«Tú, María, eres auxilio potentísimo de Dios» (San Juan Crisóstomo).

En 1860 la Santísima Virgen se hace aparición a San Juan Bosco y le dice que quiere ser honrada con el encabezado de «Auxiliadora».

María Auxiliadora, amparó y asistió en diversas razones que dañaron al mundo; ejemplos: Muchas curaciones a enfermos según san Sabas. Imposibilitó la devastación de los cristianos en la guerra de Lepanto. Libró, inesperadamente, al Papa Pío VII de ser prisionero del general Napoleón.

La Virgen María en su advocación como María Auxiliadora, es especial para que nos libre de la pandemia del coronavirus. Por eso rezamos con mucha fe y solicitamos su “auxilio” para que nos libere de esta pandemia mundial.

NOVENA

Por la señal de la Santa Cruz,
de nuestros contrincantes líbranos Señor,
Dios nuestro.

En el nombre del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA

¡Oh María Auxiliadora, vengo a postrarme humildemente a tus plantas, para tributarte mi homenaje de amor y gratitud! Indigno soy de recibir nuevos favores de tu mano amorosísima, ya que no he correspondido a las incontables gracias que me has dispensado a cada paso. Olvidando mi ingratitud y no pensando más que en tu amor y benignidad, vengo a implorar de nuevo tus auxilios. Concédeme la felicidad que deseo…, si no es contraria a la Intención de Dios. No me desampares, Madre mía, robustece mi intención para que no me además del verdadero sendero de la virtud; ilumina mi entendimiento para que comprenda cuánto me amas, y santifícame para que consigua, por medio de tu valiosísimo socorro, alabarte por toda la eternidad. De esta forma sea.

Índice de contenidos

Día 1

ORACIÓN PARA PEDIR LA HUMILDAD

¡Oh Soberana Señora del Cielo y vigorosa Auxiliadora de los cristianos!, por aquella profundísima humildad con que fuiste a ser útil a Santa Isabel siendo ya, verdaderamente, Madre de Dios, ayúdame a copiar y grabar en mi alma tan hermosa virtud y a hallar de tu Divino Hijo la felicidad que te pido… Las culpas que he cometido, mis infidelidades y malas tendencias, la indecisión de perseverar en la amistad de Dios, no son, lamentablemente, suficientes fundamentos para inspirarme un bajo criterio de mí mismo; pero Tú ayúdame, oh Madre, y haz que siendo pospuesto, no me resienta; olvidado, me goce; alabado, no me ensoberbezca; a fin de que logre conseguir lo que te imploro, representante dignamente en la tierra y ser tu corona en el Cielo. Amén.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Oración final para día tras días.

Día 2

ORACIÓN PARA PEDIR LA PACIENCIA

¡Oh dulcísima Auxiliadora!, que por nuestra salvación sufriste al pie de la Cruz angustias fatales, concédeme la felicidad que te pido… y dígnate comentar a mi alma el lenguaje del amor y del sacrificio. Ya lo ves, oh Madre, por reducido que sea todo trabajo me espanta; la más suave aflicción me fastidia, y me resisto a persuadirme de que la paciencia nos es a todos elemental y de que sólo por el sendero de la tribulación se va al Paraíso.— ¡Ah! querida Madre mía, infunde en mi alma una viva compasión por tus dolores, y ayúdame a abrazar voluntariamente la cruz de todos los días en descuento de mis errores y para merecer el reino de los Santos. Amén.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Oración final para día tras días.

Día 3

ORACIÓN PARA PEDIR LA DULZURA

¡Oh clementísima Reina y Auxiliadora de los cristianos! Con las más ardientes súplicas vengo a pedirte la felicidad que necesito… y me concedas además la santa tiernicidad, que es el ropaje de la humildad y la virtud predilecta del Sacratísimo Corazón de Jesús. Débil y orgulloso como soy, nunca llegaría a revestir mi alma de este encantador ropaje sin tu misericordia. Ayúdame a ser cortés en el trato, dulce en el sentir y en el comentar, bueno con todos y principalmente con quien se me manifieste frío y malvado, a fin de procurarte una complacencia a Tí y a tu dulcísimo Jesús. Amén.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Oración final para día tras días.

Día 4

ORACIÓN PARA PEDIR LA PUREZA

¡Oh María Auxiliadora! Virgen purísima, espejo sin mancha, vivo reflejo de la luz de Dios! ¡ Ah! concédeme la felicidad que te imploro… e inspírame el más importante amor hacia la hermosa virtud de los Ángeles. Y ya que para conservarla es vano todo propósito sin la fuga de las oportunidades, te suplico, oh dulce Madre mía, me socorras por día con tu santo auxilio para que huya de toda oportunidad de pecado. Entretanto me ofrezco todo a Tí, y Tú oh Inmaculada Auxilliadora, haz que viviendo yo en la mortificación, en la humildad y en la oración, sea como un ángel en la tierra y goce un día con ellos en la gloria del Paraíso. Amén.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Oración final para día tras días.

