México es un  país que mezcla diversidad de culturas, historias y tradiciones con marcada influencia europea y amerindia destacando muchos relatos que  se han transmitido de generación en generación siendo la Leyenda del Charro Negro una de los relatos o ficciones mas populares entre jóvenes y adultos de todos los grupos sociales mucho se preguntan quien escribió esta historia, la respuesta la podrás encontrar aquí.

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El inicio de la maldición

El origen de la leyenda del charro negro se puede encontrar en sitios alejados como los estado mexicanos de Tlaxcala o Veracruz o ciudades como Pueblo e Hidalgo  y forma parte de las historias que han pasado de generación en generación entre los mexicanos. Según el mito el charro debería aparecer por las noches en vias solitarias y apartadas, constantemente en la búsqueda de alguna persona a la cual entregarle o hacerle una oferta de dinero o monedas de oro, que generalmente sustrae de su bolsillo o de una bolsa que lleva consigo.

Un individuo que tiene como características generales ser de mucha estatura y poseer bastante elegancia que esta vestido con ropas negras que lo hacen lucir muy bien (vestimenta que incluye; chaqueta, camisa y pantalones,  además de un sombrero  particular) circularía por  las noches en lugares poco frecuentados en las pequeñas localidades mexicanas (sobre todo de áreas rurales) encima de un caballo identificado generalmente como de color negro  y que a veces es llamado la la anima de la leyenda del charro negro.

La historia mas común dice que el Charro Negro antes de convertirse en espectro fue una vez un hombre ambicioso que hizo un trato con el diablo por dinero y una vida lujosa. Años después, cuando el diablo regresó para llevarse su alma. Aunque el Charro intentó escapar montando su caballo, el diablo lo alcanza y lo condena a cabalgar por toda la eternidad. Ahora, el Charro Negro es un jinete errante que busca a alguien para reemplazar su lugar en el infierno y es coleccionista de aquellos que tienen deudas pendientes con una entidad maligna, generalmente un  demonio.

El cobro de la deuda

Este ser fantasioso, cuando está presente, da una bolsa de dinero que tiene la mala suerte de encontrarla en su camino, pero nadie quería obtener la bolsa de monedas de oro, porque el miedo es un truco del diablo. Existen muchas versiones difererentes una dice que en 1966, el Señor Rosas Abundio regresó a su hogar, situado en las afueras del puerto de Veracruz (en la costa Mexicana del Océano Atlántico o Golfo de México).

A pesar de que había una luna, estaba oculta entre las copas de los árboles, por lo que había una cierta oscuridad, que causó una gran impresión por las formas fantasmales que formaban las sombras de la luna. De repente, don Abundio sintió que alguien lo seguía, pero él no dio la vuelta, mas bien dio un paso más apresurado, sosteniendo el machete que siempre lo acompañaba. Sin embargo, cada vez se sentía más cerca a alguien que estaba detrás de él.

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Seguidamente un sudor frío lo cubrió, se sintió desmayado, pero a pesar del miedo que decidió enfrentar lo que fuera, volvió la cara y vio con asombro una escena diabólica. Era un gran caballo negro, cabello brillante y brillante, pero con ojos espeluznantes que parecían respirar fuego. Se sentó un hombre alto y delgado con un sombrero negro. No tenía ojos, nariz ni boca. En resumen, era algo terrible, por lo que Abundio sintió mucho miedo.

Muerto de un terror  siniestro cuando el charro sacó una mano que parecía roja y largas uñas, sacó una bolsa de su caballo y la ofreció al hombre aterrorizado, que vio que la bolsa se abrió y mostró su interior lleno de dinero; Abundio sin embargo no quiero aceptarlo. El jinete volvió a ofrecerle pero lo ignoró. Entonces el charro negro giró su caballo sin decir una palabra y se alejó … Pero Abundio nunca escuchó al caballo al galope, que lo asustó y pronto se sobrepuso y siguió su camino hacia su  hogar.

