Cómo saber si Dios quiere restaurar mi matrimonio. Las relaciones bidireccionales pueden atravesar situaciones difíciles por diversas causas. Sin embargo, un problema matrimonial no tiene por qué verse siempre como algo negativo.

Debemos tener en cuenta que, cada experiencia que vivimos con nuestra pareja, se convierte en un nuevo aprendizaje que nos fortalece y nos hace apreciar lo bueno en nuestra vida. No obstante, para llegar a esta conclusión en mitad de una crisis, es necesario alcanzar un punto de madurez que nos permita manejar este tipo de situaciones.

Cuando nos enfadamos con nuestra pareja, lo normal es sentirse triste, decepcionado, culpable, frustrado… Lo que acaba generándonos una sensación de vacío que puede desembocar en una perspectiva irracional sobre nuestra existencia, alterando nuestra conducta con las personas que queremos y con nosotros mismos. Esta forma de pensar deriva en rupturas, divorcios o, lo que es peor, conductas agresivas.

Para no llegar hasta ese punto, lo primero que debes tener en cuenta es que no estás solo, porque DIOS está contigo.

El matrimonio no es la unión circunstancial de dos personas que se atraen, sino el compromiso ante el creador del universo de que amarás, cuidarás y protegerás a la otra persona como si fueras tu mismo. De este modo, hombre y mujer pasan a convertirse en una sola persona ante sus ojos. Por lo tanto, el matrimonio no se basa en celebrar una boda a lo grande o ponerse un anillo en el dedo, el matrimonio se basa en el amor, la comprensión mutua y en el respeto.

Si aún te estás preguntando si Dios quiere restaurar tu matrimonio, recuerda cuál fue el mandamiento mas importante que nos dio a través de su hijo “amar al prójimo como a nosotros mismos”. Esto implica que, en todo acto de respeto y amor, él está presente. Así qué solo a través de él podrás restaurar tu matrimonio.

Cómo saber si Dios quiere restaurar un matrimonio

La mejor forma de saber lo que Dios piensa acerca de nuestro matrimonio lo podemos encontrar en sus propias palabras.  A continuación leeremos un versículo extraído del evangelio de San mateo donde los fariseos intentan tenderle una trampa a Jesús:

Algunos de los fariseos llegaron para tenderle una trampa. Entonces le preguntaron:
¿Puede un hombre divorciarse de su esposa por cualquier razón?
4Jesús les respondió:
¿No recuerdan lo que dice la Biblia? En ella está escrito que, desde el principio, Dios hizo al hombre y a la mujer para que vivieran juntos. 5Por eso Dios dijo: “El hombre tiene que dejar a su padre y a su madre, para casarse y vivir con su esposa. Los dos vivirán como si fueran una sola persona.” 6De esta manera, los que se casan ya no viven como dos personas separadas, sino como si fueran una sola. Por tanto, si Dios ha unido a un hombre y a una mujer, nadie debe separarlos.
7Los fariseos le preguntaron:
Entonces, ¿por qué Moisés nos dejó una ley, que dice que el hombre puede separarse de su esposa dándole un certificado de divorcio?
8Jesús les respondió:
Moisés les permitió divorciarse porque ustedes son muy tercos y no quieren obedecer a Dios. Pero Dios, desde un principio, nunca ha querido que el hombre se separe de su esposa. 9Y yo les digo que, si su esposa no ha cometido ningún pecado sexual, ustedes no deben divorciarse de ella ni casarse con otra mujer. Porque si lo hacen, serán castigados por ser infieles en el matrimonio.
Mt 19:3-8
Este versículo, recogido por Mateo, nos muestra de forma clara la intención de Dios con respecto al matrimonio. A través de las respuestas de Jesús, podemos extraer varias conclusiones:
  1. Dios quiere que, a través del matrimonio, hombre y mujer se conviertan en una sola persona.
  2. Una vez que te unas a la otra persona, que esa unión jamás se rompa.
  3. La ruptura de un matrimonio es un acto de terquedad, egoísmo y por supuesto, desobediencia a Dios.

Para restaurar un matrimonio de forma correcta solo se necesita el compromiso de ambos a cumplir los dictámenes dados por Dios a través de la biblia. Por lo tanto, una separación jamás puede entenderse como una decisión dada por nuestro Padre si no más bien un acto humano de ruptura con lo que nos pide.Cómo saber si Dios quiere restaurar un matrimonio

Ahora que conoces el propósito de Dios y has entendido que siempre querrá ayudarte a restaurar tu matrimonio, es necesario que conozcas cuáles son los deberes conyugales que debes realizar para que tu alianza no se rompa. Para ello, tenemos otro pasaje bíblico que nos explica como debemos actuar.

