El dolor pélvico, generalmente, es una señal de otros problemas de salud que presenta tu cuerpo. Te invitamos a leer este artículo que te permitirá conocer el origen de esta dolencia, sus síntomas, tratamiento y otros datos de interés.

DOLOR PELVICO

¿Qué es el dolor pélvico?

En primer lugar debes saber que el dolor es una sensación desagradable que se experimenta en alguna parte del cuerpo, pudiendo estar vinculada o no  con un deterioro tisular.  Cuando esta dolencia se localiza en la parte inferior del abdomen, en la pelvis o en las estructuras intrapelvianas estamos en presencia de un dolor pélvico.

Frecuentemente este malestar se asocia a la menstruación, de no ser así y persistir por más de seis meses pasa a ser un dolor pélvico crónico. El paciente que presenta esta patología debe acudir en forma inmediata al un centro de salud, donde le ginecólogo será el primero en atenderlo debido a la cercanía del aparato reproductor.

Posteriormente puede ser remitido a diferentes especialistas  que se encargará de  realizar un diagnóstico. Al respecto, puede decirse que se desconoce a ciencia cierta la prevalencia del dolor pélvico crónico, sin embargo algunos estudios demuestran una prevalencia del 12 % y una incidencia durante la vida de un treinta y tres  por ciento.  Cerca de un 10 por ciento de mujeres enviadas al servicio de ginecología experimentan este tipo de dolor y  un cuarenta y cuatro  por ciento de estudios de laparoscopias ginecológicas son motivados por este.

Este padecimiento influye negativamente en la calidad de vida la mujer, quienes se ven afectadas para ejecutar sus actividades habituales,  como sus estudios o labores profesionales, además se ha determinado que afecta el equilibrio emocional, requiriendo en muchos casos también  una consulta psicológica.

Anatomía de la pelvis

La estructura de la pelvis varía de acuerdo al sexo, a continuación  te explicaremos  como es la de la mujer y como es la del hombre, además de las diferencias que hay entre ambas.

Pelvis femenina

Se localiza en la región zona inferior del tronco que se divide en dos partes (mayor y menor). Es una cavidad que se estrecha  hacia su parte inferior, se encuentra rodeada de varios huesos y dentro de ella se  encuentra el aparato reproductor femenino.

 

En la parte superior se encuentra la pelvis mayor, formada por el hueso sacro, parte superior de la rama pubiana y las fosas ilíacas. Sus  diámetros obstétricos son:

  • Diámetro transversal de la pelvis mayor: distancia máxima que hay entre las dos líneas innominadas. En condiciones normales mide trece cm.
  • Conjugado verdadero o mayor: distancia entre el promontorio sacro y sínfisis del pubis (es anteroposterior). Su valor normal es de diez  cm.

Cuando hay disminución de estos diámetros de la pelvis femenina, la mujer presentará incapacidad en la posibilidad de desarrollar partos naturales.

En relación a la pelvis menor, esta se localiza en la parte inferior y está conformada por el resto del hueso sacro y cóccix, cuerpo del pubis y ramas isquiopubianas. Sus diámetros son:

  • Diámetro transversal de la pelvis menor: une las dos tuberosidades isquiáticas. Su valor mínimo es de 11 cm.
  • Conjugado menor: distancia entre la sínfisis del pubis y el cóccix. Mide entre 10-11cm.

Es necesario resaltar que las irregularidades en la pelvis pueden originar bien sea un impedimento para procrear, dificultades para tener un parto normal o  que la mujer  sufra de mayor riesgo de daño en la musculatura del suelo pélvico durante el parto.

Estructuras que se alojan en la pelvis femenina

En el área céntrica se localiza el útero, delante de éste se encuentra la vejiga con la uretra y en la parte posterior, el recto. Estos tres órganos se encuentran separados por  de sacos o suturas de tejido fibroso. El saco que aparta la vejiga del útero se llama vesico-uterino y el saco que aísla el útero del recto se nombra de Douglas.

El útero, en su segmento superior y laterales, se comunica con las trompas de Falopio, las cuales finiquitan en los ovarios.

La vejiga es un musculatura membranosa con una inclinación más o menos paralela al estrecho superior de la pelvis (60º con la horizontal); por el frente se relaciona con la uretra y por atrás con el recto. Su pared queda revestida por un músculo liso llamado detrusor.

La uretra es el conducto de salida del sistema vesical y es más corta en la mujer que en el hombre, razón por la cual  son más vulnerables  a sufrir infecciones urinarias. También se encuentra el esfínter interno formado por musculatura lisa y uno externo formado por musculatura estriada o voluntaria.

Estos órganos están suspendidos por una sucesión de fascias y aponeurosis (tejido fibroso)) que se fijan en sus paredes y las anclan a la pared abdominal, región lumbar, pelvis ósea y así impedir su caída y facilitar su funcionamiento.

Diferencias entre la pelvis femenina y masculina

Algunas de las desigualdades existentes entre la pelvis del hombre y la mujer se perciben en la imagen que se muestra seguidamente seguidamente, posterior a ello encontrarás la información escrita correspondiente a diferentes aspectos diferenciadores.

dolor pelvico

  1. El borde de la pelvis (formado por la protuberancia del hueso sacro, la línea arcuata del hueso ilion, la línea pectínea y la superficie superior de la sínfisis del pubis) es ovalado y de mayor tamaño en las mujeres, mientras que en los hombres presenta forma de corazón y se caracteriza por ser más pequeño.
  2. La pelvis femenina se encuentra arqueada hacia adelante, y sus huesos son mucho más ligeros y delgados que los de la pelvis de los hombres. Además, la pelvis de los hombres se encuentra rodeada de músculos que son mucho más fuertes y voluminosos..
  3. Los acetábulos (cavidades en donde el fémur se aloja para articularse con el hueso ilion, el isquion y el pubis) son más grandes  en los hombres que en las mujeres. Igualmente, en los hombres el acetábulo se dirige hacia la vista lateral, a diferencia de la mujer que se orienta hacia la anterior.
  4. El hueso sacro se encuentra mucho menos curvado hacia adelante en las mujeres que en los hombres. El hueso sacro es también más pequeño en las mujeres, pero más ancho.
  5. El cóccix es una estructura que facilita el parto en las mujeres, por lo que en ellas es naturalmente muy flexible y se orienta en una posición recta. El cóccix del hombre por el contrario es rígido y se orienta hacia adelante.
  6. Los agujeros obturadores toman una forma triangular en las mujeres, mientras que en los hombre es más ovalada (pueden llegar a ser redondos inclusive).

Síntomas del dolor pélvico

Un aspecto muy importante que debemos considerar es que , en ocasiones, esta enfermedad puede aparecer sin que se presente una sintomatología, es por ello que es fundamental que tanto el hombre como la mujer se realicen evaluaciones en forma periódica.

A pesar de esto, la mayoría de las veces existen señales y molestias que deben alertarte y levar a sospechar que padeces de dolor pélvico crónico. Algunas de ella son:

  • Dolor muy fuerte en la cadera, tanto en un lado como en otro. Es una molestia punzante que ocasiona cansancio y la necesidad de tener que recurrir a un analgésico o un calmante.
  • El dolor puede pasar también al vientre. Sentimos ardor y una pesadez muy característica.
  • Frecuentemente esta enfermedad se presenta con una infección, por lo que es habitual que tengas un cuadro febril. Así que si además del dolor  se te eleva la temperatura  es una señal que te indica que debes acudir en forma inmediata al médico.
  • Otro síntoma del dolor pélvico crónico es la secreción vaginal con olores fuertes o desagradables. Así que debes estar atenta a esto..
  • Las irregularidades  durante la menstruación también son un indicio de esta enfermedad. Te sugerimos verificar los siguientes aspectos. ¿Son irregulares? ¿Tienes retrasos? ¿Sangras fuera de tu periodo? De obtener varias respuestas positivas  debes  acudir a un consultorio ginecológico para descartar una enfermedad.
  • Recuerda además que el color de la sangre de tu menstruación revela tu salud.
  • Sentir dolor durante las relaciones sexuales se considera otra señal de alteración en tu cuerpo.
  • Otras preguntas que debes hacerte para  descartar este padecimiento son ¿Sientes dolor al orinar? ¿Sientes mucha urgencia y cuando vas al baño no consigues hacer más que «unas gotitas»? de ser asi, no dudes en acudir lo mas pronto posible al médico.
  • Tener náuseas sin saber por qué, sentirte hinchada o incluso vomitar después de las comidas son, sin duda, síntomas lo bastante serios como para ponernos en alerta.

Para complementar esta información, te invitamos a ver el siguiente vídeo, en el que un especialista te explicará los peligros que acarrea esta enfermedad.

Causas del dolor pélvico crónico

La ocurrencia de este trastorno puede deberse a una sola afección médica o a la combinación de varias.En este articulo se brinda información detallada  de las causas asociadas al ciclo menstrual, otras que no se asocian a éste,  las  gastroinstestinales, genitourinarias, neurológicas y los  factores psicosociales que producen esta alteración en el cuerpo humano.

Cíclicas

En este apartado se incluyen las causas del dolor pélvico que tienen relación con el ciclo menstrual de la mujer, entre las que se destacan: la endometriosis, la dismenorrea y el síndrome premenstrual.

Endometriosis: ocurre cuando el tejido que recubre el útero crece fuera de éste. Estos depósitos de tejido se manifiestan durante la menstruación,  al igual que lo hace el recubrimiento uterino,  caracterizándose por el engrosamiento, rotura y sangrado todos los meses, a medida que los niveles de las hormonas suben y bajan.

Motivado a que esta afección ocurre fuera del útero, la sangre y el tejido no pueden salir del cuerpo a través de la vagina, permaneciendo en el abdomen, lo cual provoca fuertes dolores en la pelvis de la mujer.

Los síntomas más frecuentes de la endometriosis incluyen: cólicos menstruales dolorosos, incluso debilitantes, que suelen empeorar con el tiempo, dolencias durante o después del acto sexual, este dolor se localiza en el intestino o la parte baja del abdomen,  evacuaciones intestinales dolorosas o dolor al orinar durante la menstruación.

Dismenorrea: llamada también “menstruación dolorosa, representa uno de los trastornos que comúnmente padece la mujer durante el ciclo menstrual produciéndole un malestar muy doloroso en la pelvis. ¿Sabías que existen dos tipos de dismenorrea? Te informamos que son dos: la primaria y la secundaria.

La primaria se inicia dos años después de la menarquia y continua hasta que la mujer cumple cuarenta años de edad. El dolor lo describen como suprapúbico, irradiado a ambos muslos y/o la región lumbosacra, acompañado a veces de náuseas, vómitos y diarrea.

El dolor aparece justo con o antes de la menstruación y dura 48-72 horas, proviene  de la activación de la inervación pélvica o tora-columbar aferente. Se produce por las  contracciones miométricas que conducen a intensa presión uterina e hipoxia; hiperproducción de leucotrienos que hiperexcitan las terminaciones aferentes; alteración en el procesamiento del sistema nervioso central, mediada por GABA; factores ambientales y de comportamiento

La secundaria acontece años posteriores a la menarquia y suele ocurrir con ciclos anovulatorios. Entre las principales causas se encuentran: himen imperforado, septo vaginal,  estenosis cervical, anormalidades uterinas y a sinequias intrauterinas o síndrome de asherman.

Para distinguir entre ambas amenorreas se requiere realizar un diagnóstico que incluya una historia clínica detallada, un registro diario del dolor y un examen pélvico minucioso, a posteriori el médico te indicará un tratamiento basado en  inhibidores de la síntesis de prostaglandinas, estrógenos y progestágenos.

En aquellos casos en los cuales los analgésicos no surten el efecto esperado, los especialistas recomiendan métodos quirúrgicos tales  como: neurectomía presacra, sección de ligamentos uterosacros, dilatación cervical, histerectomía, así como estimulación de los cordones medulares posteriores y acupuntura.

Síndrome premenstrual: ocurre durante la segunda etapa del ciclo ovulatorio de la mujer, acompañado de una variedad de síntomas que desaparecen uno o dos días después que la menstruación empieza.

Se caracteriza por la aparición de dolor pélvico, así como una serie de síntomas físicos y psíquicos. Científicamente aún no se han determinado los factores que producen el síndrome premenstrual pero se infiere que es causado ya sea por  aumento de las hormonas, las alteraciones del sistema renina-angiotensina o exceso de vaso-presina.

Ginecológicas no cíclicas

Entre otras se pueden mencionar: adherencias, endometriosis, salpingooforiti, síndrome de ovario remanente, síndrome de congestión pélvica y las neoplasias ováricas y uterinas.

Adherencias: En este caso hacemos referencias a las  bandas de tejido cicatricial que se crean entre los órganos de la pelvis (ovarios, trompas de Falopio, útero, vejiga e intestino), pudiendo causar la pérdida funcional de estos órganos.

Debes saber que las adherencias afectan  tu fertilidad de diversas maneras:

Los ovarios pueden adherirse a otras estructuras, lo que daña su capacidad para liberar óvulos y obstaculiza la fecundación.

  • Pueden causar daño o bloqueo de las trompas de Falopio
  • Imposibilitan el tránsito del óvulo desde el ovario hasta el útero,
  • Impiden que los espermatozoides se encuentren con el ovulo y lo fertilicen.
  • Aumentan el riesgo de embarazo ectópico.

 

Esta anomalía provoca dolor pélvico durante o después de mantener una relación sexual. Algunos ginecológicos explican que  surgen después de traumas provocados por cirugías, infecciones, procesos inflamatorios, entre otros.

Endometriosis: anteriormente señalamos la endometriosis como causa del dolor pélvico durante el ciclo menstrual, sin embargo ésta también puede aparecer sin que tenga relación el período.

Salpingooforitis: conocida también con el nombre de anexitis, en la cual se presenta una infección de las trompas de Falopio acompañada con la inflamación de los ovarios, que amerita un eficaz tratamiento para el dolor pélvico.

Debido a que es  una hinchazón producida regularmente por un agente bacteriano,  debe administrarse un tratamiento farmacológico basado en antibióticos y antiinflamatorios para mitigar el dolor.

Si padeces de Salpingooforitis recuerda que no debes automedicarte, ya que es el ginecólogo quien te recomendará que antibiótico usar de acuerdo a las características que presentan  y al microorganismo que te produce la infección.

 

DOLOR PELVICO

Síndrome de ovario remanente: es una complicación que surge tras una operación de histerectomía. En cuyo caso el dolor pélvico se inicia después de dos a cinco años de la intervención quirúrgica.

Se diagnostica mediante una citología vaginal, medición de hormonas gonadales, ecografía o cirugía exploratoria. Aunque la  excisión quirúrgica de la masa ovárica es un proceso complejo, este es el tratamiento más recomendado.

Síndrome de congestión pélvica: Es un cuadro clínico asociado al dolor pélvico debido a la presencia de venas varicosas en los ovarios o el útero.

Debemos resaltar que este síndrome se caracteriza porque el paciente presenta dolor abdominal y lumbar bajo, dismenorrea, dispareunia y menorragia. Cabe destacar que predomina el dolor pélvico lado izquierdo sobre el derecho.

Asimismo, esta dolencia viene acompañada de los siguientes síntomas:  fatiga, mastodinia, irritación vesical y síndrome premenstrual. El diagnóstico se basa en la realización de un venograma y el tratamiento en el empleo de Medroxiprogesterona, histerectomía o embolización de las varicosidades de mayor tamaño.

Neoplasias ováricas y uterinas: Debemos aclarar que la neoplasia es una  masa anormal que se desarrolla de una forma descontrolada  al multiplicarse a un compás por encima de lo que se considera  normal, esta protuberancia puede ser benignas o malignas dependiendo la manera en que comporten y que estén afectando a la persona.

Entonces las neoplasias ováricas y uterinas son tumores localizados en el útero o en los ovarios que,  generalmente,  ocasionan dolores severos. Para diagnosticarlos es necesario el uso de técnicas de imagen, serológicas y laparoscopia. El procedimiento para curarlos suele ser quirúrgico.

Enfermedad pélvica inflamatoria: Es una infección grave producida que se origina cuando algunos padecimientos de transmisión sexual  no han sido tratados adecuadamente.Podemos decir que es provocada cuando una bacteria se traspone desde la vagina y el cuello uterino a otras partes del organismo. En consecuencia  causa dolor crónico y otros problemas de salud graves, como infertilidad.

La sintomatología de la enfermedad pélvica inflamatoria contiene; ciclos menstruales extensos, punzantes y con sangrado excesivo, malestar abdominal, agotamiento extremo cuadro febril o espasmos, fluido vaginal con hedor y molestia al mantener relaciones sexuales.

 

Causas gastrointestinales

El dolor pélvico también puede producirse por elementos gastrointestinales como el síndrome de colon irritable, enfermedad inflamatoria intestinal, presencia de divertículos a nivel colónico, tumores del tracto digestivo y hernias.

Síndrome de Colon Irritable: podemos considerar que esta es la  primera causa de dolor pélvico gastrointestinal, encontrándose presente en un diez a veinte por ciento de la población atendida.

El malestar es funcional ya que  nace de un cambio de práctica intestinal más que de un elemento orgánico, en el que se produce una dolencia intermitente o continua que se calma con la expulsión de las heces.

Los síntomas que se presentan con este síndrome son:

  • Cambio en la frecuencia de la deposición.
  • Cambio en la forma de la deposición.
  • Cambio en la deposición, esta es urgente o dolo-rosa.
  • Moco en la deposición.

Para curar el síndrome de  colón irritable se  sugiere el uso de ansiolíticos, laxantes osmóticos y una dieta rica en fibra.

Enfermedad Inflamatoria Intestinal: es otra patología que produce el dolor pélvico severo, que puede ser comprende la Enfermedad de Crohn (EC) o Colitis Ulcerosa (CU), siendo más frecuente la aparición de dolor en la EC.

Con respecto a la Enfermedad de Crohn podemos decir que  se identifica por ser un proceso inflamatorio que afecta a todo el intestino. En este caso, el cuadro clínico suele presentar dolor abdominal, fiebre y diarrea. El diagnóstico se establece por colonoscopia.

