Las leyendas de África, poden servir como un poderoso medio de la educacional, para difundir y dar a conocer tanto a niños como adulto, como es vista  la creación de algunos elementos en la vida, de manera fácil y sencilla

Leyendas de africa

El castigo del mono

Estas viejas leyendas de áfrica cortas, nos cuenta que hace miles de años los humanos y los monos eran muy allegados, vivían en los mismos caseríos y poblados, incluso podían hablar y trabajar con ellos, es decir era su similar codo a codo.

Un buen día los hombres resolvieron festejar por todo lo alto, con grandes tambores, vasijas de vino de palma, llenaron los recintos con bailes y festejos los cuales duraron algunas semanas, y quien más tomó fue el mismo jefe de la tribu dejando atrás al resto de invitados.

Más tarde cuando se acabaron las festividades, el jefe de la tribu tenía pensado ir a la región de los monos a pesar que todavía se encontraba bajos los efectos del alcohol, así con una mirada somnolienta pero aun con gran entusiasmo por las celebraciones se dirigió ahí; sin embargo los monos al ver el mal estado del jefe de la tribu comenzaron a burlase de él. En un principio el jefe de la tribu lo tomó con tranquilidad, hasta que colmaron sus límites y considero que ya le había faltado el respeto.

El jefe de la tribu de los hombres dirigió sus quejas ante el dios Nzamé por cómo fue  tratado por los monos y éstas fueron oídas;  el dios Nzamé mandó llamar al jefe de los monos para escuchar lo que tenía que decir, más sin embargo éste guardo silencio como respuesta, motivo por el cual el dios le condenó a vivir por el resto de sus días al servicio de los hombres para reparar la falta.

Leyendas de africa

El espíritu del árbol

Existe una leyenda de áfrica, el espíritu del árbol, que nos narra que en una oportunidad, una joven cuya madre había fallecido y que tenía una madrastra que era muy mala con ella, un día en que la joven estaba llorando a un lado del nicho de su madre, observó que de la tierra de la tumba salía un tallo que había crecido hasta hacerse un arbolillo y pronto un gran árbol, el viento que movía sus hojas, le susurró y le dijo que su madre estaba cerca y que ella debía comer las frutas del árbol, la joven así lo hizo y comprobó que las frutas eran muy deliciosas y le hacían sentirse mucho mejor, a partir de momento, todos los días iba a la tumba de su madre y comía de los frutos del árbol.

Un día, su madrastra le observo y le solicito a su esposo que cortara el árbol, el marido lo cortó y la joven muchacha lloró por bastante tiempo al lado del tronco cortado, hasta que un día, escucho un cuchicheo y vio que algo salía del nicho, creció y creció hasta convertirse en una bella calabaza. Había un orificio en ella del que caían gotas de un jugo, la joven lamió unas gotas y las encontró muy sabrosas, pero nuevamente su madrastra se enteró y cortó la calabaza y la lanzo lejos.

Al día siguiente la muchacha vio que no estaba la calabaza y lloró hasta que de pronto, oyó el murmullo de un riachuelo que le decía “Bébeme, bébeme” y ella bebió y comprobó que era muy refrescante. Pero también la madrastra la vio y le pidió al esposo que tapara el arroyo con tierra. Cuando la muchacha regresó a la tumba, vio que ya no estaba el riachuelo y ella lloró.

Ya tenía mucho tiempo llorando, cuando un muchacho joven salió del bosque, el observó el árbol muerto y pensó que era justo lo que él estaba necesitando para hacer un arco nuevo y flechas, ya que él era un cazador, conversó con la joven muchacha quien le dijo que éste había crecido en el nicho de su madre, la muchacha le gustó mucho al cazador y tras hablar con ella fue donde su padre para pedirle permiso para casarse con ella.

El padre acepto con la condición de que el cazador matara una docena de búfalos para celebración de la boda, el cazador nunca había matado más de un búfalo de una sola vez, pero en esta oportunidad, tomando su nuevo arco y flechas, se dirigió al bosque, y pronto observó una manada de búfalos que reposaban en la sombra, y colocando una de sus nuevas flechas en el arco, disparó y un búfalo cayó muerto, y luego, un segundo, un tercero, y así hasta alcanzar los doce. El cazador regresó a decirle al padre que mandara hombres para llevar la carne a la aldea, y se hizo una gran fiesta cuando los novios se casaron.

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Eshu el dios misterioso

La deidad conocida como Eshu, nombre que se le da en la alegoría  yorubas, también es conocido como Elegua por los oriundos de Benin, y es famoso por ser el intermediario entre los hombres y los dioses, pero igualmente por ser el más grande de los embusteros sobre la Tierra. Eshu es un ser inteligente y astuto que deambula  por el mundo, sintiendo atracción por aquellos lugares donde se acercan  cambios y hay lapsos de crisis, allí le gusta ejercer su poder en los caminos, el umbral de los hogares y todo sitio donde se vendan y compren cosas.

Existen leyendas de áfrica de terror, muchos cuentos de trampas realizadas por Eshu dentro de las fábulas de África, pero una es la más conocida es la historia de dos granjeros vecinos cuya amistad no podía ser más firme y manifiesta, tan así era que incluso les gustaba vestirse de forma parecida, casi como hermanos.

En una oportunidad Eshu decide caminar por el sendero que separaba las tierras de estos dos granjeros amigos, colocándose en la cabeza un sombrero blanco por un lado y negro por el otro, también se colgó un bastón en el hombro y se puso una pipa en la nuca, y vestido de esta manera anduvo todo el camino.

Los amigos, al encontrarse y contarse lo sucedido, comenzaron a caer en contradicciones sobre su extraño visitante, sin poder afirmar con certeza en qué dirección caminaba o de qué color era su sombrero, su discusión fue subiendo de tono hasta que llamaron la atención del rey que se interesó por la historia, mientras los dos granjeros trataban de convencer al rey, cada uno con su propia versión de los hechos, Eshu hizo acto de presencia y le dijo a su majestad que ninguno de ellos decía la verdad, pues ambos habían sido engañados.

Muluku y la creación de los hombres

Se cuentan gran cantidad  de leyendas en el continente africano, acerca del génesis del hombre, y  Mulukú es una de las más conocidas y divulgada en esta parte del mundo, que narra  cómo se originó la primera pareja de seres humanos.

Esta leyenda inicia cuando en una oportunidad donde el Muluku hacedor del mundo, y todo lo que hay en él, decidió que sería buena idea para su creación que hubiese una raza que la gozase y velase, y para dar origen a esta nueva raza perforo agujeros en el suelo, de uno emergió el  hombre y del otro la mujer, pero aún faltaba algo, ya que no poseían conocimiento y sabiduría alguna.

Gracias al gran afecto que les tenía Mulukú, al que también se le conoce como deidad de la agricultura, los educó en el arte de cómo sembrar la tierra, y les dio semillas de mijo para que las plantasen y así pudieran ser autónomos y  mantenerse por sí mismo, y luego les dejó solo para que vivieran.

leyendas de africa

No había transcurrido mucho tiempo cuando la primera pareja de seres humanos había apartado las recomendaciones dada por Mulukú, y para su mayor decepción también habían dejado las tierras que él les había dado, estas tierras pronto se perdieron por la falta de atención, y al poco tiempo pasaron a hacer grandes desiertos

Ofendido y muy molesto con la pareja, toma la decisión de quitarle la cola a los mono para colocársela a los humanos, y ambos quedaron convertidos en monos, al mismo tiempo los monos, ya sin cola y que hasta ese momento Vivían como  animales, descendieron de los árboles para ocupar el lugar de los humanos.

Leyenda áfrica del baobab

El Baobab ha inspirado una gran cantidad de fabulas y mitos tradicionales. Ha sido descrito como el Árbol de la Vida, el Árbol de la Crema del Tártaro, el Árbol del Pan de Mono y, más usualmente y acertadamente, el Árbol Al Revés, que ha inspirado una recopilación de historias fantásticas.

La leyenda narra que el Baobab fue el último árbol en ser creado, el miró a todos los otros árboles que le antecedieron y, aunque era de un gran tamaño, sintió envidia de la elegante palmera, ya que era más alta que él, el codiciaba las flores escarlatas ya que las suyas eran solo blancas y malolientes, por lo que retumbó y estampado sus raíces, quejándose al Creador de que los frutos de la higuera eran más suculentos que los suyos.

El Creador había estado muy ocupado y estaba tan cansado y ya molesto por las quejas del baobab arrancó el árbol del suelo y lo empujó de nuevo a la corona del suelo para mantenerlo en silencio, y para que sus raíces siempre aparecieran contra el cielo africano.

El árbol de la vida es un nombre igualmente apropiado, ya que entre la nudosa piel y las extremidades musculares del baobab vive una gran cantidad de animales, muchas aves lo convierten en su hogar y el hombre, durante siglos, ha clavado clavijas en el tronco para trepar y cosechar la dulce recompensa.

Antañavo el lago sagrado de Madagascar

Hacia el norte de Madagascar, se halla el lago Antañavo, narra el Pueblo Antankarana que ya hace bastante tiempo, y donde en la actualidad se encuentra, había una gran población que era regida por un rey, con toda su corte, poseían grandes manadas de ganado y era y ricas en siembras de arroz

En esta población, y mezclados entre sus gente, vivían una pareja a quienes sus vecinos no conocían, se habían casado y tenían un niño de unos seis meses de edad. Una noche, el niño empezó a llorar, sin que la madre supiera qué hacer para calmarlo, a pesar de las atenciones de la madre, no cesaba de llorar y gritar.

La madre toma al bebé en brazos y sale a pasear con él hacia los alrededores del pueblo, descansando bajo el gran árbol tamarindo donde las mujeres solían reunirse por la mañana y por la tarde para moler arroz, por lo que le llamaban ambodilôna, la madre pensaba que la brisa y la frescura de la noche tranquilizarían al bebe, en cuanto ella se sentó, el niño se calló y se quedó dormido, luego suavemente volvió para casa, pero nada más al cruzar la puerta, se despertó y comenzó de nuevo a llorar y gritar.

La madre salió de nuevamente y volvió a sentarse en un pilón a arroz y, como por arte de magia, el niño dejó de llorar y volvió a dormirse, la madre, que quería volver junto a su marido, se levantó y se dirigió a su casa nuevamente, pero el niño se despertó y comenzó a llorar violentamente. Por tres veces hizo la madre lo mismo, y tres veces el niño se despertaba cuando ella intentaba entrar en casa, y a la cuarta oportunidad, decidió pasarse la noche bajo el tamarindo.

Apenas había decidido  quedarse bajo el tamarindo, cuando  repentinamente todo el pueblo se hundió en la tierra desapareciendo con un gran estruendo, Donde hasta entonces había estado el pueblo no quedaba sino un gran cráter que comenzó a llenarse de agua hasta que ésta llegó al pie del tamarindo donde la mujer asustada sostenía a su hijo, apretándole entre sus brazos.

Aido-hwedo la serpiente que sostiene al mundo

Entre pueblo africano de los Fon, descendiente del extinto reino de Abomey, cuenta en su leyenda en los primeros tiempos del mundo la deidad de dos caras Mawu que poseía tanto atributos de mujer como de hombre, y como metáfora (del Sol y la Luna) contaba con la ayuda de Aido-Hwedo, la gran serpiente cósmica, el creador iba de un lado para otro en el interior de la boca de Aido-Hwedo, mientras se afanaba en la creación del mundo, empleándola como transporte.

