La Oración a Jesús Sacramentado es una manera hermosa de rezarle a Jesús, él que dio su vida por nosotros, entregándose al Señor. En este artículo te presentamos varias maneras de rezarle.

oración a jesús sacramentado 1

Oración a Jesús Sacramentado 

«Amadísimo Jesús que estás presente dentro de mí, que encantas a toda la creación con tu bondad eterna, me encuentro a mí mismo arrodillado frente a ti una vez más, arrepintiéndome de mis pecados, pidiéndote perdón por todos mis errores. Habiendo visto mucho de todo lo que este mundo tiene para ofrecer, te busco, me ofrezco a ti y encuentro en tu verdad mi propia paz.

Por favor, no me alejes de ti, como yo me he alejado en el pasado, pues eres tu la única verdad que hay que buscar. La luz divina que ilumina el camino de los que se arrepienten. Me encuentro desanimado en mi vida diaria, debe ser plenamente consciente de ello, pero a pesar de ese hecho y de que nada me alegra como solía, es en ti, Jesús, que encuentro brío.

Incluso en la más oscura de las noches, sigues siendo mi faro y me encuentro a mí mismo agradeciendo una y otra vez la maravillosa compañía que supone tenerte cerca de mí. Llamo tu nombre para que encuentres la forma de tocarme. Me niego a rendirme ante las circunstancias que se presentan frente a mí, pues se que tu sufriste tanto por nosotros, es imposible para mí suponer que podría rendirme cuando no he pasado ni siquiera por la mitad de lo que tu sufriste.

Tú, Hijo de Dios, que eres entregado, dulce, amable, que eres mentor, amigo y hermano, que eres hijo y que eres mártir. Permite que mi corazón se abra ante el dolor, en lugar de cerrarse, para poder ser digno de que notes mi presencia en el gran cosmos. No haz de temer abandono de mi parte pues soy tuyo y estoy entregado a tu servidumbre. Bríndame tu fortaleza espiritual para cumplir mi ofrecimiento a tu gloria, ya que sin ti no soy nada, que no valgo nada, que no logro nada. Acompáñame para seguir desafiando todo lo que en mi camino se interpone.

Regálame de tu humildad, de tu paciencia y de tu amor, porque te adoro Señor y porque quienes actúan desde el amor, son más fuertes. Tu que nos conoces, que sabes quiénes somos en el interior y sabes de qué carecemos, te pido que no solo te vuelvas mi fuerza, sino que te vuelvas la de todos aquellos que sufren carencias, espirituales, físicas o mentales. Cuídalos Señor Mío.

Te acompañaré Jesús, si otros te abandonan, seré tu refugio, si otros te dejan de lado, seré quién se mantenga a tu izquierda. Yo que gracias a ti no le temo ni a la muerte, ni al infierno, buscaré tu gracia y me encuentro agradecido de simplemente tener la dicha de seguirte, te pido, que permitas que este amor crezca dentro de mi alma y ayúdame a mejorar cada día que te sigo. En nombre de Dios, te lo pido Jesús.

Amén.»

oración a jesús sacramentado 2

Oración a Jesús Sacramentado y agradecimiento 

«¡Oh Señor Jesús, tú que eres hijo del Altísimo, tu que naciste de la Santísima Virgen María! Hoy me acerco a ti para agradecerte por todo lo que me has concedido. Por todas las alegrías y por todas las bendiciones y milagros, por entregarme tu alma en cada oración que he realizado. Te debo lo que soy, lo que tengo, lo que seré y lo que podría ser.

Me postro a tus pies, pues son sagrados, me entrego a ti en presencia de todos los Poderes, siendo tu que haz sabido verme a pesar del paso del tiempo y de mis pecados.

Te agradezco Señor tu salvación y tu arduo trabajo por proteger a quienes te adoramos, tu que eres Santo, grandioso guardián de los Corderos del Padre. Te amo Jesús y vengo a recibirte porque representas, porque eres y porque entregaste. Oh Santo, ¿Qué sería de mi pobre alma sin la tuya? Y, ¿Qué sería del mundo sin tu existencia?

Haz vuelto a todos los que somos creyentes personas de bien y nos has regalado la enorme misión de transitar por el mundo siendo tus mensajeros, mensajeros de tu mensaje. Agradezco por la oportunidad de presentarme ante tu presencia, a pesar de a veces dudar de ser digno de tal privilegio. Tú, que representas toda la santidad existente. Tú, que sangraste por nosotros, tu que lloraste por nosotros, te humillaste por nosotros y moriste por nosotros. Te ofrezco mi adoración por el resto de mi vida, pues no tengo nada más que dar, que pueda ser de valor para tu alma.

Yo creo en ti mi Señor, creo en tu presencia constante, creo que eres el Hijo del único y verdadero Dios, creo que eres capaz de maravillas y de milagros inimaginables. Creo en tu legado y en lo que representas para toda la iglesia. Creo que te pertenecemos, desde que nacemos, hasta que morimos. Creo que estás presente del lado derecho del Padre y creo que de ti depende nuestra salvación. No somos dignos de tus atenciones, Jesús, pero creo que podríamos llegar a serlo, si nos brindas de tu luz y de tu amor. Creo que eres Sagrado y creo que eres digno sujeto de adoración. Te amamos Señor. Quédate con nosotros, mientras recorremos el rocoso camino de la existencia.

Tú que estás presente en el Sacramento. Te adoraré por sobre todas las cosas y confiaré en que de ti depende mi salvación. Desearé siempre que te mantengas a mi lado, desde lo más profundo de mi espíritu y desde lo mas hondo de mi alma. Te abriré mi corazón por siempre y espero que cuando llegue el día de unirme a ti, me consideres suficientemente digno. En nombre de María, de Dios y en tu nombre, te lo pido Señor.

Amén.»

Si le ha gustado este artículo y considera que le ha servido de ayuda en su búsqueda, le invitamos a visitar los enlaces recomendados a continuación: