Es necesario recordar que siempre podemos contar con la divina misericordia de Jesús, quien responde por nuestras almas y es nuestro salvador. Para rezar la oración de la Divina Misericordia se recomienda tener un rosario común, ya que por tradición. En los santuarios dedicados a la divina misericordia; esta oración es precedida por dos oraciones tomadas del Diario de Santa Faustina y seguido por otras oraciones. En este articulo detallamos una forma bastante completa de rezar la coronilla a la misericordia.

Oración de la divina misericordia-1

Breve Historia de la Oración a la Divina Misericordia:

Esta  tradición como hoy es popular, fue iniciada por motivo del diario de la monja polaca santa Faustina Kowalska, quien también fue denominada como, «Apóstol de la Misericordia», donde describe las conversaciones que tuvo con Jesucristo, puestas en forma de diario a petición de su confesor, el beato Michał Sopoćko, y de Jesucristo mismo. La devoción se propagó después de los desplazamientos de polacos por la Segunda guerra mundial.

Estructura Del rezo de La coronilla de la Divina Misericordia

  1. Santiguarse con la señal de la Cruz.
  2. Pronunciar la oración inicial (opcional).
  3. Rezar el Padre Nuestro.
  4. Pronunciar el Ave María.
  5. Recitar el Credo de los Apóstoles.
  6. Rezar el «Padre Eterno»
  7. Diga diez veces «Por Su dolorosa Pasión» en las cuentas del Ave María.
  8. Diga por cuatro decenas, diciendo el «Padre Eterno» en la cuenta grande del «Padre Nuestro» y «Por Su dolorosa Pasión» en las cuentas pequeñas del «Ave María».
  9. Al terminar las cinco decenas, en el rosario, recite la doxología tres veces («Santo Dios…»).
  10. Rezar la oración final (opcional).

Debe santiguarse utilizando la señal de la Cruz

Coloque su mano derecha sobre su frente, y pronuncie las palabras ¨En el nombre del Padre¨, luego coloque su mano derecha por debajo de la altura del tórax, y pronuncie las palabras, ¨Y Del hijo¨. Luego deberá colocar su mano derecha sobre su hombro izquierdo y pronuncia ¨Y del espíritu¨, desplace su mano derecha hacia su hombro derecho y pronuncie ¨ Santo, Amen¨.

Pronuncie una Oración de Entrada

Señor Dios; rey Omnipotente: en tus manos están las puestas todas las cosas. Si quieres salvar a tu pueblo nadie puede resistirse a tu voluntad. Tú hiciste el cielo y la tierra y todo cuanto en ello se sostiene.

Tú eres el dueño de todas las cosas. ¿Quién podrá resistir a tu Majestad? Señor Dios de nuestros padres: Ten misericordia de tu pueblo porque los enemigos del alma quieren perdernos y las dificultades que se nos presentan son muy grandes, tu has dicho: “pedid y se os dará. El que pide recibe. Todo lo que pidáis al padre en mi nombre os lo concederá. Pero pedir con fe.

Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús, como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío (Diario,84). Primero se reza una vez el Padre Nuestro, el Ave María y el Credo de los Apóstoles.

Oración de la divina misericordia-2

Oración al Padre Nuestro

Es aquí donde debe pronunciarse en voz alta y claramente el tan conocido Padre Nuestro, esa oración que no debe faltar en ningún rezo. Recordando que, cuando oramos debemos hacerlo de corazón, sintiendo cada palabra que elevamos en el nombre del Señor y para que él nos escuche.

Pronunciar el AveMaría

En esta parte del rezo se debe elevar una oración AveMaría, para cumplir así con el esquema establecido para este tipo de situación.

Rezar la oración del Credo de los Apóstoles

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, Su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el Poder de Poncio Pilato; fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la santa iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y de la vida eterna. Amén.

En las cuentas Grandes del rosario Pronuncie un Padre Eterno

En estas cuentas debe expresarse un  Padre eterno para poder ofrecer y a su vez agradecer la salvación del mundo, además del perdón de los pecados gracias al sacrificio de Jesucristo.

En las 10 cuentas pequeñas de cada decena

Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. Repita el «Padre Eterno» y «Por Su dolora Pasión»:(Número 6 y 7)

Diga cuatro decenas más. Después de cinco decenas, la doxología final (tres veces): Santo Dios, Santa Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.

Oración final (opcional)

Oh Dios Eterno, en ti la misericordia es infinita y el tesoro de compasión no se agota, vuelve a nosotros Tu mirada bondadosa y aumenta Tu misericordia en nosotros, para que en momentos difíciles no nos desesperemos ni nos desalentamos, en cambio, con gran confianza, nos sometamos a Tu santa voluntad, que es el Amor y la Misericordia Mismos.

La Oración de la Coronilla de la divina misericordia en forma de novena

En este tramo final ya que has decidido elevar la oración de la Coronilla, en honor precisamente de la Divina Misericordia. Debes saber que oración se conoce que era expresada por la conocida hermana Faustina quien se encargaba de repetirla una y otra vez, sobre todo ante aquellos que padecían de ciertas patologías o se encontraban convalecientes.

De hecho se cree que fue el mismo Dios, quien instó a Faustina a que recitara esta oración sin parar y a cambio recibiría gratitud debido a tan ardua y sincera labor.

Esta Coronilla, aunque es posible elevar esta oración sin importar el momento del día en el que nos encontremos, se dice que debe hacerse en forma de novena, y con mayor ahínco los nueve días previos a la Fiesta de la Misericordia. También se dice que existe una promesa en la que con el novenario se reza igualmente por todas las almas.

Es posible recitar tal oración, únicamente partiendo desde peticiones propias, aunque también se puede elevar pensando en las peticiones o deseos de otras personas.