Una vez que termino la elaboración del mundo, Mawu pensó que lo había saturado colocándole muchas cosas encima, todos los elementos de la naturaleza, y los animales y demás que pesaban demasiado, el creador no podía llevar y traer sus creaciones, así que pidió a la gran serpiente cósmica que le ayudase y la serpiente cósmica aceptó, pero existía un problema y era que no podía soportar bien el calor de las profundidades, así que Mawu creó los mares y océanos para que ella pudiese vivir en ellos.

Debido al gran peso del mundo, la serpiente debía cambiar a frecuentemente de lugar para poder descansar, y es en cada uno de estos cambios de lugar que se generan los terremotos, también debe alimentarse, para lo cual tiene una multitud de monos rojos que forjan grandes barras de hierro, comida favorita de la serpiente, pero también dice la fábula que, el día que se agoten las reservas de sus alimento la gran serpiente cósmica se devorará a sí misma, provocando que toda la tierra se precipite en el mar.

La leyenda de seetetelane

Existió una vez hombre que era sumamente pobre conocido como Seetetelane, ton pobre que no tenía  siquiera una mujer, se alimentaba de ratones del campo, su capa y su pantalón estaban hechos con pieles de ratones. Un día que salió de caza  encontró un huevo de avestruz y dijo: me comeré este huevo cuando el viento sople de aquella parte”, y lo escondió en el fondo de su choza.

Luego al día siguiente salió a cazar nuevamente, de retorno se encontró con un pan y yoala acabado de preparar,  y así ocurrió en varias oportunidades por varios días seguidos, y se decía: ¿será que realmente no tienes mujer? ¿Quién, no siendo tu mujer, habría podido cocinarte el pan y prepararte el yoala?”

Cierto día una mujer joven salió del huevo y le dijo:

-Incluso cuando estés borracho de yoala, no me llames nunca hija de un huevo de avestruz.

Desde el mismo momento aquella mujer fue su mujer, y un día le dijo:

-¿Te gustaría tener gente a tu mando?

El respondió:

-Sí, me gustaría.

De pronto la mujer salió y comenzó a golpear con un palo en el lugar donde echaban las cenizas,  al día siguiente, cuando se despertaron, escucho mucho ruido como de muchedumbre de gentes, se había transformado en jefe y se adornaba con hermosas pieles de chacal, las gentes acudieron a él muy solícitas, de todas partes le gritaban:

-¡Salud, jefe! ¡Salud, jefe!

Todo el mundo lo congratulaba con mucho respeto, hasta los perros se confundían en la manifestación, el  Seetetelané era jefe de una gran aldea, ahora despreciaba los pellejos de ratón, se vestía únicamente con pieles de chacal y de noche dormía en buenas frazadas.

Un día, borracho de yoala hasta el punto de no poder mantenerse de pie, gritó a su mujer.

-¡Hija de huevo de avestruz!

Su mujer le preguntó:

-¿Eres tú, quien me llama hija de huevo de avestruz?

-Sí, yo te llamo; eres hija de un huevo de avestruz.

De noche se acostó, bien abrigado, en las pieles de chacal y se quedó dormido profundo, a media noche se despertó y, tocando, se dio cuenta que estaba acostado en el duro suelo y que se cubría con los antiguos pellejos de ratón, que apenas le llegaban a las rodillas; estaba terriblemente muerto de frío, y se percató de que su mujer no estaba y que toda la aldea se había esfumado, entonces lo recordó todo y volvió a ser lo que era antes, un hombre extremadamente pobre hasta que murió.

La leyenda del árbol de la historia

Cuenta la historia que hubo una oportunidad en que una joven salió junto con varios amigo a recoger hiervas, pero tratando de entrar a una zona donde parecía había una gran cantidad, la jovencita cae en una parte llena de pantano donde  terminó hundiéndose por completo a pesar de los esfuerzos de sus amigos por ayudar y sacarla de allí; y  estos fueron corrieron a la aldea con la finalidad de darle la noticia a sus padres.

