Ese deseo de comer dulces de vez en cuando es normal, pero el problema comienza cuando la necesidad de comer alimentos azucarados se vuelve incontrolable y frecuente un deseo que hace que uno se devore toda la caja de dulces en segundos.

Consecuencias de consumir dulces en exceso

Con la ingesta excesiva de dulces, el cuerpo se convierte en víctima de un efecto de ganglio, en el que los niveles de azúcar en la sangre suben y bajan de forma desigual.

Muchas personas sienten una necesidad tan intensa de comer dulces que necesitan endulzar el té, poner miel en el plátano, hacer el café dulce. Algunos van más allá y no pueden comer más frutas cítricas o ácidas, como el kiwi o la fresa.

El azúcar causa un rápido aumento de la glucosa y, por consiguiente, una rápida caída también. Esto aumenta la voluntad de comer más de estos alimentos, generando la llamada compulsividad.

La buena noticia es que con algunas actitudes simples y fáciles es posible romper este patrón de comportamiento y disminuir la disposición a comer dulces. Compruébalo:

Incluya verduras amargas y agrias en su dieta

Rúcula, berro, lila, acelga, caldo, endibia, escarola, rábano, puerro, cebolla, cilantro, menta y perejil son los más indicados. No es necesario comer un plato de rúcula con jiló, pero la inclusión de estas verduras en su ensalada habitual ya añadirá un sabor diferenciado.  Empiece probando algunos de los ingredientes más conocidos para usted y poco a poco agregue los ingredientes que no ha probado antes.

Consumir tés, jugos y café sin endulzar

Al principio puede ser difícil, pero poco a poco «destete». «Cada tres días, reducir la cantidad de azúcar y edulcorante. Estas bebidas son amargas por naturaleza, por lo que lo ideal es aprender a apreciarlas tal como son.

Invierta en frutas ácidas y agrias

Limón, maracuyá, fresa, kiwi, piña, fruta roja… «Empiece por incluir agua de día con limón. Entonces comerás fruta de la pasión sin endulzar».

Beber agua

El nutricionista explica que la falta de agua desequilibra el cuerpo. El hambre/voluntad de comer puede ser confundida por nuestro cuerpo como sed. «Recuerda beber más agua durante el día, puede ser incluso con limón.»

Sazonar con especias antiinflamatorias

Canela, romero, cúrcuma, pimienta rosa, jengibre… «Así como estamos acostumbrados al sabor dulce desde que éramos niños, también podemos cambiar y adaptar nuestro sabor a alimentos más ácidos, ácidos y amargos», concluye.