que algo no está bien

Los pequeños aprecian que algo pasa. De manera frecuente el hecho de que no sepan por qué razón está ocasionando malestar puede afectar todavía más.

Recuerde que la imaginación es muy fértil y que muy frecuentemente el argumento del pequeño y la especulación puede transformar esa preocupación, consecuencia de las discusiones y preocupaciones, en ansiedad.

Contar al pequeño es esencial por múltiples factores: el primero es que se siente integrada en el sistema familiar, lo que fortalece la empatía y la creación de vínculos entre todos.

El segundo se refiere al hecho de que el pequeño tiene acceso a las contestaciones que tanto busca, le ayuda a encarar las especulaciones que puede estar haciendo y que se reemplaza por algo cierto, un inconveniente específico.

Contar implica cuidado

Si la situación es débil y causa tristeza, pese a que es preferible contar la verdad, la manera en que se cuenta es tan o bien más esencial.

Las fases de desarrollo del pequeño influyen de forma directa en la manera en que comprende y administra la información.

Contar un problema serio a un pequeño de tres años es diferente a contar a uno de diez años. El propio lenguaje y el contenido deben amoldarse a través de múltiples factores entre ellos la edad y la personalidad.

Es esencial para su desarrollo

Al lado de muchos campos de desarrollo en los que el pequeño precisa trabajar, hay conceptos como la frustración y el manejo de emociones negativas. Un desarrollo saludable implica asimismo que el pequeño pueda manejar estos instantes menos buenos, superándolos, trabajando en la resiliencia.

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