Dormir bien es esencial para nuestro bienestar psíquico, sensible y cognitivo, más se calcula que cuando menos una de cada 6 personas padece algún género de trastorno del sueño, de aquí radica la importancia del sueño.

Conoce la importancia del sueño

Los trastornos del sueño se hallan entre los más usuales en la práctica clínica, afectando cuando menos a una de cada seis personas. Hay una relación muy angosta entre el sueño de calidad y la salud mental; el sueño es esencial para el bienestar psicológico.

El sueño es importante para diferentes funciones

El sueño es determinante en la regulación de la homeostasia de nuestro organismo, contribuyendo a sostener el equilibrio del medio interno. Entre las funciones del sueño se hallan la conservación de energía, la restauración de tejidos, la organización de la memoria, el fortalecimiento de las células del sistema inmunitario y la secreción de hormona del desarrollo (GH – “growth hormone”) en pequeños y adolescentes.

Arquitectura del sueño

El sueño se divide en sueño no REM (sin movimientos oculares veloces, del inglés REM “rapid eye movement”) y sueño REM.

SUEÑO NO REM

El sueño no REM ocupa alrededor del setenta y cinco por ciento del sueño y se estructura en 4 fases.

  • Fase uno: transición entre sueño y vigilia, de forma fácil interrumpida por ruidos o bien toques. Ondas cerebrales veloces.
  • Fase dos: sueño más profundo. Cesan los movimientos de los ojos. Los músculos se relajan. Esencial para la consolidación de la memoria. Se precisan estímulos más intensos para despertar. Ondas cerebrales veloces.
  • Fase tres-más profunda que la precedente. Comienzo de olas lentas. La actividad cardiaca y la respiración se ralentizan. Esencial para funciones reparadoras del sueño.
  • Fase cuatro-es el sueño más profundo, donde es más bastante difícil despertar a una persona. Siguen las funciones reparadoras, de desarrollo y restauración de células, tejidos y órganos.

SUEÑO REM

En el sueño REM hay atonía muscular extendida, mas incremento marcado de la actividad cerebral. Acá es donde ocurren los sueños. Asimismo, puede ser esencial para la consolidación de la memoria.

Durante la noche, los ciclos de sueño no REM se suceden cada noventa-ciento diez minutos, y los periodos de sueño REM se hacen progresivamente más largos. Los últimos corresponden al veinticinco por ciento del total, conque pasamos menos de 1/4 del tiempo soñando.

Las necesidades de sueño pueden cambiar

Las necesidades de sueño cambian dependiendo de la temporada del año, del ejercicio físico y profesional y, sobre todo, de la edad: los bebés pasan el noventa y cinco por ciento del tiempo durmiendo en el útero a lo largo del embarazo, un recién nacido puede dormir unas dieciséis horas. En cambio, un pequeño de 4 años puede precisar dormir doce horas, un adolescente de diez horas, un adulto de más o menos ocho horas y un anciano de más o menos seis horas.

Así, un adulto joven precisa dormir de seis a ocho horas de sueño por noche. Un pequeño porcentaje de la población (del seis al ocho por ciento) tiene necesidades de sueño inferiores, los llamados “short sleepers” y un porcentaje afín, “long sleepers”, necesidades superiores.

Así mismo, la regulación del sueño depende de múltiples aspectos, mas entre los más esenciales están la luz (en la obscuridad se segrega una hormona, la melatonina, que induce la entrada en el sueño) y la temperatura interna del cuerpo (la temperatura anatómica se eleva hasta las 6 de la tarde y después empieza a descender de forma lenta hasta la mañana siguiente, cuando por norma general precisamos recostarnos en cama). Todos estos aspectos tiene importancia del sueño para la salud.