En este articulo te enseñaremos a ser un buen católico y como debes hacer la oración católica de manera correcta y cuales son las mas rezadas.

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No hay mejor sitio para hablar con Dios que sus templos e iglesias

¿Qué es una oración católica?

Las oraciones, son la manera en la que hablamos con Dios directamente, algunas son de sanación, para pedir favores, para los difuntos, para buscar paz. Hay miles de oraciones y todas tienen el mismo fin, hablar con Dios, hacernos sentir, que él sepa que somos sus humildes seguidores y fieles a él.

En la religión católica, hay miles de oraciones y cada una cumple un fin, cada santo y advocación de la Virgen María tiene su oración y en ocasiones tiene varias, por lo que es importante destacar la función de cada una, y el fin de cada Santo.

Por lo que, cada católico a lo largo de su vida va aprendiendo las oraciones, unas mas que otras y su importancia y en que momento las puede usar. Dios nos llama mediante sus oraciones y nosotros escuchamos atentos y acudimos a su encuentro.

Si eres un joven que quiere empezar su camino en el catolicismo te invitamos a revisar nuestro articulo de 14 versículos bíblicos para jóvenes católicos donde podrás empezar a saber cuales son las funciones de un joven católico.

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Los jóvenes son el futuro, inculcando desde pequeños la religión se garantiza que perpetué.

Oración Católica

Para hablar con Dios nuestro señor solo necesitamos de la oración. A pesar de que hay millones de oraciones en la religión católica, y muchísimas que no conocemos, las principales oraciones católicas que un buen feligrés debe saber son las siguientes:

La Señal de la Cruz

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

El Padre nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas,
así como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,
no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
Amén.

Ave María

Dios te Salve, María,
llena eres de gracia. El Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, los pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Gloria

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén

Acto de contrición

Jesús, mi señor y redentor:
Yo me arrepiento de todos los pecados
que he cometido hasta hoy,
y me pesa de todo corazón, 
porque con ellos ofendí a un Dios tan bueno,
propongo firmemente
no volver a pecar y confió en que,
por tu infinita misericordia,
me has de conceber el perdón de mis culpas
y me has de llevar a la vida eterna.
Amén

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica,
la Comunión de los Santos, el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne y la vida eterna.
Amén.

Salve

Dios te Salve,
Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra,
Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva,
a ti suspiramos, gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa madre de dios,
para que seamos dignos de alcanzar
y gozar las promesas,
de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

Bendita sea tu pureza

Bendita sea tu pureza, 
y eternamente lo sea,
pues solo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A ti celestial princesa,
Virgen Sagrada, María,
yo te ofrezco en este día,
alma, vida y corazón.
Mírame con compasión. 
No me dejes Madre mía.
y dame tú santa bendición.
Amén.

Con todo lo anterior, todos los católicos están llamado al encuentro con Dios nuestro señor mediante la oración, no importa la hora y el lugar, solo cuenta tus necesidades para ser escuchado, de que sientas la presencia de Dios nuestro señor  recibas su ayuda y seas acogido en sus brazos.

Como lo hizo Nuestro señor Jesucristo, al enseñarle a los apóstoles y a todo el pueblo de Israel, como hizo Moisés al escribir las tablas y compartir el conocimiento que le dio Dios, como Noel que siguió las instrucciones de Dios y cumplió con su cometido.

Todos ellos encontraron la paz, la esperanza y el amor de Dios mediante las oraciones, compartieron sus conocimientos con su familia y pueblo, y así de generación en generación fueron pasando las oraciones nuevas y las mas antiguas.

No se ora sin razón alguna, lo hacemos porque es necesario para nuestra fe, para que crezca el amor hacia Dios nuestro señor, aprendemos a hablar con el por lo que nuestros padres nos inculcan y por lo que escuchamos en la iglesia. Crecemos escuchando la palabra de Dios y aprendiendo de las enseñanzas de Jesús.

Cada vez que sentimos en nuestro interior que queremos mejorar, el espíritu santo viene a recordarnos las palabras de Dios nuestro señor, nos recuerda que si queremos mejorar podemos recurrir a él, a sus brazos y palabras sanadoras. Ahora te invitamos a ver el siguiente video: