Hoy hablaremos sobre las alabanzas y súplicas a nuestra madre, mejor conocidas como Letanías a la Virgen María. En este post encontrarás todo lo que necesitas saber sobre estas alabanzas.

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Encuentra un camino corto y seguro para acercarnos al Reino de los Cielos, en nuestra Madre Celestial, la Virgen María.

¿Qué son las Letanías a la Virgen María?

Las letanías son elogios, glorificación e imploraciones a nuestra madre, la Virgen María. En griego el término letanía o litanéia, representa una oración de ruego, la cual es recitada al finalizar el Santo Rosario, ya sea que realicen la versión corta o larga. Es una forma de oración que tiene como función acercarnos a la Santísima Virgen María, nuestra madre divina, y posteriormente, a través de ella, nos acercamos a su hijo, nuestro Señor Jesucristo.

De igual forma, las letanías sirven como recordatorio de que María es nuestra madre y que es un refugio para todos sus fieles y un ejemplo de esperanza. Según el »Directorio sobre la piedad popular y la liturgia. Principios y orientaciones», publicado en el año 2002, las letanías se pueden definir como: «Formas de oración a la Virgen María, estructuradas por diversas invocaciones dirigidas a la Santísima Virgen María, que al ser pronunciadas una detrás de otra, surge un flujo de oración que se ve caracterizada por una prolongada e incesable alabanza y suplica».

Origen de las Letanías

En los primeros siglos del cristianismo se dio inicio a las letanías, siendo unas súplicas pronunciadas en el recorrido de las procesiones, entre los sacerdotes y los feligreses. En un comienzo iban dirigidas únicamente a Dios, pero con el paso de los años se le fueron sumando invocaciones a los Santos y en mayor cantidad a la Virgen María. En el siglo XII, en el texto Maguncia se pueden observar las letanías a la Virgen María más antiguas, y posteriormente en los siglos XV y XVI se comenzaron a multiplicar las letanías a la Virgen María.

  • 1500 – Se crearon varias letanías en el santuario de Loreto, ubicado en Italia.
  • 1503 – Paulo V decreta que las letanías debían ser cantadas en todas las festividades de la Santísima Virgen María.
  • 1575 – Surgen letanías nuevas cuyas alabanzas eran bíblicas, se convirtieron en famosas y opacaron a las originales.
  • 1587 – El papa Sixto V aprueba las nuevas letanías, otorgándoles indulgencia.
  • 1601 – El papa Clemente VIII prohíbe todas las letanías a excepción de las que se encontraban en el Misal, Breviario y en el santuario de Loreto.
  • 1615 – Los dominicos decretan que las letanías debían ser pronunciadas todos los sábados en cualquier convento luego de las oraciones.

A partir de este momento se comenzaron a integrar frases a las letanías como ‘’Madre inmaculada, Reina del Santo Rosario, Reina de la paz, Madre de la Misericordia’’ entre otras.

Letanías a la Virgen María

Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Más letanías

Dios Padre celestial, -ten misericordia de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo,

Dios Espíritu Santo,

Santísima Trinidad, un solo Dios.

Santa María, -ruega por nosotros:

Santa Madre de Dios,

Santa Virgen de las vírgenes,

Madre de Cristo,

Madre de la Iglesia,

Madre de la misericordia,

Madre de la divina gracia,

Madre de la Esperanza,

Madre purísima,

Madre castísima,

Madre siempre virgen,

Madre inmaculada,

Madre amable,

Madre admirable,

Madre del buen consejo,

Madre del Creador,

Madre del Salvador,

Virgen prudentísima,

Virgen digna de veneración,

Virgen digna de alabanza,

Virgen poderosa,

Virgen clemente,

Virgen fiel,

Espejo de justicia,

Trono de sabiduría,

Causa de nuestra alegría,

Vaso espiritual,

Vaso de honor,

Vaso insigne de devoción,

Rosa mística,

Torre de David,

Torre de marfil,

Casa de oro,

Arca de la Alianza,

Puerta del Cielo,

Estrella de la mañana,

Salud de los enfermos,

Refugio de los pecadores,

Consuelo de los migrantes,

Consuelo de los afligidos,

Auxilio de los cristianos,

Reina de los ángeles,

Reina de los patriarcas,

Reina de los profetas,

Reina de los apóstoles,

Reina de los mártires,

Reina de los confesores,

Reina de las vírgenes,

Reina de todos los santos,

Reina concebida sin pecado original,

Reina asunta al cielo,

Reina del Santo Rosario,

Reina de la familia,

Reina de la paz.

Continua las letanías

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, -perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, -escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, -ten misericordia de nosotros.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,

-para que seamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Al culminar las letanías a la Virgen María se debe realizar la siguiente oración:

«Te imploramos Señor Dios nuestro, que nos concedas el gozo de salud perpetua, tanto del alma como del cuerpo, Y por la magnífica mediación de la bienaventurada eterna Virgen María,

Sentirnos inmunes a las tristezas de este plano terrenal, para poder disfrutar de las alegrías imperecederas. Por Cristo nuestro Señor. Amén. «

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Santa María, ruega por nosotros. Santa Madre de Dios, Santa Virgen de las Vírgenes, Madre de Cristo, Madre de la Iglesia.

Otras oraciones para realizar al culminar las letanías a la Virgen María:

  • Oración 1

«Hoy nos resguardamos bajo tu misericordiosa defensa, Santa Madre celestial. Te pedimos que escuches nuestras plegarias que hoy te recitamos. Por favor líbranos de todo mal y peligro, oh bienaventurada siempre Virgen María. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar y gozar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén. «

  • Oración 2

«Te rogamos, Señor Todopoderoso, que esparzas tu gracia en cada una de nuestras almas para que los que, por lo anunciado del Santo Ángel, hemos celebrado la Encarnación de tu glorioso Hijo Jesús, por su Pasión y Cruz, podamos dirigirnos a la gloria de su Resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén. «

  • Oración 3

«Señor mío, Dios mío, hoy te pedimos por todos nosotros, tus hijos, para que nos brindes salud siempre, tanto de alma como de cuerpo. Por la intercesión de nuestra gloriosa Madre, la Santísima Virgen María, te pedimos que libres a tus hijos de las tristezas que surgen en este plano terrenal y otórgales las alegrías del Reino de los Cielos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén. «

 

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