El Salmo 23 “el señor es mi pastor” católico Tiene un mensaje poderoso para ti y motivacional, tiene un poder y un pensamiento que necesitas leer aquí.

salmo-23-el-senor-es-mi-pastor-catolico-2

Salmo 23 “el señor es mi pastor” católico: ¿Qué es un salmo?

Los salmos son una composición poética que se recita en celebraciones en la religión judía y cristiana con el fin de rendir alabanzas al Creador de todo. “Salmo” significa “composición para alabar, adorar o invocar a Dios.”, el antiguo testamento de la biblia hebrea posee libros armado de salmos que cuenta con 150 cánticos que son utilizados hasta el sol de hoy por judíos y cristianos en ceremonias de culto.

La religión judía y la cristiana están bastante relacionadas con los salmos, esto se ve reflejado en los cinco libros de 150 cánticos que ambas religiones comparten, esta colección fue bautizada como salterio y los libros más reconocidos son los salmos de Salomón y David.

El salmo 23 “el señor es mi pastor” católico recita en sus dos primeros versículos una analogía sobre como Dios es nuestro pastor, ya que nos guía en su rebaño, nos cuida y protege de manera ardua, guiándonos por el mejor camino evitando peligros. Este pastor nos ayuda a no descarrilarnos de nuestro sendero, también vela por nuestro alimento y bienestar. Dios actúa así en nuestra vida, brindándonos fortaleza espiritual y unión a Él.

Las personas que se dedican a analizar, investigar y descubrir textos antiguos, coinciden en que las civilizaciones egipcias, babilónicas o sumerias, recitaban cánticos que eran himnos dedicados a sus deidades, lo cual puede tomarse como un predecesor directo de los salmos que hoy en día se conocen. El salmo representa una respuesta, ruego, alabanza a Dios en momentos y situaciones de alto riesgo.

salmo-23-el-senor-es-mi-pastor-catolico-3

En diversas circunstancias de nuestra vida, en su extenso tiempo, podemos sentir que no tenemos propósito, que no tenemos sentido ni dirección a donde ir, sin una misión ni norte, sin ningún guía que oriente nuestro andar. Este sentimiento de vacío, de ser ignorado por nuestro alrededor, es totalmente normal porque somos personas en formación que día a día siguen construyéndose según pase el tiempo.

Para las circunstancias antes mencionadas se recomienda rezar el libro de salmo de David. Este sentimiento guía a varias personas a buscar consuelo en Dios, depositar la fe en esa energía que nos ayuda, pero no vemos. Tomamos la decisión de permitir que Dios guíe nuestro camino, nos ayude a encontrar nuestro propósito y mantenernos fuertes, esta sensación de seguridad inigualable es producto de creer en ese mensaje de humildad, amor, generosidad, bondad y fe.

Los salmos también pueden ser rezados en circunstancia donde un familiar o un ser querido pase por un momento de salud delicado. En caso de tener un familiar enfermo, el salmo 23 “el señor es mi pastor” católico será un excelente acompañante y aliado para orar y salir de esa terrible situación asfixiante.

Si sentimos arrepentimientos por algún acto indebido que cometimos o hay algún conocido privado de libertad, el salmo 23 “el señor es mi pastor” católico es un gran guía para retomar el camino mientras se paga el acto cometido. Entendiendo como dándole poder a Dios, de ser nuestro pastor, nuestra vida puede mejorar y tomar sentido nuevamente. El salmo 23 “el señor es mi pastor” católico es un salvavidas para aquel que se sienta ahogado en dudas, incertidumbre y tristeza.

salmo-23-el-senor-es-mi-pastor-catolico-3

¿Cómo Rezar el salmo?

Si existe un deseo de rezar un salmo, pero sentimos que no hay un momento un lugar para hacerlo, o no sabemos que se debe decir, en las santas escrituras de las Biblias no brinda ayuda con el “Padre Nuestro”. El Padre Nuestro es reconocida mundialmente como la oración modelo de nuestro Dios. En este rezo podemos entender elementos que tiene gran importancia y que debemos mantener en mente a la hora de realizar una oración.

Siempre debemos mantenernos en una paz con nosotros, con nuestro ambiente y energía. Mantener una respiración serena, entender nuestro ser y poseer una sintonía que nos genere comodidad, una actitud humilde ya que realizaremos una alabanza al señor. Cada palabra dicha debe ser pronunciada con fe ya que estamos convocando ayuda y guía de Dios, aceptamos su divinidad y presencia en nosotros.

Tras las peticiones, debemos recordar que nuestra humanidad nos hace imperfectos, en cualquier momento de la vida podemos cometer errores, pero también tenemos la convicción de aceptar que fallamos, ser humildes y redimirnos. Con esta misma humildad de aceptar el error, debemos pedir perdón ante Dios y mostrar nuestro arrepentimiento, a la hora de recitar el salmo 23 “el señor es mi pastor” católico debemos adoptar una posición de concentración.

Al aceptar la fe en nosotros, damos ese voto de confianza a Dios de poder ayudarnos y nosotros rendirnos ante Él para que perciba nuestro amor y espíritu. Aceptamos que nos escuche y guíe, aceptamos su plan para nosotros y aceptamos que el merece toda la gloria y honra del mundo. En sus manos conseguimos abrigo y bondad.

salmo-23-el-senor-es-mi-pastor-catolico-4

Dios es una fuente inagotable de amor, de bondad y perdón para todos, en especial para aquellos que se encuentran perdidos y sin misión en el mundo. Siempre podremos conseguir cobijo en brazos del nuestro gran Señor. También puede interesarte Oración a Santa Elena.

El Salmo 23

A continuación, podrás realizar la lectura del poderoso salmo 23 para acudir a él, obtener respuestas, aclarar la mente, centrar el camino, buscar ayuda o apoyo:

El Señor es mi pastor, nada me faltará.

En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce.

Él restaura mi alma; me guía por senderos de justicia por amor de su nombre.

Aunque pase por el valle de sombra de muerte no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento.

Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré por largos días.