Mientras que la colitis ulcerosa afecta el colon izquierdo y el recto, clínicamente hay dolor cólico, diarrea y sangramiento anal . Su diagnóstico se realiza por  rectosigmoidoscopia.

Diverticulosis o presencia de divertículos a nivel colónico: Acá se hace referencia a esta patología que también puede ocasionar dolor pélvico crónico, generalmente ocurre en pacientes de más de cuarenta años de edad, aunque éstos no presentan síntomas.

Tumores del tracto digestivo: se caracteriza por la manifestación de protuberancias en el aparato digestivo que causan un intenso dolor en la zona pélvica. Sus principales síntomas son: cambios de los hábitos intestinales y un dolencia en la región abdominal.  Ocasionalmente, el paciente refiere pérdida de sangre a través del ano (rectorragias)  y síndrome constitucional.

Conviene que aclaremos que el síndrome constitucional supone la asociación de astenia, anorexia y pérdida significativa de peso (definida como una disminución involuntaria del cinco por ciento del peso corporal total en seis meses).

Hernias: son protuberancias notables de cualquier órgano o tejido fuera de la cavidad en que está alojado normalmente. Las hernias más comunes se desarrollan en el abdomen, cuando una debilidad de la pared abdominal genera un hueco, a través del cual se produce una protrusión del peritoneo parietal.

Todo hernia de la pared abdominal ocasiona dolor pélvico agudo. Y su diagnóstico se basa en exploración física y ultrasonidos, requiriendo una intervención quirúrgica que permita extirpar la masa.

Causas genitourinarias

Acá podemos mencionar las siguientes causas: la cistitis, la prostatodinia y el síndrome uretral

Cistitis: Es una afección asociada al dolor recurrente de la vejiga acompañado de una necesidad frecuente  y urgente de orinar.  Los estudios de los pacientes demuestran la presencia de piuria en el urocultivo, los cuales  responden muy bien al tratamiento antibiótico. El agente patógeno más frecuente suele ser la clamidea.

Si padeces de cistitis es probable  que sientas dolor pélvico mientras que la vejiga se llena, esta dolencia suele desaparecer una vez que has expulsado la orina.

Como siempre, te recomendamos no automedicarte ya que el tratamiento para la cistitis varía de acuerdo al cuadro clínico del paciente, dependiendo del tipo de alteración que presente (bacteriana, intersticial o no infecciosa).

Prostatodinia: a diferencia de la anterior  se caracteriza por dolor pélvico y perineal que no guarda relación con la micción. La causa es desconocida aunque se cree intervienen factores musculares y emocionales, ya que mejoran con relajantes musculares, aines y bloqueantes alfaadrenérgicos.

Síndrome uretral crónico:  es otra causa frecuente de DPC, caracterizado por síntomas irritativos, incontinencia y sensación de llenado tras la micción. Se suele asociar con irritación vulvar así como vulvodinia y dis-pareunia. La etiología es desconocida pero se cree relacionada con estado hipoestrogénico, traumatismo o infección sobre todo por clamidia.

Neurológicas

Atañe a  factores que tienen que ver con el atrapamiento de un nervio o fascia  que puede dar origen a dolor en la cicatriz o en la distribución del nervio que presenta las siguientes características:

  • El dolor suele ser descrito como agudo, punzante o sordo.
  • Tiende a estar bien localizado  y aumentar con ciertos movimientos. El diagnóstico se confirma con el bloqueo anestésico del nervio con o sin ayuda de neuroestimulación, y cese parcial o completo del dolor.
  • El dolor referido a nivel pélvico se debe a dolor visceral que se percibe en lugares cutáneos alejados de origen.

Del mismo modo podemos hacer referencia a otras patologías neurológicas que afectan al paciente produciéndole fuertes dolores en la pelvis. Estos son: la neuralgia, hernias del núcleo pulposo, neoplasia, dolor neuropático, epilepsia y la  migraña.

Musculo esqueléticas

A continuación te  hablaremos del dolor pélvico mecánico y el muscular.

Dolor Pélvico Mecánico: el embarazo o un traumatismo pueden conducir a un alineamiento alterado del esqueleto axial, como una separación de la sínfisis pubiana o una disfunción sacroilíaca.

Surge el dolor de las coyunturas o del estremecimiento del muslo. Otros elementos del dolor pélvico mecánico se relacionan con posturas erróneas, reducción de actividades que involucren ejercicios o modificación en la longitud de las extremidades inferiores.

Por otra parte, la dolencia que nace en el sistema óseo cambia su intensidad con el movimiento y, frecuentemente,  se agrava al finalizar la jornada diaria. Este dolor puede variar con el ciclo menstrual por la acción hormonal en la laxitud ligamentaria.

Te recomendamos tener un registro sobre los síntomas y las frecuencias con las que padeces dolor pélvico mecánico ya que para su correcto diagnóstico el especialista procederá a realizarte  preguntas específicas del mismo.

De igual modo, debes estar preparado  ya que en la evaluación física te realizaran una exploración de las articulaciones que seguramente te producirán malestar y dolores intensos.

Dolor Muscular: el dolor puede deberse a disfunción primaria muscular, es decir alteración en la relajación-contracción de grupos musculares opuestos. La existencia de puntos gatillo miofasciales es controvertido aunque  en cada ocasión hay más pruebas de su participación en el dolor pélvico.

Las malas posturas dan como resultado dolencias en la zona pélvica, al mismo provocan tensión muscular, sobrecarga en las articulaciones y en los ligamentos.

 

Factores psicosociales:

Finalmente se mencionan los factores psicosociales que originan el dolor pélvico crónico. Acá intervienen una serie de elementos físicos, psicológicos y sociales  que varían  en cada paciente.

Un ejemplo de ello lo constituye la posibilidad que un dolor pélvico mecánico se produzca posterior a un traumatismo, la persona en este caso pudiera  tener temores ante el desconocimiento de que es el dolor, lo que a su vez,  le origina una gran angustia y malestar, en especial cuando es inexplicado por un largo periodo de tiempo.

Esto se podría manifestar como aumento de la tensión muscular alrededor de la zona originaria, provocando mayor dolor.

