La carne roja es un alimento controvertido. Por un lado, es un elemento básico en muchas dietas y una gran fuente de proteínas y nutrientes importantes.

Por otro lado, algunas personas creen que no es saludable, ético e innecesario consumir.

La importancia de la carne roja

Además de ser una excelente fuente de proteínas (importantes para la formación de los músculos), la carne ofrece otros nutrientes importantes para el cuerpo, como las vitaminas B, los aminoácidos, el fósforo, el selenio, el zinc y el potasio.

También tiene antioxidantes, que combaten el envejecimiento prematuro y fortalecen el sistema inmunológico, además de altas cantidades de hierro, fundamental para evitar el riesgo de anemia.

Una porción de 100 gramos proporciona:

  • Calorías: 205
  • Proteína: Alrededor de 27 gramos
  • Riboflavina: 15% del valor diario (VD)
  • Niacina: 24% de RV
  • Vitamina B6: 19% del RV
  • Vitamina B12: 158% de RV
  • Fósforo: 19% de RV
  • Zinc: 68% de VD
  • Selenio: 36% de VD

¿La carne roja es mala?

Algunos estudios de observación vinculan un alto consumo de carnes rojas con varios tipos de cáncer, incluyendo el cáncer del tracto digestivo, de próstata, de riñón y de mama.

Sin embargo, en casi todos los estudios, la asociación fue entre el cáncer y la carne bien cocida, en lugar de la carne roja en sí. Estos estudios indican que la cocción a alta temperatura tuvo un efecto muy fuerte.

Además, dichos análisis no distinguieron entre el método de cocción y la carne procesada y no procesada, el aumento del riesgo parece ocurrir principalmente con una mayor ingesta de carne procesada y bien hecha.

Carne y problemas cardíacos

Varios estudios de observación importantes que exploran el consumo de carne y la enfermedad cardíaca han encontrado un riesgo mayor con los productos procesados.

En 2010, los investigadores del Departamento de Epidemiología de la Universidad de Harvard en los Estados Unidos realizaron una revisión masiva de 20 estudios, que incluyeron a más de 1.2 millones de personas. Encontraron que el consumo de carne procesada (no roja) parecía aumentar el riesgo de enfermedad cardiaca en un 42 por ciento.

Sin embargo, estos estudios no prueban que un alto consumo de carne procesada cause enfermedad cardíaca. Sólo muestran una asociación.

Algunos estudios controlados han encontrado que el consumo frecuente de carne, incluyendo las variedades de alto contenido graso, tiene un efecto neutral o incluso beneficioso sobre los factores de riesgo de las enfermedades cardíacas.

Aumento de peso y obesidad

Estudios observacionales vinculan la alta ingesta de carne roja y procesada con la obesidad. Esto incluye una revisión de 39 estudios dirigidos por la Facultad de Nutrición y Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Ciencias Médicas en Isfahan, Irán, que incluyen datos de más de 1.1 millones de personas. Sin embargo, los resultados de los análisis individuales variaron ampliamente.

Los expertos encontraron que aunque había una relación entre el consumo frecuente de carnes rojas y la obesidad, las personas que comían grandes cantidades también consumían unas 700 calorías más al día que las que comían cantidades más pequeñas de alimentos.

Una vez más, estos estudios son observacionales y no representan otros tipos y cantidades de alimentos consumidos regularmente.

Aunque la carne roja con frecuencia se relaciona con la obesidad y el aumento de peso, mientras que la carne blanca no, una observación controlada por el Centro de Investigación en Fisiología Nutricional de la Universidad de Australia del Sur en Adelaida, Australia, no encontró ninguna diferencia en los cambios de peso entre las personas con sobrepeso que fueron designadas para comer carne durante tres meses.

La misma institución analizó a las personas con prediabetes y encontró que la pérdida de peso y la mejora de la composición corporal eran similares entre los que consumían o no dietas basadas en proteína animal.

Después de todo, ¿es bueno o malo?

La nutricionista Caroline Possato, afirma que, en su práctica clínica, siempre tiene el cuidado de trabajar individualmente, considerando los parámetros metabólicos y nutricionales, la composición corporal e incluso las preferencias de cada persona.

«No todo el mundo se beneficia de una restricción de carne roja. Por ejemplo, algunos individuos tienen riesgo de sarcopenia, que es la pérdida natural y progresiva de masa muscular, y de desnutrición, por lo que necesitan la carne como fuente de proteínas y de hierro».

Otras personas, como las que tienen obesidad y factores de riesgo de cáncer, deben seguir una dieta más restringida en relación con la carne de vacuno. Todo se evalúa y se ajusta según los aspectos individuales.

Por lo tanto, lo más importante es buscar ayuda profesional, especialmente si tiene antecedentes familiares o algún problema de salud.