Pidieron ayuda de desesperados, y todo el pueblo, acudiendo al sitio donde la joven muchacha había desaparecido, allí siguieron la sugerencia de un viejo sabio el cual les indicó que sacrificaran a una oveja y a una vaca, ello tuvo como resultado que todos pudieran oír la voz de la muchacha, pero de forma lejana y cada vez más lejana, hasta que dejaron de poder escucharla.

Con el pasar del Tiempo, en ese mismo sitio comenzaría a crecer un árbol de gran tamaño según las leyendas el espíritu del árbol , el cual era utilizado de forma recurrente por los ganaderos para protegerse del calor y del sol, A ese mismo árbol subieron dos jóvenes un día, los cuales antes de desaparecer gritaron a sus compañeros que les llevaba a un mundo anterior al presente, y es por ese motivó que el árbol se conoce como Árbol de la Historia

La leyenda sobre Anansi y la expansión de la sabiduría

En la mayoría de las culturas la experiencia y conocimiento han sido factores ampliamente respetados y que se relacionan con el respeto y liderazgo, además de saber qué hacer en momentos de necesidad, en este aspecto existe un personaje de fábula llamado Anansi, el cual es el responsable de que la sabiduría forme parte de todo el mundo y que nadie la tenga en su poder por completo.

Narra la fábula que en una oportunidad un sabio en forma de araña el cual observó que la humanidad era cuanto menos irresponsable y cruel, observando esto, el sabio tomó la decisión de reunir toda la sabiduría en una única jarra y guardarla en un lugar seguro; para ello decidió encerrar este saber en la copa del árbol más alto del mundo, sin embargo, la escalada se hacía muy difícil al tener que aguantar la jarra a la par que avanzar por el árbol.

Cada vez más frustrado, porque no podía escalar por el árbol con la vasija en la cabeza ya que le estorbaba,  su hijo, observando su situación, le dice que, por qué no la llevaba amarrada en la espalda, en lo que Anansi se da cuenta de que su hijo tenía razón, y con la sorpresa de encontrar más sabiduría de la que había acumulado dejó caer la jarra, esta se estrelló y se rompió contra el suelo, desde donde una tormenta la extendió al resto del mundo.

Así la sabiduría se repartió por todo el mundo, y llego a toda la humanidad

El origen de la muerte

Dios luego de haber creado a los primeros seres humanos, les dijo que no morirán, y así ocurrió, efectivamente, y su número fue creciendo, y de pronto la Muerte les buscó problemas, pero como el creador estaba vigilante, decidió desaparecer bajo tierra.

Un  día en que la deidad se encontraba calma, la Muerte generó una víctima y prepararon una fosa para el difunto, lo enterraron, y pocos días después la tierra se perturbó sobre su nicho como si el muerto fuera a resucitar, pero se trataba de una mujer que al fallecer, dejó varios hijos y nueras.

La vieja se disponía, a resucitar cuando una de sus nueras, se dio cuenta y corrió a hervir agua, y la arrojo sobre la sepultura, luego realizo una mano de mortero, y redoblando con golpes, dijo: “¡Quédate muerta! ¡Pues quien murió, muerto debe quedar!”, al día siguiente la tierra no dejaba de moverse, la nuera repitió los golpes, diciendo: “¡Lo que está muerto, muerto debe quedar!”, con lo que la vieja, que iba a recobrar la vida, perdió la ocasión de resucitar.

Mientras, Dios regresó al hogar de los humanos, pero una mujer no respondía a la llamada, y los presentes dieron como explicación de que había dejado de existir, al ver Dios que era la Muerte la culpable, dijo a la gente: “¡Permaneced en vuestras casas y cerrad bien las puertas, pues voy a dar caza a la Muerte para eliminarla y evitar que ocasione más víctimas!”. Y todos obedecieron, y  el creador se lanzó a la caza de la fugitiva

Luego de buscar por varios días, al fin la consiguió, pero se oculta y escapa velozmente, en éstas, una mujer que había salido de su hogar y se había perdido en unos parajes donde las hierbas crecían altas, tropieza cara a cara con la Muerte: “Facilítame un escondite y te recompensaré”, y la mujer le dio por respuesta levantándose un poco la ropas que le servían de vestido, y la Muerte se deslizó dentro de ella y se alojó en su vientre.