Conviene que sepas que hay personas que desarrollan una mayor predisposición al dolor debido a características y creencias propias. Acá se incluyen factores como : tendencia catastrofista, sentimiento de descontrol sobre las cosas, pensar que el dolor representa un daño tisular constante, inseguridad en el trabajo, la demanda constante de tiempo por parte de los demás, infertilidad y khrol en la sociedad.

Asimismo, las personas con dolor pélvico severo suelen sufrir de episodios depresivos y trastornos relacionados con el sueño (insomnio o excesiva somnolencia). Con un tratamiento adecuado para estas  alteraciones psicológicas se reducen los dolores y mejora el entorno del paciente.

Hay estudios que arrojan que hay una prevalencia del dolor pélvico en aquellas mujeres que han sido abusadas sexualmente, así como las que consumen droga o como se dijo anteriormente sufren de síndromes depresivos.

Por último haremos referencia especial a que el abuso sexual predispone la cronicidad del dolor al incrementar la vulnerabilidad a la depresión.

El vídeo que verás a continuación te ayudará a complementar la información que has leído en este articulo

Evaluación y  diagnóstico

Como habrás notado las causas del dolor crónico son variadas, por lo tanto es necesaria la recopilación de información por parte del especialista para ayudar a esclarecer cuál es su origen, en cada caso en particular. Los instrumentos que permiten una evaluación detallada son:

  • La historia clínica.
  • Exploración física
  • El examen pélvico.
  • Los estudios diagnósticos.
  • Estudios de imágenes.
  • Herramientas quirúrgicas.

La historia clínica.

Para efectuar un acercamiento diagnóstico de manera adecuada se requiere elaborar una historia clínica que sea muy meticulosa, con el objeto de documentar en forma precisa los siguientes datos: características del dolor, tiempo de evolución, localización, ciclicidad y asociación con dismenorrea, relación con el embarazo o posparto, relación con la menarquia, sensación de calor y parestesias, síntomas urinarios, cuadros infecciosos urinarios previos.

También debe aportar datos con respecto a: tratamientos recibidos y la respuesta obtenida a los mismos,  patrón menstrual, la presencia y características de la dismenorrea, la presencia de dispareunia, el patrón miccional y el hábito intestinal.

A pesar de los avances en la visualización anatómica de la pelvis por ultrasonidos, tomografía, resonancia magnética y laparoscopia, los factores que más intervienen en el DPC serán descubiertos por medio de una historia clínica detallada y exploración física en la mayoría de los casos.

Es importante interrogar acerca de abusos sexuales ya que predispone a la cronificación. Los pacientes con procesos neoplásicos podrían tener dolor por el cáncer en sí o por su tratamiento (radioterapia, quimioterapia).

Exploración física

Es muy importante  que el doctor observe al paciente en varias posturas (de pie, sentado y caminando),  evalúe las posibles posturas antiálgicas, también debe medir la tensión arterial, la frecuencia cardiaca, la temperatura y la  frecuencia respiratoria.

Esta exploración física incluye, además, un examen rectal y pélvico, en primer lugar se realizará una inspección y posteriormente palpación, seguidamente te explicaremos en forma detallada este aspecto.

El examen pélvico

Se debe hacer en cuatro posiciones: De pie, para identificar espasmos musculares, postura inadecuada y hernias inguinales. Sentada, en busca de fibromialgias, hernias discales puntos gatillo. Decúbito supino, para inspeccionar, auscultación, palpación y percusión.

En posición de litotomía, el cual debe iniciar con la evaluación de los genitales externos, la vulva, el introito y la uretra, donde se pueden encontrar lesiones o puntos dolorosos.

El examen con pujo sirve para identificar prolapso de los órganos pélvicos. Se debe incluir especuloscopía para visualizar vagina y cérvix. Posteriormente, se procede a realizar la palpación bimanual, la cual permite identificar el útero y los anexos evaluando condiciones dolorosas; en pacientes con antecedente de histerectomía se debe examinar la cúpula vaginal y su relación con eventos dolorosos.

Estudios diagnósticos:

Contempla los  exámenes de laboratorio  que están indicados para descartar procesos inflamatorios crónicos y embarazo. Incluye cuadro hemático, velocidad de sedimentación globular, uroanálisis, pruebas serológicas para Chlamydia y Neisseria y prueba de embarazo

Adicionalmente, si el examen físico lo amerita, se solicita Ca125. Las enfermedades tiroideas alteran la fisiología y con frecuencia causan síntomas intestinales o vesicales, es por esta razón que a menudo se analiza la concentración de hormona estimulante de la tiroides (TSH).

 Estudio de imágenes:

Con la ecografía pélvica es posible detectar masas o quistes y determinar el origen de éstas, ya sea a nivel del útero, ovarios o trompas. La más utilizada para evaluar DPC es la ecografía transvaginal.

No obstante la ecografía tiene una sensibilidad muy reducida para identificar implantes endometriósicos o adherencias.

 Herramientas quirúrgicas:

Aproximadamente un tercio de las pacientes con DPC es llevada a laparoscopia. En estudios realizados en varios casos, se ha concluido que los hallazgos de la laparoscopia han sido sin patología visible en el 35% de los casos, endometriosis en el 33%, adherencias en el 24%, enfermedad pélvica inflamatoria crónica en el 5%, quistes ováricos en el 3% y otros hallazgos ocasionales en menor porcentaje.

Con todos estos datos se obtendrá un diagnóstico que permita prescribir el tratamiento adecuado. Como has podido observar se necesita un enfoque multidisciplinario ya que además de la evaluación inicial, se hacen exámenes de laboratorio, estudios ginecológicos así como psicológicos. Los especialistas de estas disciplinas médicas podrán remitir al paciente a las consultas del urólogo, ginecólogo, digestólogo, neurólogo y oncólogo.

Tratamiento para el dolor pélvico

Una vez realizado el diagnóstico clínico detallado, se procede a recomendar el tratamiento que tiene como finalidad disminuir los síntomas  y lograr una mejor calidad de vida en las personas.

