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Dieta para la hipertensión durante el embarazo

La hipertensión puede generarse en hasta el diez por ciento de los embarazos, siendo una de las dificultades médicas más habituales y, desgraciadamente, la causa de muchas muertes tanto de las madres como de los bebés. Tener más atención en el menú es una iniciativa fundamental para prevenir su agravamiento. Sepa de qué manera mejorar la dieta para la gestación con hipertensión.

Los primordiales indicadores de la hipertensión son el incremento de la presión arterial, que es mayor de 190/90 mmHg, edemas en la cara, manos y piernas, hinchazón extendida, cefalea en la parte frontal y occipital, visión turbia, náuseas, convulsión e inclusive anemia.

Todas las mujeres embarazadas deben efectuar un seguimiento prenatal para asegurar su salud y la del bebé, como el desarrollo del embrión, mes al mes. Esto es más esencial en las mujeres que padecen la hipertensión o bien que la han desarrollado a lo largo del camino.

Los especialistas coinciden en que un plan alimenticio saludable y sustentable es esencial para sostener la salud de la madre y del bebé tratándose de hipertensión en el embarazo.

Entonces no es el caso de preocuparse por comestibles concretos, sino más bien de meditar en la nutrición en conjunto, con la meta de acomodar la calidad y la cantidad, en vez de sencillamente incorporar o bien retirar elementos.

Así, el equilibrio ha de ser siempre y en toda circunstancia el factor preponderante, siguiendo las indicaciones que figuran ahora en una dieta para gestantes con hipertensión.

Saque el salero de la mesa

Ya sabe que el consumo excesivo de sal es exageradamente perjudicial para la salud de las personas con la presión arterial normal. Y además de esto, es un auténtico veneno para los que padecen hipertensión, pues el sodio participa de la retención de líquidos, incrementando la cantidad de sangre en sus venas.

Esto conduce a un incremento de la presión arterial, lo que solo empeora la imagen. Lo idóneo es poner lo menos posible de sal en los alimentos, haciendo que todavía tengan sabor, más sin exagerar, procurando reducir poco a poco más para amoldar sus papilas gustativas.

Evite los industrializados y los embutidos

¿Sabe cuál es la base de la composición de productos industrializados y embutidos? Azúcar, grasa y adivina qué: ¡Sal! Aparte de los conservantes, colorantes, acidificantes, aromas y otros muchos químicos que van directos por el cordón umbilical para el bebé.

Entonces, lo idóneo es estar lejos de esos alimentos, con o bien sin hipertensión, para sostener la salud de la madre, del bebé y todavía eludir la eclampsia. Dé preferencia a los comestibles frescos y ricos en nutrientes que puedan contribuir de forma positiva a la salud.

Consuma potasio

Normalmente, en el caso de hipertensión, deben promoverse dietas ricas en potasio y no es preciso incorporar este micronutriente.

Esto es debido a que el potasio participa en los intercambios celulares, reduciendo la cantidad de sodio y haciendo que el entrecierro sea más conveniente para supervisar la presión arterial. Invierte en comestibles ricos en este nutriente y aumenta las posibilidades de control de la enfermedad.

Supera el calcio

Se aconseja la adición de calcio a los gestantes hipertensos con deficiencia de este mineral y que no logran lo mismo en la nutrición. Mas lo idóneo es que se trate de hacerlo de forma natural.

El calcio es esencial en una dieta para el embarazo con hipertensión. Reduce la presión arterial pues reacciona de manera directa al intercambio de potasio y sodio, ayudando a sostenerla en niveles sanos. Conque añada lácteos, hojas de color verde obscuro, judías blancas, chía, garbanzos y otros afines.

Si se nutre bien a lo largo del embarazo evita que se exponga a los peligros que la hipertensión puede ocasionar en el embarazo.

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