El calor en los bebés y niños

A continuación vamos a explicarte lo que necesitas saber para prevenir golpes de calor o cualquier tipo de anomalía derivada del calor excesivo en los bebés y niños.

Bebés y niños: cómo tener cuidado con el calor excesivo

El sol y los pequeños son una combinación más que perfecta, mas el cuidado con el calor y el sol han de estar siempre y en toda circunstancia presentes.

El sol y los pequeños son una combinación más que perfecta. El buen tiempo es homónimo de jugar en libertad, al aire libre, en el parque, en el jardín, en el campo, en la playa, … mas la preocupación y el cuidado del sol y el calor para proteger la salud de la piel es un cuidado que hay que tener en todo instante, no solo en vacaciones o bien en viajes a la playa.

El sol tiene muchas ventajas para nuestra salud. Una exposición moderada es positiva y estimulante para el organismo. Influye en la producción de determinadas hormonas y tiene una acción antidepresiva. El calor solar mejora la circulación de músculos y articulaciones.

A nivel de la piel, la radiación ultravioleta (UV) estimula la síntesis de la vitamina liposoluble D que interviene en el metabolismo del calcio para los huesos sanos, y semeja tener un efecto precautorio en la aparición de determinadas neoplasias. La radiación solar asimismo puede prosperar ciertas enfermedades de la piel (soriasis, dermatitis seborreica y acné leve).

Mas la excesiva exposición solar es perjudicial. La exposición prolongada y desamparada al sol y el calor intenso son singularmente peligrosos para los más jóvenes y pueden ocasionar quemaduras solares (abrasivos) aproximadamente graves, cataratas, debilitamiento del sistema inmunitario, golpes de calor, insolación e inclusive shock.

¿Por qué razón es esencial resguardar la piel de los bebés y los pequeños?

La piel de los bebés y de los pequeños es muy débil y fina y, por lo tanto, se somete de forma fácil a agresiones como quemaduras solares y deshidratación. Además de esto, tiene menos defensas naturales: las glándulas sudoríparas son aún inmaduras, no generan suficiente sudor para enfriar el cuerpo, y la melanina (pigmento que resguarda la piel contra los rayos ultravioletas) se genera en cantidades deficientes para otorgar la protección precisa de la piel.

Por todo ello, la piel de los bebés y de los pequeños debe resguardarse siempre y en toda circunstancia ya antes de las salidas al exterior, si bien esto no signifique vacaciones en la playa.

Otra cuestión a tener en cuenta: los bebés menores de 6 meses no deben exponerse de manera directa al sol y los pequeños de hasta un par de años deben llevar ropa a lo largo del periodo de exposición solar.

¿De qué manera vestir al pequeño para el calor o bien para la playa?

La protección de la piel y los ojos es esencial para gozar del sol y del calor de forma segura. Considerando la inmadurez natural de la piel infantil, en los días de calor, el pequeño debe llevar ropa conveniente, sombrero y lentes de sol.

Lo que no puedes olvidar:

  • Ropa ancha, de algodón y de color oscuro.
  • Sombrero de ala ancha (protector de la cabeza, orejas y cuello).
  • Lentes con protección ultravioleta del noventa y nueve por ciento o bien más.

Para una protección eficiente, el tiempo de exposición al sol, la protección de la piel con un producto concreto y la hidratación son 3 reglas de oro. Un mito común se refiere al índice de protección solar.

Bastantes personas empiezan la época de baño con un protector solar de alto índice que reduce a lo largo del verano. No obstante, y singularmente en el caso de los bebés y los pequeños, el índice recomendado es siempre y en todo momento el factor de máxima protección.

 

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