En aquél preciso momento llegó el creador, y ve la mujer y le pregunta si no había visto pasar a la Muerte por aquel lugar, pero antes de que la mujer tuviera tiempo de abrir la boca, Dios se arrojó sobre ella, exclamando: “¿De qué sirve ya, si no puede tener hijos? Más vale matarla para extraer la Muerte de tu seno, y eliminarla a ella también”,  apenas había tenido tiempo de eliminar a la mujer, cuando salió de su cabaña una doncella.

Entonces la Muerte abandona el cuerpo que le había servido de refugio, y en un abrir y cerrar de ojos, se había introducido en el cuerpo de la mujer joven, Dios al ver esto, dijo: “¡Ea, pues! Ya que los hombres se empeñan en poner trabas a mis designios, que sean ellos quienes sufran las consecuencias, queden pues sujetos a morir”.

La leyenda de bamako

Dios luego de haber creado a los primeros seres humanos, les dijo que no morirán, y así ocurrió, efectivamente, y su número fue creciendo, y de pronto la Muerte les buscó problemas, pero como el creador estaba vigilante, decidió desaparecer bajo tierra.

Un  día en que la deidad se encontraba calma, la Muerte generó una víctima y prepararon una fosa para el difunto, lo enterraron, y pocos días después la tierra se perturbó sobre su nicho como si el muerto fuera a resucitar, pero se trataba de una mujer que al fallecer, dejó varios hijos y nueras.

La vieja se disponía, a resucitar cuando una de sus nueras, se dio cuenta y corrió a hervir agua, y la arrojo sobre la sepultura, luego realizo una mano de mortero, y redoblando con golpes, dijo: “¡Quédate muerta! ¡Pues quien murió, muerto debe quedar!”, al día siguiente la tierra no dejaba de moverse, la nuera repitió los golpes, diciendo: “¡Lo que está muerto, muerto debe quedar!”, con lo que la vieja, que iba a recobrar la vida, perdió la ocasión de resucitar.

Mientras, Dios regresó al hogar de los humanos, pero una mujer no respondía a la llamada, y los presentes dieron como explicación de que había dejado de existir, al ver Dios que era la Muerte la culpable, dijo a la gente: “¡Permaneced en vuestras casas y cerrad bien las puertas, pues voy a dar caza a la Muerte para eliminarla y evitar que ocasione más víctimas!”. Y todos obedecieron, y  el creador se lanzó a la caza de la fugitiva

Luego de buscar por varios días, al fin la consiguió, pero se oculta y escapa velozmente, en éstas, una mujer que había salido de su hogar y se había perdido en unos parajes donde las hierbas crecían altas, tropieza cara a cara con la Muerte: “Facilítame un escondite y te recompensaré”, y la mujer le dio por respuesta levantándose un poco la ropas que le servían de vestido, y la Muerte se deslizó dentro de ella y se alojó en su vientre.

En aquél preciso momento llegó el creador, y ve la mujer y le pregunta si no había visto pasar a la Muerte por aquel lugar, pero antes de que la mujer tuviera tiempo de abrir la boca, Dios se arrojó sobre ella, exclamando: “¿De qué sirve ya, si no puede tener hijos? Más vale matarla para extraer la Muerte de tu seno, y eliminarla a ella también”,  apenas había tenido tiempo de eliminar a la mujer, cuando salió de su cabaña una doncella.

Entonces la Muerte abandona el cuerpo que le había servido de refugio, y en un abrir y cerrar de ojos, se había introducido en el cuerpo de la mujer joven, Dios al ver esto, dijo: “¡Ea, pues! Ya que los hombres se empeñan en poner trabas a mis designios, que sean ellos quienes sufran las consecuencias, queden pues sujetos a morir”.

