El cariño en el desarrollo infantil

Un ambiente familiar afable es esencial para el desarrollo armonioso del pequeño, para alentar el diálogo y crear relaciones de empatía. El cariño en el desarrollo infantil es un factor fundamental para impulsar el buen crecimiento del bebé.

El cariño como impulsor del desarrollo infantil

Conocer las primordiales fases de desarrollo de los pequeños y saber con qué se puede contar, conforta a los progenitores y contribuye a que se sientan más seguros de las resoluciones que toman como educadores.

La relevancia de alentar los sentidos del bebé

Conocer y entender al pequeño en sus manifestaciones más elementales contribuye asimismo a enmarcar sus actitudes y acciones dejando a los progenitores y educadores ajustar estrategias para alentar o bien corregir ciertos comportamientos. El pequeño precisa sentirse amado y alentado por su ambiente para despertar el interés por explorar el planeta y encarar con confianza nuevas situaciones.

La relación cariñosa con el pequeño se establece cuando todavía está en el vientre. Los progenitores se imaginan lo que será, a quién va a parecerse, y todas y cada una de las resoluciones y planes de la familia pasan a estimar este nuevo ser que, pese a ser tan pequeño, es ya el centro del planeta de los progenitores. Los propios puntos de referencia de los progenitores pueden cambiar: se aproximan a amigos con hijos y se distancian de amigos solteros o bien sin hijos. La futura mamá tiende a acercarse y a solicitar el apoyo de su madre.

Los sentidos del bebé en el parto

Conforme se aproxima la data del parto, la anticipación de de qué manera va a ser el parto y la ansiedad sobre el nacimiento aumentan. El bebé imaginario se transformará en un bebé real. El padre se implica más en el proceso de paternidad y el compromiso sensible con el bebé aumenta.

En el instante del nacimiento, justo cuando la madre «da a luz«, las emociones se confunden. La alegría extrema se mezcla con sentimientos de inseguridad, con dudas y angustias. Esta confusión sensible se sostendrá para siempre. Es el motor de la relación entre progenitores y también los hijos.

A lo largo del primer año de vida, la relación sensible con el bebé toma forma y se acentúa. La calidad de las relaciones en la primera niñez es la base de cara al desarrollo del pequeño como humano. Son la base para esto.

El bebé es un sentimiento. Precisa ayuda para comprender el planeta y las actitudes de los que interaccionan con él. De ahí que precisen de la protección de sus progenitores.

 

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