autismo

¿Qué es el autismo y cómo identificarlo en los niños?




¿Qué es el autismo? Si bien es un trastorno crónico que inicia durante la infancia, el autismo puede ser difícil de precisar desde el primer momento; de hecho, son pocas las veces que consigue ser diagnosticado hasta el inicio del periodo escolar. Sus síntomas, pueden variar de leves a graves y se caracteriza por la incapacidad de comprender lo que el niño oye, ve o toca, interfiriendo en su capacidad de comunicarse, relacionarse y aprender.

¿Qué es el autismo? y ¿Cómo saber si mi hijo es autista?

Se denomina autismo, al trastorno crónico con diferentes niveles de afección, presente en uno o dos de cada 1.000 niños, sin distinción de raza o clase social; por lo general, sus las señales que alertan de su presencia, tienden a ser evidentes en los tres primeros años de  vida, lo que dificulta precisar el momento preciso en el que aparece.

Otra de las particularidades del trastorno, es de presentar síntomas que oscilan entre leves y graves; de este nivel de afección dependen los problemas de conducta personal y capacidad de relacionares con el entorno, que mostrará el niño.

¿Cuál es la causa que origina el trastorno?

Aunque ha sido objeto de infinidad de estudios clínicos, aún se desconoce la causa exacta que desencadena el autismo; sin embargo, entre las posibilidades se maneja un origen vinculado a la interacción de diversos factores independientes, de ahí la forma en la que difiere de un paciente a otro.

Entre los factores desencadenantes o posibles causas del autismo:

  • Aspectos genéticos
  • Síndrome alcohólico fetal e intoxicación por químicos
  • Defectos del tronco cerebral o del sistema nervioso
  • Alergias alimentarias e inhalatorias
  • Deficiencias del sistema digestivo y trastorno metabólicos
  • Enfermedades como rubéola en la mujer embarazada, esclerosis tuberosa, encefalitis, candidiasis e infección por el virus del herpes simple.

¿Qué es el autismo? ¿Cómo identificar a un niño autista?

El autismo es un trastorno de sintomatología variada, es decir, cada paciente presenta síntomas distintos; mientras que algunos muestran conductas muy raras y agresivas, otros apenas evidencian alteraciones en su personalidad, o cierta incapacidad para aprender. Sin, embargo, son los problemas para relacionarse con los demás, el denominador común de los niños autistas, de ahí que:

  • Evitan el contacto visual y el contacto físico, por lo que no les gustan los abrazos
  • No establecen lazos afectivos – con padres, familiares o amigos – hablan poco, o en casos más severos, ni siquiera lo hacen
  • Muestran extraños patrones de lenguaje, siendo común que repitan las partes finales de las palabras
  • Lloran sin lágrimas, sufren ataques de gritos y reaccionan ante los ruidos sacudiendo los dedos o golpeándose la cabeza

Pese a que la mayor parte de los niños autistas aparece tener algún nivel de retraso mental, cerca del 10% de los casos presenta una capacidad excepcional en determinadas áreas, por ejemplo, el arte, las matemáticas o la música.

¿Qué hacer si mi hijo es autista?

El primer paso es aceptar la condición especial del pequeño, buscar información y orientación profesional. Está comprobado que los niños que reciben entrenamiento integrador auditivo – , basado método Tomatis o en el Berard – consiguen integrarse mejor al entorno.

Otra buena opción para estimular positivamente su comportamiento son las sesiones de musicoterapia, además de poner en práctica los siguientes remedios caseros:

  • Infusión de raíz de cálamo: su finalidad es la de optimizar la capacidad mental del niño, se prepara hirviendo 1 cucharadita de la raíz en una taza durante 5 minutos; tapar, enfriar y colar para servirle en dos tomas al día.
  • Té de jengibre: la infusión preparada con 1 cucharadita de la raíz en 250 ml de agua es perfecta para mejorar la función digestiva; de preferirlo, adicionar un poco de miel.
  • Remedios homeopáticos: tratar el autismo o trastorno del espectro autista es más sencillo suministrándole al niño Aethusa Cynapium 200 ch o Stramonium 6, dos veces por semana.
  • Preparado de ginkgo biloba: una cucharadita de las hojas infusionada en una taza de agua, es suficiente para tener a la mano un aliado en el reforzamiento de la concentración y memoria del niño autista.

Finalmente, cabe enfatizar la importancia de la alimentación para este tipo de trastornos, la dieta de estos niños debe ser alta en vitaminas del complejo B y minerales esenciales, como el magnesio pues en conjunto,  favorecen el contacto ocular, minimizan los problemas de conducta y promueven el lenguaje.

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