¿Cuáles son los factores de riesgo para la trombosis venosa profunda?

¿Cuáles son los factores de riesgo para la trombosis venosa profunda?

Existen varios factores de riesgo para el desarrollo de trombosis venosa profunda (TVP), especialmente en miembros inferiores. Entre ellos destacan:

  • Edad avanzada;
  • Inmovilidad o movilidad reducida;
  • Historia previa de trombosis venosa profunda;
  • Casos de trombosis venosa profunda en la familia;
  • Presencia de venas varicosas;
  • Obesidad
  • Lesiones de la médula espinal;
  • Lesiones graves;
  • Uso de hormonas;
  • Embarazo
  • Cirugías;
  • Viajes prolongados;
  • Cáncer
  • Insuficiencia cardíaca;
  • Enfermedades y afecciones congénitas y adquiridas (trombofilias).
Coágulo de vasos sanguíneos y formación de trombos.

Edad

Las personas mayores de 40 años tienen una trombosis venosa más profunda en comparación con las personas más jóvenes. El riesgo aumenta aún más después de los 60 años.

Inmovilidad o movilidad reducida

Las personas con poca o ninguna movilidad tienen más riesgo de desarrollar trombosis. Cuanto mayor sea el tiempo de inmovilidad, mayor es el riesgo de TVP.

Caso previo de trombosis venosa profunda

Cuando se exponen a situaciones de riesgo como la cirugía, las personas que han tenido trombosis tienen muchas más probabilidades de tener TVP nuevamente en comparación con las personas que nunca han tenido trombosis.

Casos de trombosis venosa profunda en la familia

Las personas con antecedentes de trombosis venosa profunda en la familia tienen más probabilidades de desarrollar trombosis. Cuantas más personas en la familia tengan antecedentes de TVP, mayor será el riesgo.

Venas varicosas

A pesar de ser un factor de riesgo, la presencia de venas varicosas sin otros factores asociados no representa un alto riesgo de trombosis venosa profunda.

Venas varicosas y trombosis venosa profunda
Síntomas de trombosis venosa profunda en la pierna

Obesidad

Las personas con un índice de masa corporal (IMC) superior a 30 tienen más probabilidades de tener trombosis. El riesgo es mayor en hombres con circunferencia abdominal mayor de 102 cm y mujeres con circunferencia abdominal de más de 88 cm.

Lesión de la médula espinal

El riesgo de trombosis en estos casos es mayor, especialmente en los primeros 3 meses después de la lesión debido a la falta de movilidad durante este período.

Traumas

Por razones similares a la cirugía, el trauma mayor también es un factor de riesgo importante para la trombosis venosa profunda, tanto por el impacto en los vasos sanguíneos como por la cantidad de tiempo inmovilizado en la cama después del accidente.

Píldoras anticonceptivas u hormonas

El uso de estrógenos puede aumentar hasta 4 veces las posibilidades de trombosis de la mujer. El riesgo es mayor en el primer año de uso de drogas, especialmente si hay otros factores de riesgo asociados, como la inmovilidad y la cirugía.

Embarazo

Los cambios hormonales aumentan la capacidad de coagulación de las mujeres embarazadas, lo que aumenta las posibilidades de formación de coágulos. Además, a medida que el útero crece, la vena cava se comprime, lo que dificulta el flujo de sangre desde las venas de las extremidades inferiores.

Se sabe que las mujeres embarazadas tienen 5 veces más probabilidades de desarrollar trombosis que las mujeres que no están embarazadas a la misma edad.

Cirugías

Los pacientes sometidos a cirugía pélvica y de miembros inferiores tienen un alto riesgo de formación de trombos en los miembros inferiores. El efecto de los anestésicos, la manipulación de los vasos sanguíneos y tejidos subyacentes durante la cirugía y el largo tiempo sin levantarse después de la operación hacen que la cirugía sea un evento con un alto riesgo de trombosis venosa profunda.

Mientras caminamos, el impacto de los pies en el piso y la contracción de los músculos, especialmente las pantorrillas, ayudan a empujar la sangre en las venas de las piernas hacia el corazón. Mentir durante mucho tiempo favorece el estancamiento de la sangre en las extremidades inferiores, especialmente para aquellos que sufren de insuficiencia venosa.

Mantente sentado en viajes largos

Los viajes largos, generalmente de más de 8 horas, pueden facilitar la aparición de trombosis venosa profunda, especialmente en individuos con otros factores de riesgo como obesidad, venas varicosas, tabaquismo, embarazo, entre otros.

¿Has notado cómo tus pies se hinchan y el zapato se vuelve más difícil de poner después de un largo viaje en avión? Sentarse durante muchas horas con las piernas dobladas dificulta el retorno de la sangre al corazón, favoreciendo el estancamiento y, en consecuencia, la formación de trombos.

Cáncer

Hay tumores malignos que producen sustancias que aumentan las posibilidades de sangre coagular, favoreciendo la formación de trombos.

Insuficiencia cardíaca

Las personas con insuficiencia cardíaca tienen un corazón débil que tiene dificultades para bombear sangre por todo el cuerpo, lo que provoca un estancamiento de la sangre en las extremidades inferiores y promueve la formación de coágulos.

Trombofilias

Trastornos de la sangre que interrumpen el sistema de coagulación, creando un estado de hipercoagulabilidad y un alto riesgo de formación de trombos. Sin embargo, a pesar de ser un fuerte factor de riesgo de trombosis, las trombofilias son patologías poco frecuentes.

Entre las trombofilias más frecuentes, destacan las siguientes:

  • Mutación del factor V de Leiden;
  • Mutación del gen del gen de la protrombina;
  • Deficiencia de proteína S;
  • Deficiencia de proteína C;
  • Deficiencia de antitrombina;
  • Disfibrinogenemia;
  • Anticuerpo Antifosfolípido.

Además de lo anterior, existen varios otros factores de riesgo para la trombosis venosa profunda, que incluyen:

  • Deshidratación
  • Fumar;
  • Síndrome nefrótico;
  • Uso de ciertos medicamentos (como tamoxifeno, eritropoyetina, talidomida);
  • Policitemia vera;
  • Trombocitopenia esencial;
  • Enfermedad inflamatoria intestinal;
  • Uso de catéter venoso central en vena femoral.

Si se sospecha trombosis venosa profunda, se debe consultar a un médico. Podrá evaluar en detalle, a través de la anamnesis, el examen físico y cualquier examen adicional, cuál es su diagnóstico correcto, guiarlo y prescribirle el mejor tratamiento, caso por caso.

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