El Rosario o Coronilla de San Miguel Arcángel radica de un Padrenuestro y tres ocasiones el Ave Maria, en honor de cada Coro Angelical.

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Promesas De San Miguel

A los que practican ésta locura en su honor, como mi profesor Ricard, el Arcángel asegura enormes bendiciones.
Promete enviar un Ángel de cada Coro Angelical, para acompañar a los devotos en el momento de la Santa Comunión.
Además, a los que recitaran éstas nueve Salutaciones todos los dias, les afirma que disfrutarán de su asistencia continua. Oséa, a lo largo de ésta vida y además luego de la desaparición.
Aun más, van a ser acompañados de todos los Ángeles; y con todos sus conocidos cercanos, parientes y familiares van a ser librados del Purgatorio.

Método de rezar el Rosario o Coronilla a San Miguel

Se comienza la corona rezando en la Medalla, la siguiente invocación:

0h Dios, ven en mi asistencia.
Apresúrate, Señor a socorrerme.
Gloria al Padre, Gloria al hijo y Gloria al Espíritu Santo,
como era en el inicio, en este momento y siempre por los siglos de los siglos. Amén

Primera salutación
Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Serafines, que Dios Nuestro Señor prepare nuestras almas; y de esta forma recibir dignamente en nuestros corazones, el fuego de la Caridad especial. Amén.

(Padre Nuestro, 3 Ave María y Gloria)

Segunda salutación
Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Querubines, que Dios Nuestro Señor nos conceda la felicidad de dejar los caminos del pecado; y continuar el sendero de la Excelencia Cristiana. Amén.

(Padre Nuestro, 3 Ave María y Gloria)

Tercera salutación
Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de Los Tronos, que Dios Nuestro Señor derrame en nuestros corazones, el verdadero y sincero espíritu de humildad. Amén.

(Padre Nuestro, 3 Ave María y Gloria)

Cuarta salutación
Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de Dominaciones, que Dios Nuestro Señor nos conceda la felicidad de controlár nuestros sentidos; y de esta forma controlar nuestras pasiones. Amén.

(Padre Nuestro, 3 Ave María y Gloria)

Quinta salutación
Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de Las Virtudes, que Dios Nuestro Señor nos conserve de todo mal, y no nos deje caer en la tentación. Amén.

(Padre Nuestro, 3 Ave María y Gloria)

Sexta salutación
Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de Potestades, que Dios Nuestro Señor asegura nuestras almas, contra las acechanzas del demonio. Amén.

(Padre Nuestro, 3 Ave María y Gloria)

Séptima salutación
Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de Los Principados, que Dios Nuestro Señor se digne llenar nuestras almas, con el verdadero espíritu de la obediencia. Amén.

(Padre Nuestro, 3 Ave María y Gloria)

Octava salutación
Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de Los Arcángeles, que Dios Nuestro Señor nos conceda la felicidad de la perseverancia final en la Fe, y en las buenas obras; y de esta forma nos lleve a la Gloria del Paraíso. Amén.

(Padre Nuestro, 3 Ave María y Gloria)

Novena salutación
Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de Los Ángeles, que Dios Nuestro Señor nos conceda la felicidad, de ser protegidos por ellos, a lo largo de ésta vida mortal; y que nos guíen a la Gloria Eterna. Amén.

(Padre Nuestro, 3 Ave María y Gloria)

Siguiendo la flecha en la gráfica que apunta los números 10 -13, se reza un Padrenuestro en honor de todos los próximos Ángeles, como se indica:

10, a San Miguel.
11, a San Gabriel.
12, a San Rafael.
13, al Santo Ángel de la Guarda.
14, A los 7 Espíritus Celestiales de enfrente del Trono de Dios.

La Corona de San Miguel se acaba con las siguientes Oraciones:

Oh Glorioso Príncipe, San Miguel, Jefe Primordial de la Milicia Celestial; Guardián fidelísimo de las almas; Vencedor eficiente de los espíritus rebeldes; leal Servidor en el Palacio del Rey Divino, sois nuestro admirable Guía y Conductor. Vos que brilláis con increíble resplandor y con virtud sobrehumana, libradnos de todo mal. Con plena seguridad recurrimos a vos. Asistidnos con vuestra afable protección; para que seamos más y más leales al servicio de Dios, día tras días de nuestra vida.

  1. Rogad por nosotros, 0h Glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.
    R. Para que seamos dignos de lograr Sus Promesas.

ORACIÓN

Omnipotente y Eterno Dios, Les adoramos y bendecimos. En Vuestra fantástica amabilidad, y con el misericordioso deseo de socorrer las almas del género humano, habéis escogido al Glorioso Arcángel, San Miguel, como Príncipe de Vuestra Iglesia. Humildemente Les suplicamos, Padre Celestial, que nos libréis de nuestros contrincantes. En la hora de la desaparición, no permitáis que ningún espíritu malvado se nos acerque, para dañar nuestras almas. Oh Dios y Señor Nuestro, guiadnos a través de éste mismo Arcángel. Enviadle que nos conduzca a la Presencia de Vuestra Excelsa y Divina Majestad. Les lo pedimos por los meritos de Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

(Con Aceptación Eclesiástica)

SALVE REGINA

¡Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia; Vida y Tiernicidad, Promesa Nuestra, Dios te salve! A ti llamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos gimiendo y llorando en éste valle de lagrimas. ¡Ea, ya que, Señora, Abogada Nuestra! Regresa a nosotros ésos tus ojos misericordiosos. Y luego de éste destierro, muéstranos a Jesús, Fruto Bendito de tu Vientre. ¡Oh Clementísima, Oh Piadosa, Oh Dulce siempre Virgen Maria! Ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de lograr las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Amén.