¿Por qué Dios permite el mal?. La Biblia dice que Dios creó todo para que fuera bueno. Cuando Dios creó el bien, surgió la posibilidad del mal, porque el mal es la ausencia del bien. Esto no significa que Dios haga el mal ni que sea responsable de la existencia del mal.

La responsabilidad de un padre es enseñar a su hijo sobre el bien y el mal y, que él sepa elegir el bien. Si el hijo adulto hace algo mal, la responsabilidad no es de los padres, porque la elección es del hijo. Asimismo, Dios es bueno y siempre promueve el bien, pero nos da libertad para elegir entre el bien y el mal.

¿Por qué Dios permite el mal?

Por qué Dios permite el mal

Por qué Dios permite el mal

Dios permite el mal porque es una consecuencia de la libertad de elección. Fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios. Una característica esencial de Dios es la creatividad, que implica tomar decisiones. También tenemos la creatividad y la capacidad de tomar decisiones, dentro de nuestros límites. Sin libre albedrío, serías como una piedra, que no elige a dónde va ni qué hace.

Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Génesis 1:27

Otra característica esencial de Dios es el amor. El amor es una elección, Dios elige amarnos. Sin elección, no existe el amor. Asimismo, podemos elegir si queremos amar a Dios. Pero para poder elegir, debe haber al menos dos opciones. En este caso, las opciones son amar o no amar a Dios.

Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. 

1 Juan 4: 7

El que ama a Dios obedece sus mandamientos, porque sabe que Dios es bueno y creó las reglas para nuestro bien. Dios se regocija en nuestro bien. Pero tenemos la capacidad de elegir no amar a Dios y romper las reglas. Las opciones son: obedecer o no obedecer a Dios; hacer el bien o no hacer el bien. No hacer el bien es hacerlo mal. El mal es la falta de bien.

Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.

1 Juan 5: 3

Cuando se rompieron las reglas perfectas de Dios, afectó al mundo entero. El bien de Dios no fue completamente eliminado de la tierra, pero ahora hay una lucha entre el bien y el mal. Los males de la naturaleza son uno de los resultados de esta lucha.

Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. La creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Romanos 8:19-21

¿Por qué Dios nos dio libre albedrío si sabía que elegiríamos el mal?

Dios nos creó para que pudiéramos ejercer el amor. Para que haya amor, tiene que existir la posibilidad de desamor. Adán y Eva decidieron tomar la decisión equivocada, pero no todos eligen la decisión equivocada. El bien que Dios creó es mucho mayor que el mal que sucede. Dios continúa promoviendo el bien, incluso en situaciones malas. El mal es una consecuencia temporal, un día terminará.

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

Romanos 8:28

Dios sabía que elegiríamos el mal, y aun así que creó un plan para darnos otra oportunidad de elegir el bien. Vino a la tierra como hombre y sufrió las consecuencias del mal con nosotros. Pero incluso en el sufrimiento, Jesús siempre eligió lo bueno. Al sufrir las consecuencias del mal sin hacer el mal, Jesús conquistó el mal. Gracias a Su victoria, Jesús te comprende y puede ayudarte a elegir lo bueno.

Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.

Hebreos 2: 17-18

¿Dios hace el mal?

No, Dios no hace el mal, pero permite que se haga el mal. Cuando la Biblia dice que Dios trae desgracias, significa que Él permite que sucedan y transforma esas situaciones para cumplir Sus propósitos. Esto es difícil de entender, porque a nadie le gusta sufrir y Dios tampoco está contento con nuestro sufrimiento. Sin embargo, Dios siempre tiene un propósito. Incluso cuando no entendemos el propósito, Dios está de nuestro lado, compartiendo nuestros sufrimientos y ayudándonos a superarlos.