Copa menstrual

Copa menstrual

Probablemente ya hayas escuchado hablar de la copa menstrual. Todas tenemos esa amiga ecologista que hace apología de la copa. Y, una vez que te pasas de los tampones a la copa, tú pasas a ser esa amiga.

Y es que, esta alternativa –que recoge la sangre y no la absorbe- que se está poniendo tan de moda tiene más ventajas que inconvenientes. Aunque varias empresas, ante el éxito de la copa, están intentando hacerle sombra e incluso podrás encontrar hasta publicidad negativa. Pero, hay que ser objetivos. Hay que saber estudiar y analizar los pros y contras, y decantarse por la opción que mejor te venga.

Inconvenientes de la copa menstrual

Como todo, tiene su lado negativo. Y, de la copa hemos encontrado los siguientes.

Es algo difícil adaptarse a ella. Para muchas de nosotras, los dos o tres primeros meses son los más difíciles. Parece que hay fugas y hay que ponerse un salvaslip, o no te acabas de acostumbrar. Pero, cierto es que, al cogerle el truco, empiezas a ponértela a la primera y no notas nada. Hay que tener paciencia. Y puede que tú seas de las afortunadas que consigue entender la copa menstrual a la primera.

Una copa cuesta entre 20-30 euros. Es una inversión inicial algo más grande de lo que sería comprar un paquete de tampones o de compresas. A la larga, sin embargo, te sale rentable, ya que una copa puede durarte hasta 10 años si está bien cuidada.

No sabes qué tamaño necesitas. Te recomiendan un tamaño según tu edad y dependiendo de si has parido o no. La talla S será para las menores de 30 que no han parido y la talla M para las que sí han tenido uno o más hijos. No obstante, puede que el tamaño de tu vagina sea menor de lo esperado por tu edad o mayor. Para esto no queda más remedio que comprar la copa que supuestamente debes utilizar y si no es tu talla, deberás comprarte la otra.

Estos son los tres principales inconvenientes que se le puede encontrar a la copa. Hay algunas mujeres que también ven como negativo el tener que lavarla cuando estás fuera de casa, porque puede llegar a darte vergüenza si en un lavabo público alguien te ve. Sin embargo, en el momento en el que la menstruación deje de ser tabú, esto debería pasar. Todas tenemos la regla y si una compañera está lavando su copa en el baño de al lado, no habría que mirar mal ni juzgarla.

Beneficios

Empecemos por lo obvio y lo que seguramente ya hayas leído o escuchado:

Es la alternativa más ecológica. Mientras que los tampones y compresas generan residuos cada vez que se tiran, la copa solo tiene que lavarse después de su uso. Esto está ahorrando al planeta millones de kilos de basura anualmente.

Sólo tienes que comprar una o dos cada diez años. Como hemos dicho antes, una copa bien cuidada puede durar hasta diez años. Y, en el caso de que te compres una talla equivocada, tendrás que comprarte una segunda copa (y, obviamente, no se pueden descambiar).

Sólo la tienes que hervir una vez al mes.

No existe le riesgo de síndrome de Shock Tóxico. El material con la que está fabricada es inerte, y los gérmenes no se acoplan a ella. Por esta misma razón, puedes llevarla hasta 12 horas seguidas sin que haya riesgo de infecciones.

Una vez que aprendes a ponerte es cómoda y no se nota. Lo que te permite hacer cualquier tipo de deporte o actividad sin que sea un problema.

¿Cómo se lava la copa menstrual?

La copa tiene que hervirse una vez que se te haya ido la regla. En un cacito con agua la hierves durante 3-4 minutos para después guardarla en la bolsita de algodón con la que la suelen vender. También es recomendable que para hervirla utilices árbol del té ya que es antiséptico.

Durante la regla, con que la laves con agua y jabón será suficiente.

¿Dónde puedo comprarla?

En cualquier farmacia se puede comprar la copa menstrual y también en páginas por Internet. Su precio habitual será entre 20 y 30 euros. Las podrás encontrar más baratas y más caras. Además, las hay de varios materiales, formas y colores. Así como plegables -versión viajera- o más rígidas.

¿Hay que comprarse varias copas?

En principio con una copa sería suficiente. Si aciertas en el tamaño a la primera, solo necesitarás una. Sin embargo, puede ocurrir que te equivoques y tengas que comprar una segunda copa. Notarás que no es de tu tamaño porque habrá pérdidas de sangre en tu ropa interior. Aunque esto anterior puede ocurrir los dos primeros meses hasta que aprendas a colocártela de la manera correcta. Conque debes fijarte en si la copa está repleta o no. En el caso de que esté a rebosar y no hayan pasado ni 4 horas, necesitarás una copa más ancha.

Pregúntale al farmacéutico sobre tus dudas y sabrá indicar qué tamaño y forma te vienen mejor.

Historia de la copa menstrual

Por último y como dato curioso, hay que destacar que la copa no es un invento de este siglo, como podríamos pensar. La copa menstrual se inventó -de manera rudimentaria- a finales del siglo XIX. No fue hasta 1937 cuando se patentó para su venta en EEUU. Pero, su producción y desarrollo paró por culpa de la Segunda Guerra Mundial.

Después de esto, entre los 50 y 70, se siguió investigando y se creó una versión desechable que no tuvo mucho éxito.

En el 2000 apareció el material que sería usado para fabricarla: la silicona de grado médico. Desde entonces, cada día la utilizan más mujeres y cada versión es más cómoda y fácil de usar.

Con la revolución sexual y feminista que llevamos viviendo estos últimos años, las mujeres van perdiendo miedos, vergüenzas y tabúes. Se conocen más y conocen más su sexualidad. Por ende, es el escenario perfecto para que las copas menstruales empiecen a quitarle el puesto a los tampones y las compresas.

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