Si se logra determinar una causa específica, el procedimiento estará fundamentado en ese origen. No obstante, si no ha sido posible detectar cual es la causa del dolor pélvico crónico, el tratamiento se enfocará en el control del dolor y de los demás síntomas.

Muchas mujeres tienden a considerar que la combinación de tratamientos es la mejor manera de combatir esta dolencia. Otras tienden a preguntarse si el dolor pélvico se cura., el video que verás a continuación te permitirá despejar esas dudas.

Farmacológicos

Dependiendo de la causa, el médico puede recomendar una serie de medicamentos para tratar la afección, tales como los siguientes:

  • Analgésicos. Los remedios de venta libre para aliviar el dolor, como la aspirina, el ibuprofeno (Advil, Motrin IB, otros) o el paracetamol (Tylenol, otros), pueden proporcionar un alivio parcial del dolor pélvico. Algunas veces puede ser necesario un analgésico recetado. Sin embargo, los analgésicos por sí solos rara vez resuelven el problema del dolor crónico.
  • Tratamientos hormonales. Algunas mujeres descubren que los días en que tienen dolor pélvico pueden coincidir con una fase particular de su ciclo menstrual y los cambios hormonales que controlan la ovulación y la menstruación. Cuando este es el caso, las píldoras anticonceptivas u otros medicamentos hormonales pueden ayudar a aliviar el dolor pélvico.
  •  Antibióticos. Si la fuente del dolor es una infección, el médico puede recetar antibióticos.
  •  Antidepresivos. Algunos pueden ser útiles para aliviar el dolor crónico. Los antidepresivos tricíclicos, como la amitriptilina, la nortriptilina (Pamelor) y otros, parecen tener efectos tanto analgésicos como  antidepresivos. Pueden ayudar a mejorar el dolor pélvico crónico incluso en mujeres que no tienen depresión.
  •   La hiperproducción de prostaglandinas guarda relación con la etiología de la dismenorrea primaria. Las prostaglandinas también están implicadas en la dismenorrea secundaria, aunque en ésta se identifican factores anatómicos asociados. En estos casos la terapia farmacológica se anexa AINEs y anticonceptivos orales, que disminuyen los niveles de prostaglandinas.
  •   En los casos de neoplasias el tratamiento con opioides es fundamental, aunque no sea del todo eficaz.

Quirúrgico

Para corregir un problema no diagnosticado que provoca dolor pélvico crónico, el médico puede recomendar una intervención quirúrgica, por ejemplo:

Cirugía laparoscópica. Si tienes endometriosis, el médico puede quitar las adherencias o el tejido endometrial por medio de una cirugía laparoscópica. Durante este procedimiento, el cirujano hace uso de un instrumento delgado de visualización (laparoscopio) a través de una pequeña incisión que se realiza cerca del ombligo. Luego, inserta instrumentos para quitar el tejido endometrial por una o más incisiones pequeñas.

Histerectomía. En casos complicados y poco frecuentes, el médico puede recomendar extirpar el útero (histerectomía), las trompas de Falopio (salpingectomía) o los ovarios (ooforectomía). Someterse a esta intervención conlleva consecuencias influyentes para la salud. El médico estudia los riesgos y beneficios detalladamente antes de recomendar esta opción.

Estos procedimientos interrumpen fibras nerviosas aferentes, por lo que se esperaría que disminuyan el dolor. Sin embargo, pueden conllevar a un mayor número de complicaciones como: prolapso uterino o disfunción vesical. Aunque estas técnicas se vienen realizando no existe una evidencia suficiente para recomendarlas en los casos de dismenorrea, independientemente de la causa

Epidural caudal

El bloqueo epidural caudal con anestésicos locales puede ser realizado para hacer un bloqueo nervioso diferencial en dolores pélvicos, vesicales, perineales, genitales, rectales o anales. Puede ser la técnica de elección en caso de pacientes con dolor pélvico que requieren múltiples sesiones terapéuticas como en el caso de dolores regionales complejos.

. La técnica es muy adecuada para pacientes oncológicos, en especial cánceres de próstata y cánceres ginecológicos. Se realiza en posición prona, aunque también se puede realizar en decúbito lateral. El canal sacro aloja las cinco raíces sacras, el nervio coccígeo y el filum terminalis y el final del plexo venoso epidural

Se aconseja realizar la técnica con la ayuda de un arco de fluoroscopia para asegurarse de un correcto posicionamiento de la aguja, sobre todo al utilizar dosis muy diluidas de anestésicos locales con corticoides.

Se localiza el ligamento sacro-coccígeo y se coloca al paciente con las piernas abducidas para relajar la musculatura glútea. Después de una adecuada preparación aséptica del campo, se infiltra la piel y se introduce la aguja hasta atravesar el ligamento sacro-coccígeo, momento en el que se percibe una pérdida de resistencia.

La adecuada posición de la aguja se verifica por fluoroscopia. Cuando la aguja se encuentra en la posición adecuada, se administran 20 ml. de anestésico local añadiendo si precisase metilprednisolona (40-80 mg). Se debe estar alerta durante los siguientes 30 minutos de la posible aparición de signos o síntomas de toxicidad por los anestésicos locales, así como en los días posteriores al bloqueo a la aparición de supresión del eje suprarrenal si se han empleado corticoides.

Bloqueo de raíces sacras El bloqueo de las raíces sacrases es útil para el manejo y evaluación del dolor perineal. Cuando se realiza vía transacra, el bloqueo puede ser diagnóstico.

Si el dolor se reduce tras un bloqueo diagnóstico en más de un 50%, y es de origen oncológico, se puede realizar el bloqueo neurolitico con alcohol o fenol. El paciente se sitúa en posición lateral o prona, y se localiza el hiato sacro. Se prepara la piel y se realizan habones cutáneos con anestésico local.

La utilización del arco de fluoroscopia facilita en gran medida el éxito del bloqueo. Los cinco nervios sacros se pueden bloquear a su salida por los agujeros correspondientes sacros. Se hace uso del  contraste para verificar la proximidad de la aguja con el nervio, y una vez localizado se utilizan 2-3 ml de anestésico local con o sin corticoide para bloquear cada raíz.

Si se desea una mayor duración del bloqueo se puede realizar bloqueo neurolítico o lesión por radiofrecuencia o crioneurolisis.

