ansiedad infantil

Ansiedad infantil: causas, síntomas, tratamiento

Ansiedad infantil ¿Por qué y cómo tratarla?

Si bien la ansiedad es una condición mayormente relacionada con la vida adulta, puede sorprender la cantidad de niños y adolescentes que la padecen; son múltiples los factores que contribuyen a su aparición y de no controlarse, pueden comprometer el desenvolvimiento y personalidad de quienes la padecen. ¿Cómo tratar la ansiedad infantil? a continuación la respuesta.

¿Cuáles son las causas de la ansiedad infantil?

Al igual que la ansiedad en los adultos, la infantil puede obedecer a distintos factores, desde aquellos vinculados a la salud, como los acarreados por el entorno; en este sentido, tiende a ser producto de:

  • Crisis familiares u hogares disfuncionales
  • Excesiva presión académica
  • Altas expectativas respecto a su actuación deportiva
  • Impacto de noticias que ve en la televisión o Internet.

Tipos de ansiedad infantil:

A grandes rasgos, la condición se categoriza en:

  • Generalizada: corresponde al tipo de ansiedad en el que el niño se preocupa demasiado o presenta inquietud derivada de diferentes situaciones
  • Por separación: como su nombre lo hace entrever, es aquel producto de la salida del niño de su zona de confort, alterándole su rutina, estilo de vida o convivencia, con una o más personas de su entorno.
  • Estrés postraumático: es la repercusión ante un evento que impacta fuertemente en el niño.
  • Obsesivo compulsivo: se trata de la ansiedad en la que el infante, presenta dificultad constante para controlar sus pensamientos siente la necesidad de repetir actos.

¿Cómo detectar si un niño sufre de ansiedad?

Los indicativos que suelen despertar la alerta en esta clase de condiciones son muy puntuales, por lo que de ser el acaso, conviene actuar rápidamente y buscar ayuda profesional:

  • Constantes dolores de cabeza y estómago
  • Imposibilidad para conciliar el sueño
  • Hábitos nerviosos como morderse las uñas o algún tic
  • Alteraciones sin sentido de su estado de ánimo
  • Cuadros repetidos de irritabilidad y nerviosismo
  • Desinterés por lo que le rodea
  • Dificultad para separarse de los padres o de la casa
  • Ausencia de ganas de ir a la escuela, y si lo hace, no suele participar en las actividades cotidianas.

Remedios caseros para tratar la ansiedad infantil: 

Las clases de yoga o actividades que despierten el interés del niño son buenas opciones para calmar sus niveles de ansiedad; suponiendo que se trate de los más pequeños, conviene poner en práctica  juegos que estimulen la relajación.

Del mismo  modo, serán de gran utilidad algunos alimentos e infusiones con propiedades tranquilizantes y relajantes; por ejemplo, el albaricoque y la lechuga, la primera por ser una  fruta – fresca, en jugo, licuados o mermelada – efectiva a la hora de combatir estados ansiosos en la niñez, y la segunda, por facilitar el sueño.

Infusiones para calmar la ansiedad infantil:

  • Té de melisa: la primera alternativa se prepara hirviendo durante 5 minutos, una cucharada de la planta en 250 ml de agua; transcurrido el tiempo, tapar y dejar reposar. Dividir el resultado en tres tomas diarias.
  • Manzanilla y tila: combinar a partes iguales, ambos ingredientes y tomar 1 cucharada que se agregara a una taza de agua bien caliente; permitir infusionar y refrescar antes de colar y servir para que el niño lo ingiera durante el día.
  • Agua de avena: aunque no se trate de una infusión como tal, hirviendo 3 cucharadas de avena en 250 ml de agua, se tendrá un aliado infalible para tranquilizar al niño que sufre de ansiedad siempre que se le suministren 3 tazas al día.

Recomendaciones finales:

La ansiedad infantil no es un problema que deba tomarse a la ligera; pese a que las alternativas antes sugeridas funcionan efectivamente, la verdadera solución para tratar la condición radica en localizar el núcleo de la situación, es decir, analizar qué es lo que anda mal y tomar acciones pertinentes.

Del mismo modo, será necesario promover en el niño, hábitos sanos que fomenten su relajación; el entorno juega papel elemental, después de todo, los pequeños tienden a imitar los comportamientos de los adultos, haciendo imperioso que los que forman parte de su núcleo familiar se muestren tranquilos y abiertos a darle importancia a sus sentimientos en lugar de subestimar lo que sucede.

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