Para todos, en algún momento de nuestras vidas, llega un período complicado económicamente. Algunos conservan sus trabajos, aunque lo que ganan ya no es suficiente; otros pierden sus trabajos y se ven consumidos por el estrés y el desespero por las cuentas pendientes. Si pasas por una mala situación y necesitas un trabajo, confía en Dios nuestro señor y haz una oración para pedir trabajo como aquí te mostramos.

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Una oración para pedir trabajo, confía en Dios

Si tienes dificultades en tu vida, nada mejor que confiar en Dios, nuestro creador. Al fin y al cabo, nunca abandona a sus hijos. Si no encuentras ese empleo para proveer lo que tus seres queridos necesitan o tú necesitas, entonces ora con fe. Aquí te dejamos la siguiente oración:

«Amado Padre Celestial, en el nombre de Jesús, busco tu sabiduría y confío en ti para dirigirme a buscar el trabajo que es mejor para mí. Quiero desde ya caminar bajo tu misericordia y verdad y, sin inclinarme a mis propios deseos y entendimientos superficiales.

Ayúdame a conseguir un buen trabajo en el que, por mis propias manos, nada me falte ni a mí ni a ninguno de los míos. No me preocuparé ni tendré ansiedad por nada, Padre, porque siento tu paz venir sobre mi corazón y mi mente.

Tú eres mi fuente de agua viva, tengo confianza en tu providencia y en que me das la fuerza para resistir día a día los altibajos de mi vida. Te doy gracias, Padre, por proveer mi necesidad de empleo según tus riquezas y para la gloria de nuestro Señor.

 Oh, mi Dios, que tu fuerza me acompañe hoy para encontrar empleo. Condúceme a ese trabajo que amaré y valoraré con toda mi alma. Guíame a un lugar con un ambiente de respeto y cooperación, en un ambiente seguro y feliz. Ayúdame a encontrar ese balance mental y espiritual en ese nuevo puesto de trabajo que tienes guardado para mí.

Gracias, Señor, por escucharme y ayudarme hoy. La vida no siempre es fácil, pero me esforzaré por recordar que tú siempre estás ahí para ayudarme en todo momento de mi vida. Bendito seas, Señor, bendito sea tu Santo Nombre.

Amén.»

La importancia de orar

Las dificultades en nuestras vidas, en ocasiones, nos hacen sentir derrotados. Debido a esto, a veces pensamos que Dios no nos ayuda, que es injusto lo que pasamos. Creemos que, como evitamos todo lo posible hacer daño a aquellos que nos rodean, somos buenos y no somos merecedores de lo que nos sucede. Quizás esto tenga algo de cierto, pero Dios, en realidad nunca nos abandona.

Dios no se olvida de sus hijos, de aquellos a quienes creó a su imagen y semejanza. Sin embargo, sí ocurre a la inversa: sus creaciones se olvidan de él, incluso lo juzgan. Cuando pasemos por malos momentos, debemos recordar que Dios siempre estará con nosotros. Aunque algunos insistan, no es él quien nos pone en situaciones desagradables, más bien es su voluntad evitarlo.

Por lo antes expuesto, es importante no separarnos de Dios. Puede que las dificultades afecten nuestra devoción, nuestra fe, pero no debemos permitir que eso llegue a un nivel superior. Mantenernos en comunicación con Dios, es mantener puro nuestro espíritu, es contar con su bendición y su resguardo.

Aquí cobra importancia la oración, pues es algo que fue ordenado hacer, por su propio hijo, Jesús. No orar, es prácticamente lo mismo que decirle a Dios que no lo necesitamos. Podemos obtener riquezas sin Dios, podemos tener poder, tener éxito, lo que sea sin él. Pero no nos olvidemos de que no contamos con su bendición, ni con su protección, estaremos siendo egoístas.

Si tienes un negocio y deseas orar para su crecimiento y el porvenir económico, te puede interesar leer la oración a San Mateo.

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¿Cómo orar?

Jesús, los apóstoles, los salmistas, los profetas, todos ordenan orar. La oración es como la sangre de nuestro espíritu. Nos preguntamos por qué el mundo ha cambiado tanto, negativamente, por qué hay tanta ansiedad, tanta preocupación, estrés y debido a esto, enfermedades. Muchos son católicos, cristianos y demás, pero muchos son los que se alejan de Dios por sus propios medios. Quien ora, no peca; pero quien peca, no ora. La cura para la ansiedad y el estrés es la confianza en Dios, orar para mantener comunicación con él.

Para orar, no solo para conseguir un trabajo sino para lo que sea, lo primero es la fe. Tener fe y buenas intenciones. No pedimos para acumular grandes riquezas o para conseguir lo que anhelamos, individualmente hablando. Pedimos para tener lo que necesitamos, suficiente para poder pagar las deudas, para poder proveer a nuestros familiares, para tener una calidad de vida decente y digna. Por encima de todo, que sea para cumplir con la voluntad de Dios, con el propósito que nos ha dado.

Para que las oraciones tengan efecto, es indispensable no solo hacerlo de corazón, sino también insistir. Como dijo Jesús en la parábola sobre un amigo inoportuno:

«Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: «Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle», y desde adentro él le responde: «No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos». Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario. También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá». (Lucas 11, 5 ,10)

Del mismo modo que Jesús dice que pidamos para recibir, debemos orar con fe y con insistencia para contar con la ayuda de Dios. Eso sin olvidarnos de que, además, debemos tener la mejor disposición e insistir también en la búsqueda de aquello que necesitamos.