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La oración para levantar al niño Dios, se suele utilizar para seguir la tradición que indica el fin de la navidad. Este ritual, suele ser más conocido en los países de habla hispana; dicho levantamiento se comparte en familia y se divulga en comunidad. Te invitamos a conocer oraciones que puedes utilizar para levantar al niño Dios:

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Oración para levantar al niño Dios, después de la navidad:

Alabado niño Dios, luz espiritual de tus devotos creyentes, tú que eres tierno y noble, recibe a tus seguidores en este día para alimentar su fe y esperanza. Tus peregrinos, aclaman tu misericordia y tu abundancia en paz, generosidad y amor.

Amado y dulce niño Jesús, ampara siempre a tus fieles y protégelos del mal, proyecta en ellos tu benevolencia, permíteles crecer en gracia y sabiduría, dales poder para ser hombres fieles ante los ojos de Dios.

Pequeño y dulce niño, contágianos tu inocencia y ternura, tus creyentes te adoran con el alma. Divino niño, no los desampares, tú amado niño no dejes nunca de cuidarlos, dales gozo y abundancia, bríndales consuelo y abrigo. Sé luz en sus tiniebla y calma en su desesperación y agobio, ofréceles paz en su agonía.

La vida de tus devotos, están en tus pequeñas y nobles manos; tú bien sabes cuales son las dolencias de aquellos tus seguidores, pues te confían sus angustias cada noche en confidencia, dales alivio en el corazón y en la mente, sé que ellos no recurren a ti en vano, pues por ser el hijo de Dios auxilias a tus seguidores, amén.

Oración para levantar al niño Dios amado:

Amado niño Dios, hoy, tus fieles creyentes nos reunimos en tu nombre para alabarte y glorificarte, te pedimos ruegues por nosotros dulce niño. Te imploramos, que alejes el pecado de nuestras vidas, tiéndenos tu bendita mano cuando tropecemos.

Si caemos todos los días, todos los días levántanos y danos de tu luz para ver los obstáculos que no nos permiten levantarnos, aléjanos del peligro y la crueldad que acecha el mundo que tu padre Dios creo para sus hijos. En la vida y en la muerte, anhelamos estar bajo tu manto, alabado niño.

 Bríndanos paz y alegría en nuestras vidas, danos tu compasión que la recibimos con brazos abiertos, no nos dejes dulce niño; llévanos junto a ti después de la vida, danos vida eterna en tu regazo. Hoy y siempre, guíanos y acompáñanos, amén.

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Oración del niño adorado:

Pequeño niño del pesebre, grandioso y alabado, el más humilde y noble de los hijos de Dios; te bendecimos por ser nuestro modelo de bondad a seguir, eres nuestro sosiego y esperanza; alabado niño, eres la certeza de todo el bien que Dios construyó para nosotros. En tus ojos vemos el porvenir de paz y armonía.

Oración para hacer peticiones al niño Jesús:

Nosotros tus hermanos, pequeño niño Jesús, te adoramos y bendecimos, te alabamos y glorificamos tu nombre. Venimos a ti descalzos, sin mascas o ataduras; venimos a ti suplicando tu misericordia y grandeza.

Amado niño, ayúdanos en la adversidad, escucha nuestras súplicas, necesitamos de tu alivio. Te pedimos todos juntos, sujetando nuestras manos para fortalecer nuestra súplica, concédenos este favor que te pedimos; no nos des la espalda pequeño y bondadoso niño Dios, amén.

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Oración para levantar al niño Dios de su cuna:

Alabado niño Jesús, en tus manos dejo mi fe y confianza, te doy mi más grande y puro agradecimiento; me arrodillo ante ti para demostrarte que eres el rey de mi vida, mi guía, mi única luz.

Tú que eres tierno, te agradezco de corazón cada vez que me has dado esperanza y misericordia divina, eres amor y bondad.

Yo te ofrezco esta oración, recíbela en tus pequeñas manos por favor; la hago para suplicarte que dejes caer tus bendiciones sobre mí y sobre tus creyentes; llena nuestras vidas de abundancia y prosperidad; bríndanos el don de ser generosos y fieles.

Creo en ti pequeño niño, por eso estoy a tu entera disposición, te amo y te sirvo fielmente, estoy en tus manos para que hagas de mí tu voluntad. Deseo ser tan buen siervo como tu madre María la Reyna, por eso, te ofrezco mi espíritu, cuerpo y mente.

Mi deseo es dirigir mi vida hacia tu luz divina, quiero ser digno de tu perdón, ayúdame a actuar sabiamente y poder perdonar a quienes me ha ofendido, así como tú nos has enseñado.

Amado niño, mantenme alejado del mal, cuida a mi familia de la oscuridad, te lo suplico pequeño ser de luz; consuélame y dame fortaleza para superar las injusticias. Pongo en ti mi fe, pues sé, tú me traerás paz.

Tú que conoces aquello que me agobia, te pido de rodillas que me concedas paz y alivio, quiero que alivies mi alma con tu misericordia, ya qué no hay hijo de Dios que al acudir a ti haya sido rechazado. Tú nos socorres, tú eres grandioso Niño Dios; te pido concedas este favor (se solicita el favor).

Oración para levantar al niño Dios en familia :

Amado padre, rey del cielo y de la tierra, reunidos en familia, te damos gracias por el amor que nos regalas, por darnos pan en nuestra mesa, bendice las manos que han preparado nuestra comida y gracias por brindarnos alimento espiritual, bendito eres Padre porque mis hijos dormirán esta noche bajo el techo de su hogar.

Gracias señor por permitirnos la compañía de tu amado niño Jesús en nuestro hogar, no somos dignos de que él entre a nuestra casa, pero un aliento suyo bastará para sanarnos. Danos sabiduría para recibir todo el año al niño Dios en nuestros corazones; lo recibimos en familia con alegría y gozo.

Esta humilde familia se reúne hoy, pequeño y alabado niño Dios, para levantarte de tu cuna, desde aquí te adoramos y pedimos tu infinita bendición. Gracias por llenar nuestro hogar de paz, te sentimos presente en nuestros corazones llenos de fe.

Mirando tu modesta cuna, amada hijo de Dios, pensamos en aquellos niños que no tienen la oportunidad de nosotros, de estar en familia bajo un techo. Te suplicamos Niño amado, te lo pedimos con mucho anhelo, te los pedimos a gritos, ampara a los más necesitados; no dejes solos a los cristianos que te necesitan. Sé su pan y sé su esperanza.

Te suplicamos que tu Madre la virgen maría, arrope con su manto a aquellas personas que habitan las calles, sé tú niño Jesús la fogata que caliente su alma, amén.