21 Guárdense mutuamente respeto en atención a Cristo. 22 Que las mujeres respeten a sus maridos, como si se tratara del Señor. 23 Porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza y salvador del cuerpo, que es la Iglesia. 24 Si, pues, la Iglesia es dócil a Cristo, séanlo también, y sin reserva alguna, las mujeres a sus maridos.
25 Ustedes, los maridos, amen a sus esposas, como Cristo amó a la Iglesia. Por ella entregó su vida 26 a fin de consagrarla a Dios, purificándola por medio del agua y la palabra. 27 Se preparó así una Iglesia radiante, sin mancha, ni arruga, ni nada semejante; una Iglesia santa e inmaculada. 28 Este es el modelo según el cual los maridos deben amar a sus esposas, como cuerpos suyos que son. El que ama a su esposa, a sí mismo se ama. 29 Pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; todo lo contrario, lo cuida y alimenta. Es lo que hace Cristo con su Iglesia, 30 que es su cuerpo, del cual todos nosotros somos miembros.
31 Por esta razón —dice la Escritura— dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y ambos llegarán a ser como una sola persona. 32 Es grande la verdad aquí encerrada, y yo la pongo en relación con Cristo y con la Iglesia. 33 En resumen, que cada uno de ustedes ame a su esposa como a sí mismo, y que la esposa sea respetuosa con su marido.

Efesios 15:21-33

De este versículo mencionado, podemos extraer varias enseñanzas sobre lo que se debe hacer para mantener un matrimonio puro e irrompible.

  1. La mujer deberá respetar a su marido como si de Dios se tratara.
  2. El hombre deberá amar a su esposa como Jesús nos amó a nosotros. Es decir, como si su esposa fuera él mismo.
  3. La única forma que existe para que marido y mujer sean uno solo, es a través del amor y el respeto.

Ya hemos hablado de cuál es el propósito de Dios en nuestro matrimonio y hemos concluido que su deseo es que esta unión no se rompa. Por otra parte, sabemos cuáles son nuestros deberes como pareja. Ahora toca hacernos algunas preguntas:

  • ¿Tratas a tu marido o esposa con respeto?
  • ¿Te importa lo que sienta tu otra mitad?
  • ¿Crees que tu pareja es virtuosa?
  • ¿Cuentas con tu pareja para tomar tus decisiones?
  • ¿Tratas a tu pareja como te gustaría que te tratara a ti?

Si has respondido con sinceridad y humildad a todas estas preguntas y has respondido que NO a algunas de ellas, quizá debas plantearte que no estás realizando lo que Dios te pide. Por otro lado, debes entender que si nuestra pareja no se siente amada y respetada, es posible que su comportamiento se deba a la falta de cariño y empatía que siente por tu parte.

Como puedes ver, las relaciones matrimoniales se fundamentan en un ciclo continuo de reciprocidad entre ambos. En cuanto alguno deja de aportar lo necesario, el ciclo se rompe degenerando en faltas de cariño, respeto y, en consecuencia, rupturas. 

Por lo tanto, la única forma de solucionar un problema matrimonial es reconocer nuestro error con humildad y comenzar a obedecer de forma sincera y honesta las órdenes que Dios plasmó en la Biblia. De este modo, un matrimonio sanará y se mantendrá firme pese a las adversidades.

A continuación, te dejamos más versículos bíblicos para que entiendas la importancia que tiene para Dios tu matrimonio:

No envíes a la guerra a ningún hombre recién casado, ni le impongas ningún otro deber. Tendrá libre todo un año para atender su casa y hacer feliz a la mujer que tomó por esposa.

Deuteronomio 24:5

El hombre debe cumplir su deber conyugal con su esposa, e igualmente la mujer con su esposo. La mujer ya no tiene derecho sobre su propio cuerpo, sino su esposo. Tampoco el hombre tiene derecho sobre su propio cuerpo, sino su esposa.

1 Corintios 7:3-4

No se nieguen el uno al otro, a no ser de común acuerdo, y solo por un tiempo, para dedicarse a la oración. No tarden en volver a unirse nuevamente; de lo contrario, pueden caer en tentación de Satanás, por falta de dominio propio.
1 Corintios 7:5
Con toda esta información, espero que entiendas que la respuesta a este artículo es SI, Dios quiere restaurar tu matrimonio. 
Ahora viene la auténtica pregunta: ¿Quieres TÚ restaurar tu matrimonio?