¿Qué es la obesidad?

La obesidad es una enfermedad compleja que forma parte de las enfermedades crónicas no transmisibles (NCD). En general, podemos decir que la obesidad se caracteriza por una acumulación excesiva de grasa corporal. Tal acumulación puede conducir a otras enfermedades como las cardiovasculares, la dislipidemia, la diabetes tipo 2, el síndrome metabólico y algunos tipos de cáncer.

¿Cómo se clasifica la obesidad?

La obesidad se puede clasificar por la distribución de la grasa corporal y por grados, de acuerdo con el Índice de Masa Corporal (IMC), que se calcula dividiendo el peso (en kg) por el cuadrado de la altura (en metros).

El resultado revela si el peso está dentro del rango ideal, por debajo o por encima de lo deseado revelando el sobrepeso o la obesidad.

Clasificación del IMC:

  • Menos de 18,5 – Bajo peso
  • Entre 18,5 y 24,9 – Peso normal
  • Entre 25 y 29.9 – Sobrepeso (por encima del peso deseado)
  • Igual o mayor de 30 – Obesidad.

El exceso de peso es el principal síntoma, pero podemos observar otras indicaciones como la compulsión por la comida, el cansancio excesivo, la respiración jadeante, las piernas pesadas e hinchadas, el calor y la sudoración excesiva.

Además de los síntomas, tenemos sus consecuencias que vale la pena mencionar: problemas cardiovasculares, diabetes, hipertensión arterial, colesterol alto, varices, artrosis, enfermedades renales, dificultad para respirar y cansancio, mayor incidencia de cáncer, reducción de la esperanza de vida y baja autoestima.

La obesidad también puede afectar a factores psicológicos, lo que lleva a una reducción de la autoestima y a la depresión.

Tipos de obesidad

Existen dos tipos principales: el tipo ginecológico, al que también podemos llamar el tipo pera (más común en las mujeres, porque tiene una concentración de tejido adiposo periférico, como en los glúteos, caderas y muslos); y el tipo androide o manzana (predominante en los hombres y tiene como característica la obesidad alta, central o truncada).

Las elecciones nutricionales y el estilo de vida pueden activar o desactivar los genes que desencadenan la obesidad.  La mayoría de los casos de obesidad están relacionados con factores de estilo de vida, es decir, con malos hábitos alimenticios como el aumento del consumo de grasas saturadas, azúcar y carbohidratos refinados con bajo contenido en fibra. Y también el sedentarismo, que lleva a una reducción del gasto energético diario.

La obesidad y el sobrepeso están aumentando en toda América Latina y el Caribe. Según la encuesta, titulada Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe, el 58% de la población de América Latina y el Caribe tiene sobrepeso, con un total de 360 millones de personas, y la obesidad afecta a 140 millones, es decir, al 23% de la población regional (fuente: Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y Organización Panamericana de la Salud (OPS), 2017).

Cómo evitar la obesidad

De acuerdo con el nutricionista, la mejor manera de mantenerse alejado de la obesidad es cambiar el estilo de vida, especialmente mejorando la nutrición. El consumo de grasas saturadas y carbohidratos refinados debe evitarse e incluir carnes magras, frutas, verduras y granos enteros. Además, es muy importante dejar de lado los hábitos no saludables como el fumar, el exceso de alcohol y el estilo de vida sedentario. Al mantener una dieta equilibrada e incluir una rutina de actividad física, es poco probable que una persona se vuelva obesa. 

Consejos para cambiar su dieta y perder peso

  • Cree un diario de alimentos: Tome notas de todo lo que coma, de las horas de las comidas y especialmente de su estado emocional en ese momento. Esto facilitará la visualización de lo que se ha consumido mal o en exceso y lo que causa este deslizamiento, como el hambre excesiva después de un largo ayuno, el estrés o la ansiedad.
  • Concéntrese en lo que está comiendo: a la hora de la comida es importante concentrarse en controlar lo que consume. Elija lugares tranquilos y agradables para comer y desconéctese de los aparatos electrónicos y las redes sociales. Explora el sabor y la textura de cada alimento y mastica con calma.
  • Preferir comida real: Priorizar las comidas que consisten en comida real como arroz, frijoles, papas, carne, pollo, pescado, huevos, vegetales, frutas, granos, cereales, leche, yogurt natural. Escapar de los alimentos industrializados, que están llenos de azúcar, grasa, sodio y a menudo no satisfacen el hambre durante mucho tiempo o nutren el cuerpo.