Día 5

ORACIÓN PARA PEDIR LA CARIDAD

¡Oh María Auxiliadora, gloriosa Madre de Dios! Por aquella unión que tu alma santísima tuvo con el Señor desde el primer momento de tu Inmaculada Concepción, ¡ah!, concédeme la felicidad que te pido… y haz que yo comience, a lo menos desde este momento, a amar de veras a Jesús con amor generoso, puro y recurrente. Y por aquel solemne mandato que Jesús nos dió de amarnos alcánzame una sincera caridad para con mi prójimo tanto que me interese básicamente por su bien y sea simple en perdonarle, excusarle y además de prevenirle en sus pretensiones del alma y del cuerpo, para hacerme siempre más digno de Tí, Auxiliadora de los cristianos. Amén.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Oración final para día tras días.

Día 6

ORACIÓN PARA PEDIR LA CIENCIA DIVINA

¡Oh Virge Auxiliadora, Madre de la verídica Inteligencia, Mujer del Espíritu Santo!, Tú que eres estupendísimo faro de luz eterna, concédeme la felicidad que te imploro…, y envía a mi alma un rayo de luz celestial. Sí; yo te pido, oh Madre, aquella ciencia divina que edifica, y que es compañera de la caridad y maestra de la humildad; aquella ciencia que va a hacer que me conozca intensamente a mí mismo y que me eleva al amor de Dios; aquella ciencia que despierta la contrición en mi corazón y me excita a detestar mis culpas pasadas y presentes. ¡Oh María Auxiliadora!, obtenme este don del Espíritu Santo, para que se perfeccione en mí la fe y yo camine seguro por la senda del Paraíso. Amén.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Oración final para día tras días.

Día 7

ORACIÓN PARA PEDIR LA DEVOCIÓN A JESÚS SACRAMENTADO

¡Oh tiernísima Madre y Auxiliadora mía!, concededme la felicidad que te pido… Más allá de que me veo lleno de errores y miserias, al suponer en Jesús Sacramentado, siento en el alma un fuerte deseo del bien para agradarle; pero yo quisiera que este sentimiento no fuera homenaje de un momento únicamente. Tú ya que, Madre clementísima, que luego de la Ascención de Jesús encontraste en la Sagrada Eucaristía tu exclusiva delicia sobre la tierra, dame una fe viva, y enciéndeme en ardentísimo amor hacia este Divino Tesoro, para que lo tenga siempre en la cabeza y en el corazón, hasta el día que lo vea manifiesto en el Cielo. Amén.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Oración final para día tras días.

Día 8

ORACIÓN PARA PEDIR LA DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZON DE JESÚS

¡Oh María Auxiliadora!, celestial Aurora que nos has comunicado a Jesús, Sol de Justicia, concédeme la felicidad que te pido… y enséñame las íntimas y suaves finezas de la locura al Sacratísimo Corazón de Tu Divino Hijo, locura que eleva en seguida las almas a la más alta excelencia, que es el más destacable modo de consolar a Aquél que ha amado a los hombres y que es de ellos tan poco amado. Sí, Madre mía, enséñame a conocerle, a amarle y a jamás más ofenderle. Alcánzame su amor, y no me queda otra cosa que desear. Eternamente te agradeceré este favor. Amén.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Oración final para día tras días.

Día 9

ORACIÓN PARA PEDIR EL TRIUNFO DE LA SANTA IGLESIA

¡Oh Virgen incomparable! que por la impactante victoria de Lepanto, resplandeciste con el nuevo encabezado de Auxiliadora… Oh Madre benigna, poderoso auxilio de los cristianos, concédeme la felicidad que te pido… y regresa a tus antiguas victorias en estos momentos de osada impiedad. Almacena piadosamente al Vicario de Jesucristo en la tierra, santifica a los Eclesiásticos y a los Religiosos, y apresura la hora de la misericordia para todos y del triunfo de la Iglesia Católica, a fin de que todo el planeta te aclame a Tí, su Madre y su Reina, y a tu Jesús, su Rey y Salvador. Amén.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

ORACIÓN FINAL

¡Dios te salve Reina, Madre de misericordia y auxilio de los cristianos! Pobre hijo de Eva, a quién me dirigiré en este valle de llanto sino a Tí que eres vida, tiernicidad y promesa nuestra! A Tí se eleva mi grito: A TI CLAMAMOS!, a tus pies deposito el peso de mis afanes: A TI SUSPIRAMOS!… Ea, ya que, Señora, manifiéstate como lo fuiste siempre, vigorosa Abogada: inclina tus ojos maternales sobre mí que te amo tanto, ¡Oh Madre!, hoy más que en cualquier momento necesito de tu misericordia y de tu santo auxilio…! ¡Ah! regresa hacia mí esos ojos tan misericordiosos y quedaré contento… Es verdad, yo soy culpable, pero Tú eres Santa: ¡Oh CLEMENTE! Yo soy ingrato, pero Tú eres buena! ¡OH PIADOSA! Yo soy rebelde, pero Tú eres dulce! ¡Oh DULCE VIRGEN MARIA! No mires mis culpas y errores y acuérdate sólo de tu bondad: ¡MUÉSTRATE QUE ERES MADRE! Yo me abandono y entrego a Tí como un pequeño se deja confiado en los brazos de su madre.

¡María, Auxilio de los Cristianos. Ruega por nosotros!

En el nombre del Padre,
Del Hijo y
Del Espíritu Santo.
Amén.