Los padres que son cristianos poseen un arma poderosa que le brinda la protección diaria a cada niño. Se trata de la capacidad de implorar el amparo de los hijos. 

Razón por la cual existen muchas oraciones dedicadas a la sangre de cristo para nuestros hijos. Una forma en que un padre puede consagrar a su hijo es beber agua bendita y seguir la señal de la cruz (o simplemente poner su mano sobre su cabeza) la su mano derecha. Entonces se puede dar la bendición de nuestro padre.

Se llama “Bendición del Padre” a todo aquello que incluye la capacidad de evocar la bendición de Dios sobre nuestros hijos. Como padres, poseemos el compromiso y la necesidad especial de entregar a nuestros hijos a Dios, por lo que nuestras súplicas adquieren un doble resultado en ellos.

¿Cuál es la forma correcta de comenzar una bendición?

La manera más indicada para iniciar una consagración consta de dos movimientos. La primera es de lo alto a la parte inferior, o sea,  de forma lineal de arriba hacia abajo; y la segunda es de izquierda a derecha (católica) o de derecha a izquierda (Iglesia ortodoxa). 

Este hecho se llama “persignar” o santiguar, cuando se le hace a una persona y “bendecir” cuando se hace sobre un objeto o en una dirección indeterminada.

LA BENDICIÓN DE LA PRECIOSA SANGRE DE CRISTO PARA LOS HIJOS

Amarlos es proteger a nuestros hijos con la preciosa sangre de Cristo todos los días, cuidarlos todos los días y encomendarlos a cristo y ofrecerlos con las plegarias de fe, son la mejor herramienta que poseen los padres para proteger a sus hijos mediante la oración. 

Es a su vez demostrar amor propio, a los hijos, al prójimo y encomendarse a la salvación.

Oración:

En el nombre de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, sellaré y protegeré a tus hijos en Jesucristo y con el poder de su sangre. Selle su mente consciente, inconsciente y subconsciente. Es corporal, orgánico, espiritual, material y psíquico.

Los sellaré y los protegeré de Jesucristo por el poder de su sangre preciosa, de todos los accidentes dentro y fuera de la escuela y el trabajo, de toda ira al cruzar las calles y calles. Embriaguez, envenenamiento, drogadicción, sexualidad, erotismo, excitación, obscenidad.

Sigamos Orando por nuestros hijos…

En el renombre, y bajo la mando de Jesucristo, ato todo principado, poder y fortaleza moral del Mal, en las regiones de bajeza, que están influenciando a: (mencione los nombres de sus hijos…).

Declaró que están anulados por extinguirse en la vida de mis hijos. La ceguera que el enemigo tenga a mis hijos, debe irse, en la consideración de Jesús el Salvador. Mis hijos amados seguirme y vean la Luz celestial de nuestro señor Jesucristo, para que sean enseñados por él y promuevan su paz al resto de la población.

Proporciónanos instrucción, para ser los progenitores que convenimos ser, y socórrenos a ser comprensivos con ellos. Amén.