Al momento de arribar estaba tan asustado que no podía cenar. Le contó a su esposa lo que pasó. Lo que también aterrorizó. Como era de esperar, los dos de esa noche no pudieron dormir, así que al día siguiente Abundio se levantó temprano y fue al lugar donde había aparecido el misterioso charro. Miró cuidadosamente pero no encontró nada que pudiera tomarse como evidencia de su existencia. Por la noche, don Abundio tuvo la necesidad de pasar por el lugar, temiendo encontrarse con el charro, pero no apareció esa noche u otra sino tiempo después.

Transcurrido un tiempo Abundio apenas recordaba el encuentro con el misterioso charro negro, Pero una noche, tan cerca de su casa, corrió hacia el fantasma, que retumbó y le dijo que se llevara la bolsa con dinero. Como el hombre no lo sacó por miedo al diablo, entonces el charro dijo una voz aún más hueca: “Nunca lo veo”.

Don Abundio medio asustado, sin volver la cabeza, corrió y no se detuvo hasta que entró en su casa. Su esposa salió asustada y gritó: “Abundio, mira, el charro se asoma por la ventana, Anda, sal y orina cruza por la puerta, y dile que no puede pasar el Maligno”.

El señor Abundio, temblando, salió de casa y orinó en la cruz afuera de la puerta. Cuando terminó de rociar el suelo, el caballo relinchó de una manera macabra, y los animales y el jinete se perdieron en la oscuridad de la noche. Desde entonces, Abundio ni su esposa ni han visto el “charro negro” Pero muchos otros en la región han contado la misma historia y dicen corroborar esa versión.

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Variantes de la leyenda

En otra versión de la historia, el charro negro es en realidad una figura demoníaca; Un charro de ojos rojos con la cara oculta por su sombrero; Montar a caballo con ojos como el carbón al rojo vivo y el vapor emitido por la boca al respirar. No ignora a los hombres, a quienes ofrece una conversación amistosa, sino su clara preferencia por las mujeres, para seducir con sus ojos elocuentes y sus cálidas palabras.

No se puede decir nada malo del Charro Negro si el viajero se limita a permitir que su compañía llegue a su lugar de residencia; Si se acerca al amanecer, se despedirá cortésmente y se irá con paso lento, como si el remitente que camina conduce a la vecindad de una estructura eclesiástica.

Si por caso contrario, la mujer abandona sus ofertas de viaje y acepta montar, esa acción es el comienzo de otro hecho: una vez en el animal, la persona descubre que es imposible descender. Entonces el charro negro regresa a su montura y se va con el rumbo desconocido, ignorando las oraciones o los gritos de su víctima, una que jamas llega a volver a ser vista.

En algunas regiones de México, a las personas que están en noches de luna llena, a lo largo de caminos rurales y pueblos remotos, se les presenta un jinete flaco y cadavérico, que, montado en un brillante caballo negro, tiene dinero. ¡Pero por miedo, nadie ha querido aceptar! Todo el año 1966, el Sr. Abundio Rosas regresó a su casa, ubicada en las afueras del puerto de Veracruz. Aunque había una luna, está oculta entre las copas de los árboles, por lo que hubo una cierta oscuridad, lo que causó una gran impresión en las formas espectrales.

La historia del charro negro también ha sido popularizada por el estado de Puebla. Dice que en un pueblo cerca de Atlixco, los conductores ya no quieren llevar pasajeros después de la medianoche porque en las calles o en la carretera, un tipo de vestido negro de charro los detiene, se sube al asiento trasero del taxi y después de avanzar por un unos minutos queda fuera del auto sin abrir la puerta para luego desaparecer sin dejar rastro. Una forma de perder  estruendosa macabra y que muestra una risa espantosa.

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Algunos de estos conductores afirman querer ver en el espejo retrovisor, no se ve nada, como si fuera invisible, pero se percibe que todavía está sentado allí detrás con su sonrisa macabra.

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