Esa historia de que la glucosa es fundamental para el funcionamiento de nuestros órganos y que, por esta razón, necesitamos ingerir carbohidratos en la dieta no es en absoluto cierta. De hecho, sobreviven muy bien a base de cuerpos cetónicos (grasa), incluyendo el cerebro, cuya necesidad de glucosa es tan pequeña que el hígado es capaz de producirla a partir de otros sustratos (gliconeogénesis).

Cuando se sigue una dieta baja en carbohidratos, puede regular todo el mecanismo hormonal y, en consecuencia, facilitar la pérdida y el mantenimiento del peso. Pero eso no es todo: las dietas con menor consumo de carbohidratos, especialmente las que provienen de granos, harinas y azúcares promueven una mayor saciedad porque no causan picos de insulina. Además, debido a que contiene más proteínas y grasas, el vaciado gástrico es más lento, reduciendo la necesidad de comer todo el tiempo.

Otro punto interesante para quienes siguen una dieta baja en carbohidratos es que por su propio concepto, lo que determina un bajo consumo de carbohidratos. Por lo tanto, es importante excluir los alimentos ricos en azúcar, los alimentos refinados, industrializados, enlatados y los alimentos rápidos. Estos alimentos son sustituidos por verduras (a voluntad), frutas y tubérculos (con moderación) de todos los tipos y variedades. Este intercambio promueve una mayor densidad de nutrientes, salud, capacidad cognitiva, concentración y productividad.

Beneficios de seguir una dieta baja en carbono

·        Más saciedad

Cuando una persona está en una dieta baja en carbohidratos, es normal que consuma más grasas y proteínas buenas. Esto reduce la sensación de hambre, un factor que contribuye directamente a la pérdida de peso.

·        Disminuye los niveles de triglicéridos

Los triglicéridos son moléculas de grasa y su nivel en la sangre indica el riesgo de enfermedad cardíaca. Una de las principales causas del aumento de esta sustancia es el consumo exagerado de hidratos de carbono, principalmente en forma de fructosa. En otras palabras, al adherirse a un bajo nivel de carbohidratos, es normal notar la reducción de los niveles de triglicéridos, favoreciendo la salud del corazón.

·        Controla la glicemia

Todos los alimentos ricos en carbohidratos se transforman en glucosa después de su ingestión y los de tipo simple (que se encuentran en el pan, los pasteles, el arroz o la pasta) sufren esta transformación muy rápidamente, lo que hace que la glucosa en la sangre se eleve de una sola vez, requiriendo más insulina. Con el tiempo, el exceso de carbohidratos puede incluso facilitar la aparición de la diabetes. Por lo tanto, la reducción de la ingesta es beneficiosa para su salud al controlar su glucosa en sangre.

·        Mejorar el colesterol

El colesterol es una grasa que está ligada a las proteínas y está presente en el flujo sanguíneo, actuando sobre la curación y las reservas de energía, formando una capa de grasa. De estas proteínas, las más famosas son el LDL (colesterol malo) y el HDL (colesterol bueno).

Una de las mejores maneras de aumentar el HDL es ingerir fuentes de alimentos con grasas buenas, como el aceite de oliva, el aguacate, el salmón… Teniendo en cuenta que los bajos niveles de carbohidratos priorizan el consumo de este tipo de alimentos, no es sorprendente encontrar que los niveles de colesterol bueno aumentan, protegiendo el corazón.