Aunque no es una idea reciente, el ayuno durante un cierto período es una de las apuestas que están en alza para aquellos que quieren perder peso – una práctica conocida como ayuno intermitente.

Cuando ayunamos, nuestro cuerpo entra en un estado de alerta, y toda la sangre se dirige a los órganos vitales: corazón, cerebro y pulmón. Cuando el flujo de sangre se dirige a estos órganos, como consecuencia, se produce una limpieza del tracto intestinal, ya que éste se encuentra sin nutrientes.

¿Y de dónde viene la energía para el funcionamiento del cuerpo?

Es un hecho que nuestro cuerpo no puede detenerse, por lo que lo que proporcionará el combustible necesario es la glucosa almacenada en el hígado, la grasa y la proteína del músculo.

Primero, utilizamos la glucosa almacenada en el hígado como fuente de energía, luego la grasa y la proteína del músculo. Las hormonas cortisol, GH y adrenalina estimulan al hígado para que libere glucosa. El hígado tiene glucosa almacenada en forma de glucógeno. Esto sucede en las primeras horas de ayuno.

Cómo funciona el proceso

  • El proceso funciona de la siguiente manera: primero se utiliza casi todo el glucógeno del hígado para luego comenzar a quemar la grasa. Pero al utilizar la glucosa del hígado, el cuerpo ya ha comenzado a quemar grasa y también músculo.
  • La descomposición de la grasa es un proceso más lento y se produce en forma de cuerpos cetónicos. Los cuerpos cetónicos pasan por el torrente sanguíneo, van al hígado y sólo entonces se convierten en glucosa. Sólo de esta manera, pueden ser utilizados por el cerebro como fuente de energía.

El hecho de que el cuerpo comience a quemar grasa ayuda a la pérdida de peso, a la reducción de los niveles de colesterol y, por consiguiente, a la disminución del riesgo de diabetes.

Normalmente se indican entre 10 y 24 horas de ayuno, que debe hacerse como máximo 4 veces por semana. Los períodos en los que se permite la alimentación se denominan ventanas de alimentación. Fuera de ellos, la persona debe ingerir líquidos sin calorías, como agua (con o sin gas) y tés sin azúcar y café o edulcorantes.

Sin embargo, el método no está indicado para todas las personas y puede traer problemas cuando se hace sin la orientación adecuada.

Alimentos indicados en las ventanas de alimentación

En los períodos en que se permite la alimentación, es importante consumir alimentos que aumenten la saciedad y repongan los nutrientes.

  • Preferir: proteínas, verduras, frutas con cáscara, tubérculos (ñame, cará, mandioca, batatas).
  • Evitar: cereales refinados (arroz blanco, pan blanco, pasta), dulces, alimentos industrializados y ultraprocesados.

Haga las comidas del tamaño que haría si no estuviera ayunando, no trate de compensar el tiempo que no ha comido hasta entonces.