El guepardo y sus manchas

Una fábula africana narra cómo el leopardo obtuvo sus manchas llamadas ‘manchas de lágrimas’, ya que estas manchas dan la impresión que brotan desde sus ojos, cuentan que una madre guepardo, pensando que a sus hijos se los había robado un cazador, decidió dejar la comida que les había conseguido para ir buscarlos.

La mamá guepardo los descuidó durante un buen tiempo, y mientras ella buscaba, el cazador robo lo que ella había cazado con gran esfuerzo; al regreso, se da cuenta que se habían quedado sin comida, y sus hijos seguían perdidos, y lloró tanto que sus lágrimas fueron creando manchas en su piel

El elefante y la lluvia

Narra una fábula, que hace ya bastante tiempo atrás, un elefante le dijo a la lluvia, debes de estar muy alegre ya que gracias a ti la tierra es frondosa y tiene muchos árboles ¿qué ocurriría si de repente yo comenzara a destruir todas las plantas?, la lluvia se extrañó, y luego se molesta y le advirtió al elefante de que dejaría de mandar agua a la Tierra si estropeaba algunas plantas.

Pero el elefante, además de indiscreto, era muy orgulloso, y decidió dañar toda la vegetación y derribo los árboles y dejó la tierra asolada, la lluvia entonces dejó de mandar agua, y la tierra comenzó a secarse, El elefante comenzó a tener sed, y no encontraba agua para beber, el elefante estaba tan muerto de sed, que fue y habló con el gallo, y le pidió que hablara con la lluvia y le pidiera agua, la lluvia se conmovió al ver llegar al gallo y mandó agua

Piel de cocodrilo

Narra un mito que los cocodrilos tenían la piel lisa y de color dorado, tanto así que parecía de oro,  también dicen, que los cocodrilos estaban todo el día bajo el agua, y les encantaban las aguas fangosas y que sólo salían de noche, cuenta que cada vez que salían de su agua embarrada, la luna se reflejaba en su piel y todos los animales que iban a esa hora a beber agua al pantano, se quedaban, admirando la hermosa y resplandeciente piel que tenían.

Orgullosos por este efecto que causaba su piel, decidieron salir del agua durante el día, y de esa manera podrían exhibir su piel bajo los rayos del sol, y así, los animales del lugar comenzaron a ir a tomar agua no sólo por la noche, sino también durante el día, porque no querían dejar de admirar la maravillosa piel de los cocodrilos.

Pero ocurrió que el sol, fuerte y radiante, comenzó a secarles la piel, y además su piel tenía una capa de barro, cada día se ponía más fea, al ver este cambio, los demás animales comenzaron a dejar de admirarles, según pasaban los días, tenían la piel más y más cuarteada, y los animales dejaron de ir al pantano para contemplarla.

Algunas razones para enseñar leyendas a tus hijos e hijas

Los cuentos, como cualquier otra clase de relato o historia, son un medio estupendo para que los niños y niñas puedan comprender y entender el mundo en el que viven, así como imaginar otros mundos que no están a su alcance.

En estas situaciones, la intención es la de transmitirles cuentos africanos para que aprendan a conocer un poco más sobre la importancia pedagógica de este gran continente lleno de sorpresas.

Igualmente, al tratarse de mitos, la contribución en este ámbito es doble, no sólo les estás abriendo una puerta a la comprensión de otras ciencias, sino que les brindas la opción de ponerse en el lugar de  otros mirar la realidad.

Leyendas africanas para enseñar valores

A través de estos cuentos podrás vincular estos aprendizajes a otras como el uso responsable y el cuidado del medio ambiente, que tanto preocupa a la humanidad hoy en día, y estarás contribuyendo a la formación de personas adultas responsables y preocupadas que sabrán cómo actuar ante las situaciones que se les presenten en el futuro. ¿Cuál de estas leyendas vas a contar hoy a tus hijos e hijas?