Las personas que ya no se encuentran entre nosotros son honradas con rezos del Santo Rosario a su nombre. Conoce el proceso para rezar un Rosario para difuntos un domingo.

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¿Qué es un Rosario para difuntos el domingo?

El rosario es una oración que se realiza en la religión católica, en este rezo se narran una serie de misterios conmemorando la vida de Jesús en sus etapas de nacimiento, crucifixión y resurrección. Los misterios están divididos en cuatro grupos que a su vez están separados en cinco misterios, cada misterio cuenta un momento importarte y existen días designados para relatar cada misterio.

Para el día domingo se designaron los misterios de gloriosos al igual que el día miércoles, estos misterios en específico narran acontecimientos a partir de la resurrección de Jesús y posteriormente su ascenso al cielo.

¿Cuándo se reza el rosario para difuntos el domingo?

El rosario para difuntos los domingos se reza para pedir a la Santa Virgen María que interceda por el alma de una persona fallecida. El rezo de un rosario para difuntos y un rezo de rosario normal comparten una estructura similar, existiendo la diferencia en que solo se anexan unas jaculatorias y una ligera alteración en el rezo de la Letanía.

Se puede entender entonces que la mecánica de la ceremonia es la misma con la diferencia de la especial dedicatoria para la persona que ya no está y las alteraciones a algunos rezos.

La muerte de un familiar, ser querido o amigo cercano es una experiencia fuerte y dolorosa para todos los allegados al difunto, en la religión católica es común llevar ceremonias que conmemoren el recuerdo de la persona que ya no se encuentra en el plano terrea

Proceso de rezo de un Rosario para difuntos el domingo

El rezo del Santo Rosario para difuntos el domingo habitualmente se realiza mediante la siguiente mecánica: Primeramente nos persignamos, decimos el Yo Pecador (Yo confieso ante Dios…), luego decimos el Gloria (Gloria al padre…) y comenzamos a recitar del primer misterio. También podría interesarte Oración a San Ignacio de Loyola

Primer Misterio Glorioso: La Resurrección del Hijo de Dios

«El primer día de la semana, muy de mañana, fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. Pero encontraron que la piedra había sido retirada del sepulcro, y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. No sabían que pensar de esto, cuando se presentaron ante ellas dos hombres con vestidos resplandecientes. Ellas, despavoridas, miraban al suelo, y ellos les dijeron: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha Resucitado” (Lc 24, 1-6).

Luego se debe rezar un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria al Padre, después se deben recitar las Jaculatorias el siguiente rezo en voz alta y con el corazón:

 “Si por tu sangre preciosa, Señor, lo has redimido, que lo perdones, te pido, por tu pasión dolorosa. Dale Señor el descanso eterno, y luzca para él la luz perpetua. Que por tu infinita misericordia el alma de… y de todos los fieles difuntos, descansen en paz. Así sea.” 

Segundo Misterio Glorioso: La Ascensión del Señor al Cielo

«El Señor Jesús, después de hablarles, ascendió al Cielo y se sentó a la derecha de Dios» (Mc 16, 19).

Posteriormente al segundo misterio, se debe rezar un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria al padre. Cuando se finalice el rezo se enuncian las Jaculatorias y se recita lo siguiente:

“Si por tu sangre preciosa, Señor, lo has redimido, que lo perdones, te pido, por tu pasión dolorosa. Dale Señor el descanso eterno, y luzca para él la luz perpetua. Que por tu infinita misericordia el alma de… y de todos los fieles difuntos, descansen en paz. Así sea.”

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Tercer Misterio Glorioso: La venida del Espíritu Santo

«Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse» (Hch 2, 1-4).

Al igual que en los anteriores misterios se debe rezar un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria al Padre. Luego en las Jaculatorias se recitan las siguiente palabras:

 “Si por tu sangre preciosa, Señor, lo has redimido, que lo perdones, te pido, por tu pasión dolorosa. Dale Señor el descanso eterno, y luzca para él la luz perpetua. Que por tu infinita misericordia el alma de… y de todos los fieles difuntos, descansen en paz. Así sea.” 

Cuarto Misterio Glorioso: La Asunción de María al Cielo

«Todas las generaciones me llamarán bienaventurada porque el Señor ha hecho obras grandes en mí» (Lc 1, 48-49).

Al finalizar el enunciado del cuarto Misterio Glorioso se debe rezar un Padrenuestro, diez Avemarías y un Glorias y tras esto, en las Jaculatorias se recita la siguiente oración:

 “Si por tu sangre preciosa, Señor, lo has redimido, que lo perdones, te pido, por tu pasión dolorosa. Dale Señor el descanso eterno, y luzca para él la luz perpetua. Que por tu infinita misericordia el alma de… y de todos los fieles difuntos, descansen en paz. Así sea.”

Quinto Misterio Glorioso: La Coronación de María como Reina y Señora de todo lo creado

«Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida de sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre Su cabeza» (Ap 12, 1).

En este último misterio se debe rezar un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria y en las Jaculatorias finales del rezo se debe recitar lo siguiente en voz alta:

 “Si por Tu sangre preciosa, Señor, lo has redimido, que lo perdones, te pido, por Tu Pasión dolorosa. Dale Señor el descanso eterno, y luzca para él la luz perpetua. Que por Tu infinita misericordia el alma de… y de todos los fieles difuntos, descansen en paz. Así sea.” 

Al terminar el rezo de los cinco misterios se recitan las, Letanía finales y una oración final para dar por terminada la ceremonia y homenaje a aquella persona que ha fallecido.