La oración a la Dulce madre es un ruego de los más fieles hacia la gran Madre de todo lo creado, aquí podrás leer esta poderosa oración

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Oración a la Dulce madre: María y su importancia

Para la historia de la religión, María significó el inicio de grandes acontecimientos para el mundo. Desde que el Espíritu Santo le dio la gran noticia de que en su vientre estaría el gran Salvador del Mundo, María afrontó diversos retos representando la fe de la humanidad cumpliendo la voluntad de Dios.

Teniendo la potestad de rechazar y no hacer caso, María decide aceptar su destino y cumplir lo pautado. Junto a su esposo José, recibieron al niño Jesús de Nazaret en las condiciones más humildes posibles. Esto dándose a entender como que no importa en qué lugar del mundo se encuentre una persona creyente, ahí estará Jesús presente haciendo vida.

A partir de la llegada de Jesús, María vivió momentos increíbles y la mayoría de estos son narrados en los misterios del Santo Rosario. Tuvo que ver cómo su hijo vivió su destino salvando al mundo a costa de su vida, ese episodio de sufrimiento al ver todo el recorrido que hizo su hijo con una cruz en la espalda para luego ser crucificado.

Fue testigo de cómo su hijo ascendía los cielos y posteriormente ella era proclamada como la Reina Soberana de todo lo habido y por haber. Sin dudas la vida de María fue muestra de que una persona con fe total hacia Dios es recompensada a pesar de los episodios trágicos y fuertes que pueda llegar a vivir.

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María y sus celebraciones

Su importancia en la religión es tanta que existen fechas dedicadas a ella como, por ejemplo: El 1 de enero, el 25 de marzo (día de la Anunciación), 31 de mayo (la Visitación de María a Isabel), 15 de agosto (día de la Asunción de María), el 8 de septiembre (Natividad de María), el 15 de septiembre (Nuestra Señora de los Dolores), el 21 de noviembre (la Presentación de María), el 27 de noviembre (Medalla Milagrosa), 8 de diciembre (Inmaculada Concepción), entre otras.

También existen miles de rezos honrándole tributo a su divinidad, devoción y fe como, por ejemplo: Ave María, la Bendita sea tu pureza, la Oración de San Bernardo, La Salve, la oración “Bajo tu amparo”, “Préstame, madre…”, El santo Rosario, Ejercicio de los siete dolores de la Madre de Dios y la oración a la Dulce madre. También puede interesarte oración para el negocio.

La oración Dulce madre

En cada rezo dedicado a la Virgen María se nota la importante devoción que existe hacia esta gran figura. La devoción brindada a ella no es solamente por ser madre de Jesús, también es un símbolo de fuerza, fe y valentía. Es la muestra más concreta de que la humanidad puede vivir feliz con fe, teniendo las creencias claras y sin perder la convicción de creer. Aquí podrás leer la oración Dulce madre:

Dulce Madre, no te alejes,
tu vista de mí no apartes,
ven conmigo a todas partes
y solo nunca me dejes.

Ya que me proteges tanto
como verdadera Madre,
haz que me bendigan el Padre,
el Hijo y el Espíritu Santo.
Amén.

Es una oración sencilla y corta, pero no por eso significa que no tiene un poder gigante. Orar implica entender que la fe y la creencia son importantes, por ende, mientras más fe tengamos más eficaz será orar. La gran Virgen María atiende a quien lo necesita y quien de verdad le brinda su adoración, amor y fe, oye los corazones y los ayuda en su día a día. Es bueno recordar quien nos ayuda en todo momento, no solo cuando estamos atravesando momentos fuertes y graves.

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La Gran Madre del mundo

Como una madre, el amor de la Virgen María es desinteresado, gigante e inagotable. Su manto cubre a cada uno de sus fieles como si de un hijo se tratase, ayuda a quien no ha encontrado su camino, continúa guiando a quien ya lo encontró y recibe con brazos abiertos a aquel que ya lo culminó. Se preocupa por el bienestar de quien la necesita e intercede por el ante los ojos de Dios.

El mundo siempre necesitó una madre como María, amorosa, sabia y justa. Una persona que no solo se preocupara por velar por los intereses materiales de su hijo, sino alguien que se preocupe por ayudar en cada paso, llenar de amor y siempre enseñar en cada etapa de la vida.

María siempre estuvo dispuesta al llamado de Dios, y sigue estando dispuesta a obrar en nombre de sus creyentes. Es un símbolo universal de fe y seguridad, todo el mundo conoce la lucha que tuvo ante las adversidades y como terminó superándolas gracias al Señor, en la mayoría de hogares hay una estatua, una imagen o algo en relación con ella que simboliza a la gran Madre protegiendo a quienes habitan o hacen presencia de un sitio en específico.

El sacrificio que implicó soportar tantos episodios devastadores, muestra que una madre es inquebrantable y más cuando sabe que creer y tener fe la sacará de cualquier situación que se le presente. María es una figura respetada por eso, por siempre ser devota y aceptar cada momento que vivió sabiendo que todo era parte del plan divino que existía para ella.

A pesar de ver como todo se complicaba, ella era consciente de que en algún momento todo mejoraría. Otra muestra de su fe avasallante, de su seguridad, es un ejemplo para el resto del mundo, cumpliendo su misión y agradeciendo vivir como vivió. Ella está escuchándote, ella está viéndote, está esperando que abras tu corazón y la aceptes en su divino esplendo para que pueda ayudarte.

Una madre jamás falla, y la virgen María tampoco lo hace, recita la oración a la Dulce madre, con fuerza y fe para hacer realidad cada palabra de la misma. Confía en que la gran Virgen está intercediendo por ti en ese preciso momento en el que lees la oración.