Bloqueo del plexo hipogástrico

El bloqueo del plexo hipogástrico (BPH) es un medio de manejo del DPC cuyo origen o mantenimiento se deba al sistema nervioso simpático. El dolor oncológico, endometriósico, regional complejo, tenesmo rectal y por enteritis de irradiación responde de forma satisfactoria al BPH. Plancarte  describió la siguiente técnica:

  • paciente en decúbito prono, se identifican las apófisis espinosas de L4 y L5. Se marca la piel 5 a 7 cm lateralmente de la línea media. Una aguja de 22-g se introduce 45º medial y caudal hasta contactar con hueso. Se evita la apófisis transversa y se avanza un cm en el psoas hasta llegar al espacio retroperitoneal. Se realiza de manera bilateral hasta alojar la punta de las dos agujas a nivel de L5-S1.

Bloqueo del ganglio impar

El bloqueo del ganglio impar, también conocido como Ganglio de Walter, es una técnica útil en la evaluación y manejo del dolor con mayor componente simpático, que tiene su origen en el periné, recto o genitales. Se ha empleado de manera diagnóstica y terapéutica en la endometriosis, dolor regional complejo, proctalgia, neoplasias y dolor postirradiación.

Se realiza con el paciente en decúbito prono, se identifica el ligamento ano coccígeo que se infiltra con habón cutáneo. Se introduce una aguja de 22-g espinal doblada en dos segmentos iguales, bajo fluoroscopia hasta alojar la punta en la unión sacro-coccígea, en su parte anterior. Se inyecta contraste para verificar su posición y se inyecta una combinación de anestésicos locales con o sin corticoides.

Bloqueo de los nervios pudendos

En el manejo y evaluación del DPC se puede realizar un bloqueo pudendo. Este es eficaz para valorar síndromes dolorosos que afectan S2, S3 y S4. El bloqueo se efectúa transvaginal con el paciente en posición de litotomía. La aguja de 22-g se avanza a través del ligamento sacro espinoso. En varones se utiliza la vía transperineal.

Neuroestimulación de raíces

En ciertos casos de DPC debidos a Cistitis Intesticial (CI) la estimulación eléctrica de raíces puede ser de gran utilidad Recientes estudios implican un proceso neuropático inflamatorio como parte de la patogénesis de la CI.

La estimulación antidrómica en animales de la raíces sacras provoca extravasación plasmática e inflamación neurogénica de la pared vesical  Por ello bloqueando o estimulando estos circuitos aberrantes se podría interrumpir este proceso.

Por lo tanto,  propone la utilización de electrodos cuadrapolares de estimulación insertados percutáneamente por vía retrógrada, hasta alojarlos en una zona en la que el paciente notase parestesia en la región parasacra, paracoccígea, vulva o extremidades. Sus resultados aún escasos son de buen pronóstico.

Otras terapias

Tu médico puede recomendar terapias o procedimientos específicos como parte del tratamiento contra el dolor pélvico crónico. Estos pueden incluir lo siguiente:

  Fisioterapia.

Los ejercicios de estiramiento, masajes y otras técnicas de relajación pueden mejorar el dolor pélvico crónico. Un fisioterapeuta puede ayudarte con estas terapias y a desarrollar estrategias para lidiar con el dolor. A veces, los fisioterapeutas tratan puntos delicados de dolor con un instrumento médico cuyo nombre es estimulación nerviosa eléctrica transcutánea. La estimulación nerviosa eléctrica transcutánea envía impulsos eléctricos a aquellas vías nerviosas cercanas. Los fisioterapeutas también pueden usar una técnica psicológica llamada biorretroalimentación, que te ayuda a identificar áreas de músculos tensos para que puedas aprender a relajar esas áreas.

 Neuroestimulación (estimulación de la médula espinal).

Este tratamiento consiste en implantar un dispositivo que bloquea las vías nerviosas para que la señal de dolor no pueda llegar al cerebro. Puede ser útil, según la causa del dolor pélvico.

Inyecciones en el punto gatillo. Si el médico encuentra zonas determinadas donde sientes dolor, puede que te beneficies de las inyecciones de un medicamento anestésico en esos puntos dolorosos (puntos gatillo). El medicamento, por lo general un anestésico local de acción prolongada, puede bloquear el dolor y aliviar la molestia.

Psicoterapia.

Si el dolor puede estar entrelazado con depresión, abuso sexual, un trastorno de personalidad, un matrimonio problemático o una crisis familiar, puede que te resulte de utilidad hablar con un psicólogo o psiquiatra. Hay distintas clases de psicoterapia, como la terapia cognitivo-conductual y la biorretroalimentación. Independientemente de la causa de fondo del dolor, la psicoterapia puede ayudarte a desarrollar estrategias para lidiar con el dolor

Programa de rehabilitación del dolor

Es posible que debas probar una combinación de abordajes de tratamiento antes de que encuentres la mejor alternativa para ti. De corresponder, es posible que debas considerar la opción de ingresar en un programa de rehabilitación del dolor.

Tome una decisión respecto al tratamiento del dolor pélvico

A continuación la siguiente y común interrogante del caso:

¿En qué cosas debe pensar?

Cuando no haya mucha evidencia para orientar la decisión que deben tomar usted y su médico, sus propios deseos y valores tendrán un papel importante. Usted y su médico deben hablar acerca de lo siguiente:

  • Los posibles efectos secundarios de los medicamentos y qué efectos secundarios estaría dispuesta a tolerar si un medicamento le ayudará a aliviar su dolor.
  • Si desea probar otros tratamientos antes de la cirugía, ya que no hay muchas pruebas de que ésta ayude a aliviar el dolor.
  • Qué piensa sobre una posible histerectomía, si su médico la sugiere. Debe pensar qué tan importante es para usted embarazarse o entrar en la menopausia (si le quitan los ovarios).
  • Otras maneras de evitar que  esta dolencia afecte su trabajo, sus relaciones y su vida diaria.
  • Asegúrese  tratamientos  puedan estar cubiertos de forma diferente por su seguro médico. De no ser así posiblemente hayan gastos que usted tenga que pagar de su bolsillo.Incluya esto en su presupuesto.
  • Es importante obtener apoyo adicional de amigos, familiares, consejeros y otras personas, mientras usted y su médico tratan de encontrar el tratamiento correcto.

Estilo de vida y remedios caseros

Solemos pensar que lo normal es que el especialista nos indique un tratamiento a seguir y la dosis adecuada de cada medicamento.  Sin embargo, podemos utilizar buscar alternativas  naturales como son una alimentación saludable, beber agua y llevar una vida más sana, que incluye hacer ejercicio. Igualmente, se sugiere:

Infusiones

Un remedio también es tomar infusiones calientes, como la manzanilla, que además nos calmará los nervios y atenuará el dolor.

Baños con agua caliente

Estos baños también nos calmarán el cuerpo en general y nos sentiremos mucho mejor.

Té de jengibre

Es un fantástico remedio para aliviar el dolor menstrual. El jengibre es un antiinflamatorio y antiespasmódico natural que reduce la inflamación en el vientre.

Suplementos de calcio, vitamina D y magnesio

Otra opción es tomar suplementos que nos complementen la falta de vitaminas, siempre recomendados por los médicos. El dolor crónico puede afectar considerablemente a tu vida diaria. Cuando sientes dolor se producen reacciones negativas, entre las que se destacan:  tienes problemas para dormir, hacer ejercicios o realizar tareas físicas. También puede causar ansiedad y estrés, los cuales, a su vez, pueden empeorar el dolor.

Las técnicas de relajación

Generalmente pueden ayudar a aliviar la tensión, a reducir el dolor, a calmar las emociones y a inducir el sueño. Se sugiere  aprender por cuenta propia muchas técnicas, como meditación y respiración profunda.

Por su parte, lo  descrito anteriormente puede complementarse con visitas  al servicio de fisioterapia, donde podrás realizar los ejercicios de relajación de la pelvis que se presentan en el siguiente vídeo:

Preparación para la consulta con el especialista

Seguramente una vez sientas las molestias, consultarás a tu médico de confianza o a un  especialista en afecciones del  aparato reproductor femenino (ginecólogo).

Según la causa sospechada de tu dolor, el médico podrá recomendarte acudir a  un especialista del aparato digestivo (gastroenterólogo), un especialista del aparato urinario y ginecólogo (uroginecólogo) o un especialista en dolor musculoesquelético (fisiatra o fisioterapeuta).

¿Qué puedes hacer?

A continuación una serie de consejos que pueden resultar de utilidad.

Como preparación para la consulta:

  • Haz una lista de todos los signos y síntomas que experimentas. Menciona los que parecen no guardar relación con el motivo de la consulta.
  • Registra  los datos médicos más relevantes. Incluye los principales factores de estrés o los cambios recientes en tu vida.
  • Haz una lista de todos los medicamentos que tomas y de las dosis correspondientes. Indica los medicamentos de venta con receta y de venta libre, las vitaminas u otros suplementos que estés tomando.
  • Es buena opción traer a alguien bien sea familiar o algún amigo. En ocasiones, puede ser difícil recordar toda la información que se ofrece durante una consulta. Alguien que te acompañe puede recordar algún dato que olvidaste o que no notaste.
  • Prepara preguntas. Tu tiempo con el médico es de límite; por eso, se debe tener preparadas una lista de preguntas te puede ayudar a aprovechar al máximo el tiempo juntos.

Algunas preguntas básicas para hacer al médico incluyen las siguientes:

  • ¿Cuáles son las posibles causas de mis síntomas o estado?
  • ¿Qué exámenes me recomiendas?
  • Si a través de estos exámenes no se logra identificar la causa de los síntomas, ¿qué otras pruebas adicionales podría llegar a necesitar?
  • ¿Qué enfoque me recomendarías si no es posible identificar una causa básica?
  • ¿Qué tipos de tratamientos posiblemente mejoren los síntomas?
  • ¿Cuánto tiempo durará el tratamiento?
  • ¿En cuánto tiempo me sentiré mejor?
  • ¿Debo respetar alguna restricción?
  • ¿Debería consultar con un especialista?
  • ¿Existe alguna alternativa genérica al medicamento que me recetó?
  • ¿Puedes facilitarme  algún folleto u otros materiales impresos que pueda consultar? ¿Qué sitios web me recomiendas?

Además de las preguntas que has preparado  de forma previa, no debes dudar en hacer preguntas cada vez que no entiendas algo durante la consulta.

¿Qué esperar del médico?

Lo más  probable que el doctor te realice una serie de preguntas. A continuación  una lista de interrogantes que el médico seguramente te hará:

  • ¿Cuándo comenzaste a experimentar el dolor pélvico por primera vez?
  • ¿Tu dolor ha cambiado o se ha extendido con el tiempo?
  • ¿Con qué frecuencia tienes dolor pélvico?
  • ¿Qué tan intenso es tu dolor y cuánto tiempo dura?
  • ¿Dónde se localiza tu dolor? ¿Siempre ocurre en un solo lugar?
  • ¿Cómo describirías a tu dolor?
  • ¿Tu dolor se manifiesta en etapas o es constante?
  • ¿Sientes dolor al orinar o durante el movimiento intestinal?
  • ¿Tu ciclo menstrual afecta el dolor?
  • ¿Hay algo que mejore o empeore tu dolor?
  • ¿Cómo afectan tu capacidad para desenvolverse?
  • ¿Te has sentido recientemente abatido, depresivo o desesperanzado?
  • ¿Alguna vez tuviste una cirugía de pelvis?
  • ¿Has estado embarazada?
  • ¿Alguna vez te han tratado por una infección vaginal o en las vías urinarias?
  • ¿Alguna vez te han tocado en contra de tu voluntad?
  • ¿Qué tratamientos has probado hasta ahora para esta afección? ¿Cómo han resultado?
  • ¿Recibes tratamiento en este momento o has recibido recientemente para alguna otra afección?

No olvides que el dolor pélvico crónico afecta al ser humano sin distinción de género, por ello te pedimos que compartas esta información con tu pareja, amistades y familiares para que todos conozcan el tema.   También te invitamos a visitar los siguientes enlaces :

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